La apuesta más ambiciosa del shale

Vaca Muerta demandaría 90.000 trabajadores en cinco años

Horacio Marín, CEO de YPF, aseguró que el desarrollo del shale demandará una fuerte expansión de infraestructura y personal calificado. Proyectó un salto sin precedentes para la industria energética en los próximos cinco años.

El desarrollo de Vaca Muerta podría convertirse en uno de los mayores motores de empleo e inversión de la economía argentina.
El desarrollo de Vaca Muerta podría convertirse en uno de los mayores motores de empleo e inversión de la economía argentina. (Archivo)

El desarrollo de Vaca Muerta podría convertirse en uno de los mayores motores de empleo e inversión de la economía argentina. 

El presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, estimó que el yacimiento generará 90.000 nuevos puestos de trabajo hacia 2029 y movilizará inversiones por unos US$ 130.000 millones durante los próximos cinco años, en un escenario de fuerte expansión de la producción de petróleo y gas no convencional.

Durante una exposición en la Bolsa de Comercio de Córdoba, el ejecutivo explicó que el crecimiento de la actividad requerirá una importante incorporación de mano de obra especializada. 



Del total de empleos proyectados, alrededor de 40.000 corresponderán a la cadena de valor del petróleo y el gas, mientras que otros 50.000 estarán vinculados a obras de infraestructura, como oleoductos, gasoductos, plantas de procesamiento, rutas y servicios asociados al desarrollo del shale.

Marín advirtió que uno de los principales desafíos será cubrir la creciente demanda de personal capacitado. Según indicó, la industria necesitará formar 15.000 nuevos operarios en los próximos cinco años para responder al ritmo de expansión previsto en Vaca Muerta.

Con ese objetivo, YPF creó un instituto de capacitación especializado que tendrá capacidad para entrenar hasta 3.000 trabajadores por año. El programa apunta a preparar técnicos y operarios en normas de seguridad, procedimientos operativos y prácticas específicas de la actividad petrolera, con el objetivo de reducir riesgos y mejorar los niveles de productividad.



El CEO sostuvo que la profesionalización del recurso humano será un factor determinante para sostener el crecimiento del sector. En ese sentido, aseguró que la mejora de los procesos internos y el trabajo coordinado entre las empresas permitieron elevar la eficiencia operativa de la compañía durante los últimos años.

En materia de inversiones, Marín afirmó que el complejo hidrocarburífero argentino demandará alrededor de US$ 130.000 millones entre 2026 y 2030, una cifra que, según destacó, posicionará a Vaca Muerta entre los polos energéticos con mayor volumen de inversión del mundo.

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 Marín afirmó que el sector hidrocarburífero argentino demandará alrededor de US$ 130.000 millones  en inversiones entre 2026 y 2030.



El directivo remarcó que ese flujo de capitales no solo impulsará la producción de hidrocarburos, sino también el desarrollo de empresas de servicios petroleros, constructoras, fabricantes de equipos, logística y proveedores tecnológicos, consolidando a Neuquén como el principal destino de inversiones energéticas del país.

Las proyecciones forman parte del plan de crecimiento que impulsa YPF para convertir a Argentina en un gran exportador de energía. La estrategia contempla incrementar la producción de petróleo no convencional, ampliar la capacidad de transporte mediante nuevos oleoductos y gasoductos y desarrollar infraestructura que permita abastecer tanto el mercado interno como las exportaciones.

Marín también destacó el proceso de transformación que atraviesa la petrolera bajo su gestión, basado en criterios de rentabilidad, productividad, eficiencia y profesionalización. Según afirmó, esos cambios permitieron mejorar el desempeño operativo de la empresa y fortalecer su posicionamiento en el mercado.



Durante la jornada, el presidente de la Bolsa de Comercio de Córdoba, Manuel Tagle, sostuvo que el crecimiento de Vaca Muerta representa una oportunidad histórica para la economía argentina al consolidarse, junto con el agro, la minería y la economía del conocimiento, como uno de los principales generadores de divisas del país.

En la misma línea, el economista especializado en energía Nicolás Gadano consideró que las perspectivas de expansión son favorables, aunque advirtió que el ritmo de crecimiento dependerá de la ejecución de nuevas obras de infraestructura y de la evolución de los precios internacionales del petróleo, un mercado caracterizado por su elevada volatilidad.

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