Mercado internacional de crudo

Los bancos ponen un piso más alto al petróleo y ya proyectan un Brent de hasta US$ 150

Las principales entidades financieras y organismos internacionales coinciden en que la guerra en Medio Oriente cambió las perspectivas del mercado. Menor oferta, tensiones en el Estrecho de Ormuz y caída de inventarios impulsan previsiones de precios más elevados para 2026.

La gran incógnita es cuánto tiempo permanecerá restringida la oferta mundial.
La gran incógnita es cuánto tiempo permanecerá restringida la oferta mundial. (Archivo)

El mercado petrolero global atraviesa un cambio de escenario. Lo que a comienzos de 2026 parecía una corrección transitoria de precios se transformó en un contexto de creciente tensión sobre la oferta mundial, llevando a los principales bancos de inversión y organismos internacionales a revisar al alza sus proyecciones para el barril de crudo.

El factor que explica el giro es la prolongación del conflicto en Medio Oriente y su impacto sobre el Estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas más importantes del mundo. La interrupción parcial de los flujos de petróleo provenientes del Golfo Pérsico, sumada a los daños sobre infraestructura energética, elevó la percepción de riesgo y modificó las expectativas del mercado.

Según un informe de Economía y Energía, la consultora dirigida por Nicolás Arceo, la producción mundial de petróleo y líquidos cayó en abril a 95 millones de barriles diarios, una reducción interanual del 9,5%, equivalente a 10 millones de barriles por día menos que un año atrás.



La caída de la oferta comenzó a reflejarse rápidamente en la curva de futuros del Brent. Mientras meses atrás los operadores descontaban una resolución relativamente rápida del conflicto, la prolongación de las tensiones incorporó un escenario de recuperación más lenta del suministro y precios elevados durante un período más prolongado.

En este contexto, Goldman Sachs advirtió que una interrupción prolongada del tránsito por el Estrecho de Ormuz podría generar cambios estructurales en el mercado petrolero global. El banco considera que la normalización de los flujos demandará varias semanas incluso una vez finalizado el conflicto y sostiene que la concentración de la producción mundial en pocos países mantendrá una elevada prima de riesgo sobre el precio del crudo.

La entidad también prevé un aumento de los inventarios estratégicos por parte de gobiernos y empresas, un factor que podría sostener presiones alcistas durante los próximos años.



Citigroup aparece entre los más agresivos en sus proyecciones. El banco elevó sus estimaciones para el Brent y considera que, si las restricciones en Ormuz se prolongan, el barril podría alcanzar los US$ 150 durante 2026.

Según la entidad, el bloqueo dejó de ser un riesgo coyuntural para convertirse en una amenaza estructural para el abastecimiento global. Además del impacto sobre la producción, advierte sobre problemas crecientes en logística marítima, seguros, transporte y abastecimiento de refinerías.

El Banco Mundial también endureció su visión sobre el mercado energético. El organismo proyecta que los precios de la energía aumentarán en promedio un 24% durante 2026 y estima un valor promedio del Brent de US$ 86 por barril. Sin embargo, advierte que en escenarios más severos el petróleo podría ubicarse entre US$ 95 y US$ 115.



Desde JP Morgan comparten una mirada similar. El banco prevé un Brent promedio de US$ 96 para este año y considera que la persistencia de las restricciones en Ormuz transformó el conflicto en un shock estructural para el mercado mundial.

La entidad sostiene que el principal problema ya no es la magnitud inicial de la interrupción, sino su duración. Según el análisis, mientras un shock temporal puede ser absorbido mediante inventarios y ajustes logísticos, una disrupción prolongada genera presiones mucho más persistentes sobre los precios.

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JP Morgan advierte además que parte del ajuste ya comenzó a trasladarse desde el petróleo hacia los combustibles refinados



JP Morgan advierte además que parte del ajuste ya comenzó a trasladarse desde el petróleo hacia los combustibles refinados, especialmente el combustible de aviación, cuyos precios registran aumentos superiores a los observados en el crudo.

Por su parte, la Agencia Internacional de Energía (IEA) calcula que las restricciones en Ormuz retiraron cerca de 14 millones de barriles diarios del mercado, equivalentes al 13% de la oferta global. Para la organización, el impacto más importante podría observarse en el mediano plazo, ya que la pérdida de confianza en esa ruta comercial obligaría a muchos países a diversificar proveedores y rediseñar sus estrategias energéticas.

La agencia considera que el mercado ingresó en una etapa de mayor volatilidad estructural, con precios más elevados y fluctuaciones más frecuentes que las observadas durante la última década.



Reuters, en tanto, señala que el sistema petrolero global logró amortiguar parcialmente el impacto gracias al incremento de las exportaciones estadounidenses, la caída temporal de las compras chinas y la reducción de inventarios acumulados. Sin embargo, advierte que ese margen de maniobra comienza a agotarse.

La combinación de menor producción global, inventarios en descenso y tensiones geopolíticas renovó el interés sobre regiones productoras fuera de Medio Oriente. En ese contexto, América y África ganan relevancia estratégica para el abastecimiento futuro, mientras productores emergentes como Argentina buscan posicionarse como proveedores cada vez más importantes del mercado internacional.

Para Vaca Muerta, el nuevo escenario representa una oportunidad. Con un mercado que anticipa precios más altos y una creciente necesidad de diversificar fuentes de suministro, la competitividad de los proyectos argentinos vuelve a ocupar un lugar central en la discusión energética global.



La gran incógnita es cuánto tiempo permanecerá restringida la oferta mundial. Mientras no aparezca una solución definitiva al conflicto en Medio Oriente, los bancos coinciden en un punto: el petróleo difícilmente vuelva a los niveles de precios que el mercado imaginaba a comienzos de año.

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