El Gobierno nacional confirmó el avance de una iniciativa privada para construir una nueva central nuclear en el predio de Atucha, en Lima, provincia de Buenos Aires, con una inversión estimada en US$ 1.200 millones.
El proyecto, impulsado por la firma Meitner Energy —integrada por capitales estadounidenses del Ansari Group y la argentina Invap— propone la instalación de un reactor modular pequeño (SMR) de última generación.
La propuesta se perfila como uno de los primeros proyectos en solicitar el ingreso al denominado Súper RIGI, el régimen de incentivo a grandes inversiones que aún se encuentra en etapa legislativa.
El esquema contempla beneficios para iniciativas superiores a los US$ 1.000 millones y apunta a atraer capitales en sectores considerados estratégicos o de nueva generación tecnológica.
El proyecto prevé la construcción de un reactor ACR-300, un diseño de tecnología de agua presurizada (PWR) con una potencia aproximada de 300 megavatios eléctricos. Se trata de un desarrollo de tipo "first of a kind" a nivel comercial global, con ingeniería argentina y una configuración compacta que, según la empresa, reduce en hasta un 40% la escala respecto de otros diseños similares.
Desde la compañía destacaron que el enfoque tecnológico está orientado a optimizar costos en los componentes de mayor impacto dentro del sistema. El diseño ya completó etapas de ingeniería conceptual y avanza en su fase básica, tras superar revisiones técnicas internacionales.
El modelo de implementación prevé un esquema público-privado en el que la operación y el mantenimiento quedarían bajo responsabilidad de Nucleoeléctrica Argentina (NA-SA), bajo condiciones de mercado. En tanto, Meitner Energy abonará un canon por el uso del predio estatal donde se emplazaría la central.
De acuerdo con las estimaciones del proyecto, la construcción y puesta en marcha demandarían alrededor de cinco años y generarían aproximadamente 2.000 puestos de trabajo directos a lo largo de las distintas etapas, incluyendo ingeniería, obra civil, montaje y operación inicial.
El secretario de Asuntos Nucleares, Federico Ramos Nápoli, destacó el esquema de articulación entre el Estado y el sector privado como una clave del proyecto. Señaló que el rol estatal se centra en garantizar condiciones regulatorias y previsibilidad, mientras que el capital privado asume el riesgo financiero de la inversión.
El avance de esta iniciativa se da en paralelo a un contexto complejo dentro del sector nuclear estatal. La Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) oficializó recientemente la desvinculación de 61 trabajadores, en medio de cuestionamientos por la reconfiguración de proyectos estratégicos como el reactor CAREM, el desarrollo de un prototipo de tecnología similar pero bajo gestión estatal.
Fuentes del sector remarcan que, a diferencia del Carem —aún en fases de desarrollo e ingeniería avanzada—, la propuesta de Meitner Energy apunta directamente a la construcción de un reactor comercial, con un esquema de ejecución más inmediato y financiamiento privado.
En paralelo, el sistema nuclear argentino enfrenta una creciente movilidad de profesionales altamente calificados. Estimaciones del sector indican que más de 200 especialistas dejaron la CNEA en los últimos años, atraídos por mejores condiciones laborales en el sector privado y en el exterior.