La minería argentina alcanzó en mayo un nuevo récord histórico, impulsada por el fuerte crecimiento del litio, el avance del petróleo no convencional de Vaca Muerta y la recuperación de distintos segmentos extractivos.
Según los datos difundidos por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), el Índice de Producción Industrial Minero (IPI Minero) registró su nivel más alto desde el inicio de la serie en 2017.
El índice mostró una mejora de 0,3% frente a abril y se ubicó en el mayor valor de toda la medición. En paralelo, la producción minera total creció 9,2% interanual en mayo y acumuló una expansión de 7,8% durante los primeros cinco meses de 2026 respecto del mismo período del año anterior. La serie desestacionalizada, en tanto, avanzó 0,4% en la comparación mensual.
Con este resultado, la actividad minera acumula siete meses consecutivos de crecimiento en la serie tendencia-ciclo y se consolida como uno de los sectores de mayor dinamismo dentro de la industria argentina.
El litio lideró la expansión
El principal impulso llegó desde los minerales utilizados para la fabricación de productos químicos, donde se concentra la producción de litio y boro. Este segmento registró una suba interanual de 54,2% en mayo y acumuló un crecimiento de 52,9% entre enero y mayo.
El salto estuvo explicado principalmente por el carbonato de litio, cuya producción alcanzó las 11.561,7 toneladas en mayo, con un incremento de 45,1% frente al mismo mes del año pasado. En el acumulado de los primeros cinco meses, la producción de este mineral creció 47,5%.
El aumento refleja la entrada en una etapa de mayor escala productiva de proyectos ubicados en las provincias del norte argentino, luego de las inversiones realizadas durante los últimos años para ampliar la capacidad de extracción y procesamiento.
Dentro del mismo grupo, los minerales de boro también mostraron una evolución positiva: crecieron 33,6% interanual en mayo y acumularon una mejora de 26,9% en lo que va del año.
El otro gran motor del récord minero fue la producción de hidrocarburos. La extracción de petróleo crudo aumentó 19,2% interanual en mayo y acumuló una expansión de 17,6% en los primeros cinco meses del año.

El dato más relevante surge del cambio en la composición de la producción: mientras el petróleo convencional cayó 9,5% hasta 1.341,2 miles de metros cúbicos, el segmento no convencional creció 38,5%, hasta alcanzar 3.052,1 miles de metros cúbicos.
De esta manera, el petróleo extraído mediante técnicas no convencionales —principalmente asociado a la formación Vaca Muerta— ya representa más del 69% del crudo producido en el país. Entre enero y mayo, este segmento avanzó 35,8%, mientras que la producción convencional retrocedió 9%.
El gas natural también mostró una mejora, con un crecimiento interanual de 5,5% en mayo y de 1,3% en el acumulado anual. La producción no convencional aumentó 14,2% y compensó la caída del gas convencional.
En conjunto, la extracción de petróleo, gas y los servicios vinculados registró una suba de 6,7% en mayo y acumuló una mejora de 5,6% durante los primeros cinco meses del año.
Los minerales no metalíferos
Los minerales no metalíferos y las rocas de aplicación fueron el rubro con mayor expansión porcentual dentro del índice general. En mayo crecieron 42,9% interanual y acumularon una suba de 34,2% en el año.
Dentro de este grupo se destacó la producción de sal, que aumentó 128,9% en mayo y 98,4% en el acumulado anual. También crecieron las arenas y triturados pétreos, con una mejora de 3,4%, vinculada a la demanda generada por la actividad de fractura hidráulica en Vaca Muerta.
Los minerales metalíferos, en cambio, tuvieron un avance más moderado: subieron 1,5% interanual en mayo y 1,3% en los primeros cinco meses del año. La producción de bullón dorado registró una caída de 4,7%, aunque fue compensada parcialmente por el crecimiento de otros metales, como cobre, plomo, cinc y molibdeno, que en conjunto aumentaron 41,9%.
El fuerte crecimiento productivo también se refleja en las expectativas para el comercio exterior. La Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM) proyectó que las exportaciones del sector podrían alcanzar los USD 9.000 millones durante 2026, lo que implicaría un aumento cercano al 49% respecto del año anterior.
En 2025, las ventas externas mineras habían llegado a US$ 6.056 millones, con una mejora de 30% frente a 2024. La recuperación de los precios internacionales del oro y del litio aparece como uno de los factores que podrían impulsar el ingreso de divisas.