Horacio Marín: "Las camisetas de Messi no venden gas, Milei sí"
La escena transcurre en el Congreso Maizar 2025, un evento que suele tener al agro como protagonista indiscutido. Pero esta vez, quien se llevó todas las miradas fue Horacio Marín, presidente de YPF, que con tono firme y cifras contundentes, reveló la hoja de ruta que prepara la petrolera estatal para redibujar el mapa energético y económico del país.
El mensaje fue claro: el campo ya no estará solo en la tarea de generar dólares. La energía, en particular, la que nace de las entrañas de Vaca Muerta, se prepara para disputarle el liderazgo en exportaciones, divisas y protagonismo geopolítico.
Detrás del discurso de Marín hay un engranaje que ya está en marcha: el Plan 4x4. ¿En qué consiste? En concentrar esfuerzos en cuatro ejes: eficiencia operativa, maximización de recursos, desarrollo intensivo de Vaca Muerta y la construcción del ambicioso proyecto de Gas Natural Licuado (GNL). ¿La meta final? Alcanzar los US$ 40.000 millones anuales en exportaciones energéticas para 2030.
El giro estratégico de YPF ya está en curso. Marín no dejó lugar a dudas: "Queremos que YPF sea, cuanto antes, una compañía shale". Para lograrlo, se están abandonando los llamados "campos maduros", donde los costos de producción eran insostenibles: U$S 28 por barril, contra U$S 5 en Vaca Muerta. "Era una obligación salir, no una opción", sentenció.
La petrolera hoy apunta todos sus cañones a la formación neuquina, cuya roca, según Marín y consultoras internacionales como Rystad Energy, supera incluso al shale norteamericano en productividad.
Uno de los ejes menos visibles, pero más disruptivos del plan 4x4, es la digitalización de la operación. En Puerto Madero y La Plata ya funcionan los RTICs (Real Time Intelligence Centers), verdaderas torres de control del negocio energético. Monitorean, evalúan y corrigen en tiempo real. No son sólo pantallas: son algoritmos tomando decisiones cada segundo.
El próximo paso es aún más audaz: el primer RTIC para estaciones de servicio del mundo de habla hispana, que permitirá implementar micropricing, es decir, precios variables según la hora de carga. "Queremos ganar plata en todo lo que hacemos", dijo sin eufemismos Marín.
La otra joya del plan es el proyecto de Gas Natural Licuado, que involucra alianzas estratégicas con empresas como Golar, Shell, ENI y Pan American Energy.
La construcción de un oleoducto de U$S 3.000 millones, que transportará hasta 700.000 barriles por día hacia un puerto en Río Negro, está en marcha.
¿Vender gas en el exterior? No es tan fácil como repartir camisetas de Messi. Marín lo dijo con ironía pero con un mensaje claro: "Las camisetas no venden gas. Milei sí". El CEO atribuyó parte del éxito inicial del plan al actual gobierno, al que reconoció por "reducir el riesgo país" y "normalizar los precios".
La inversión de YPF y de todas las compañías que operan en la Argentina, aseguró, será igual a la inversión anual de las supermajors petroleras del mundo.
Otro de los momentos destacados fue su postura sobre una posible nueva ley de biocombustibles. Marín, lejos de comprometerse con un sector específico, pidió una "mesa de tres patas": campo, petroleras y automotrices. "No puede ser producto de un lobby. Tiene que ser una ley buena para la Argentina", dijo.
Marín visualiza un futuro donde YPF produce 820.000 barriles por día y 174 millones de m3 de gas diarios, y donde sólo la compañía perfora 2.000 pozos nuevos, más de los que se hicieron hasta hoy en toda la historia de Vaca Muerta.
La magnitud de la transformación es tal que el presidente de YPF ya puso una fecha simbólica para su salida: 2031, cuando inaugure el complejo GNL. "Ese día me voy", prometió. Para entonces, espera haber posicionado a YPF entre las 20 petroleras más grandes del mundo. Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar