Industria y energía

La tensión en Medio Oriente vuelve a presionar el costo del gas para la industria argentina

La escalada del conflicto en el Golfo Pérsico encarece el GNL que importa la Argentina justo en el pico de la demanda invernal. Con cortes de suministro, tarifas energéticas en alza y ventas en baja, las empresas advierten sobre un escenario cada vez más crítico.

La crisis del GNL revaloriza a Vaca Muerta, pero eleva los costos de la industria.
La crisis del GNL revaloriza a Vaca Muerta, pero eleva los costos de la industria. (Archivo)

La industria argentina enfrenta una nueva presión sobre sus costos por el encarecimiento del gas natural importado, en un contexto de creciente tensión geopolítica en Medio Oriente que amenaza con profundizar la crisis energética justo en el pico del invierno. 

La combinación de mayores precios internacionales del GNL, restricciones en el abastecimiento local y una demanda deprimida configura un escenario que empresarios y especialistas describen como uno de los más complejos de los últimos años.

El recrudecimiento del conflicto entre Estados Unidos e Irán volvió a poner bajo presión al mercado internacional del gas natural licuado (GNL). Los ataques en torno al estrecho de Ormuz, corredor por donde transita cerca del 20% del comercio mundial de petróleo y gas, incrementaron la incertidumbre sobre la oferta global y mantienen elevados los precios del combustible que Argentina necesita importar para abastecer la demanda invernal.



El impacto ya se siente en el sector productivo. Más de 130 industrias sufrieron cortes o restricciones en el suministro de gas, mientras otras enfrentan penalidades por mantener consumos mínimos necesarios para evitar daños en sus procesos productivos, una situación que podría derivar en reclamos judiciales.

La consultora Industria y Desarrollo (I+D), dirigida por el exdirector ejecutivo de la UIA Diego Coatz, advirtió que el sector atraviesa un "efecto sándwich": por un lado, caen las ventas, aumentan las demoras en los pagos y se intensifica la competencia de productos importados; por el otro, se disparan los costos energéticos. Solo la tarifa eléctrica para grandes usuarios acumuló un incremento del 79%, impulsada principalmente por el mayor costo del gas.

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Durante el invierno, el consumo nacional puede alcanzar 180 millones de metros cúbicos diarios



"La industria quedó expuesta a un esquema donde termina absorbiendo buena parte del costo del gas importado", señaló Roberto Carnicer, director del Instituto de Energía de la Universidad Austral. El especialista consideró que la estrategia de abastecimiento implementada por la Secretaría de Energía trasladó el impacto de los precios internacionales hacia las empresas y las centrales térmicas.

La preocupación crece porque Argentina continúa dependiendo del GNL para cubrir el déficit estacional de gas. Durante el invierno, el consumo nacional puede alcanzar 180 millones de metros cúbicos diarios, mientras que la producción local ronda actualmente los 140 millones, obligando a importar volúmenes crecientes en los meses de mayor demanda.

Ese escenario ya comenzó a reflejarse en las licitaciones de ENARSA. En la última convocatoria para abastecer agosto, la empresa logró adjudicar apenas dos tercios del volumen que buscaba contratar debido al elevado precio internacional. El gas destinado a la demanda residencial se pagó a US$ 18,58 por millón de BTU, mientras que industrias y centrales eléctricas debieron afrontar sobrecostos adicionales vinculados a la cotización del mercado europeo.



Analistas internacionales advierten que cualquier interrupción adicional, ya sea por conflictos geopolíticos, eventos climáticos extremos o problemas de infraestructura, podría desencadenar una nueva crisis de abastecimiento antes del invierno boreal.

Para la industria argentina, esto significa que el costo del gas difícilmente retroceda en el corto plazo. Según Carnicer, los valores internacionales difícilmente bajen de US$ 13 o US$ 14 por millón de BTU, lo que seguirá presionando sobre los costos productivos durante los próximos meses.

Paradójicamente, la crisis encuentra a Argentina en un momento de expansión de Vaca Muerta y de mejoras en la infraestructura gasífera. El desarrollo del Gasoducto Perito Moreno permitió reducir significativamente la quema de gas asociado a la producción petrolera y mejorar el aprovechamiento del recurso, según destacó recientemente el Banco Mundial.



Sin embargo, esos avances estructurales todavía no alcanzan para resolver el principal problema del invierno: la insuficiente capacidad para abastecer toda la demanda interna sin recurrir a costosas importaciones de GNL.

Mientras el conflicto en Medio Oriente mantiene en vilo al mercado energético mundial, la industria argentina enfrenta un escenario en el que confluyen energía más cara, menor competitividad y mayores dificultades para sostener la producción, justo cuando la recuperación económica aún muestra señales de fragilidad. 

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