Más Infraestructura

El cuello de botella empieza a ceder: nueva obra refuerza el sistema eléctrico nacional

PCR y ArcelorMittal Acindar inauguraron una ampliación de US$ 40 millones que aumenta la capacidad de transporte eléctrico y habilita nueva generación, en un sistema aún condicionado por la falta de infraestructura. Las inversiones proyectadas sumar´´ian US$ 275 millones.
El sistema eléctrico sumó un nuevo refuerzo estructural con la ampliación de la Estación Transformadora de Ezeiza, una obra de US$ 40 millones. (PCR)
Daniel Barneda 04-06-2026
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El sistema eléctrico argentino sumó un nuevo refuerzo estructural con la ampliación de la Estación Transformadora de Ezeiza, una obra de US$ 40 millones impulsada por PCR y ArcelorMittal Acindar que busca aliviar uno de los principales problemas del sector: la falta de capacidad de transporte en los corredores de alta tensión.

La intervención permite incrementar la capacidad del sistema en el corredor Comahue–Buenos Aires, uno de los ejes centrales del Sistema Argentino de Interconexión (SADI), y habilita mayor flujo de energía en 500 kV hacia los centros de consumo del país. Según estimaciones de las empresas, el refuerzo equivale al abastecimiento de unos 600.000 hogares.

Más allá del impacto técnico, la obra vuelve a poner en evidencia una restricción estructural del sistema energético argentino: la energía puede generarse, pero no siempre puede transportarse. Ese desajuste entre generación, transmisión y demanda es uno de los factores que limita nuevas inversiones, especialmente en energías renovables.

En ese sentido, la ampliación de Ezeiza se integra a un proyecto mayor de US$ 275 millones que incluye la estación transformadora de Olavarría, un parque eólico de 185,6 MW y una nueva línea de 25 kilómetros para conectar generación renovable al SADI. El objetivo es reducir las restricciones que hoy frenan la incorporación de nueva capacidad instalada.

El proyecto también se inscribe en el primer desarrollo eólico aprobado bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), uno de los instrumentos diseñados para acelerar inversiones de gran escala en infraestructura energética.

Durante la inauguración, el CEO de PCR, Martín Brandi, sostuvo que la obra apunta a resolver un cuello de botella crítico para el crecimiento del país y facilitar la integración de más generación renovable al sistema eléctrico.

En la misma línea, el CEO de ArcelorMittal Acindar, Federico Amos, vinculó la ampliación con la estrategia de descarbonización industrial y con la necesidad de avanzar hacia una matriz energética más competitiva y sustentable.

Desde el Gobierno, el secretario coordinador de Energía y Minería, Daniel González, advirtió que el sistema eléctrico opera bajo fuertes tensiones y que la infraestructura en sus tres segmentos, generación, transporte y distribución, requiere inversiones simultáneas para evitar cuellos de botella.

En ese contexto, la participación del sector privado aparece como un factor clave para acelerar la expansión de la red, en un escenario donde las restricciones fiscales limitan la ejecución de grandes obras públicas.

La ampliación de la Estación Transformadora de Ezeiza se perfila así como una pieza central para mejorar la confiabilidad del sistema, reducir riesgos de saturación en momentos de alta demanda y habilitar nuevas inversiones en sectores estratégicos como la industria, la minería y el desarrollo energético vinculado a Vaca Muerta.

Más allá de su impacto inmediato, la obra expone una realidad de fondo: el crecimiento energético argentino no depende solo de generar más electricidad, sino de contar con la infraestructura capaz de moverla a escala y de forma sostenida. Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar