¿Y si finalmente “está bueno” el segundo semestre?

Según un informe de Empiria y C&T, “Un comienzo de la recuperación en el tercer trimestre no es improbable”.

20-05-2016
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La inflación se aceleró y está rodando a más del 40% anual, el salario real (y, por ende, el consumo privado ajusta para abajo), la demanda de crédito cae, el empleo temblequea (aunque consideramos que no hay una crisis laboral abierta, como pretenden instalar algunos sectores), “la macro” sigue en terapia intermedia, los tarifazos que empiezan a llegar minan la rentabilidad de las empresas pequeñas y medianas y achican el ingreso disponible de las familias, la oposición se pone combativa y altera los planes, el BCRA no tiene muchas reservas, el cuadro social se deteriora aceleradamente (+1,4 M de pobres, según la UCA) y la imagen del Gobierno, lógicamente, se retrae. “La gente tiene miedo”, reconocen, incluso, en la Casa Rosada.

Con este mar de fondo, parece difícil aventurar proyecciones optimistas para la economía en el corto plazo y todo parece sugerir que la recesión tenderá a agudizarse. Sin embargo, hay optimistas que, si bien no palpitan una recuperación a todo vapor, sugieren que lo peor ya pasó y que la película tendería a mejorar por varios motivos.

“Que el primer trimestre del año no haya sido positivo para la actividad económica (algo que se habría profundizado en lo que va de este segundo trimestre) no es precisamente sorprendente, a la luz de las correcciones macroeconómicas que inevitablemente debía implementar el Gobierno. En efecto, no se conocen antecedentes de episodios de sinceramiento de precios relativos (con el que finalizan los procesos de acumulación de distorsiones económicas) que no haya implicado un momento inicial de crecimiento bajo o negativo, hasta que los precios relativos se estabilizan y se recupera el salario real y la inversión”, atempera el informe. Los factores

Más obra pública. En base a un relevamiento de C&T sobre licitaciones públicas a nivel nacional, provincial y municipal, se detecta un muy fuerte crecimiento en la programación de obras relevantes, que repercutirán en forma directa en el sector de la construcción. En efecto, en el último bimestre (marzo-abril) se formalizó el inicio de más de 110 licitaciones relevantes de obra pública (obras viales, hidráulicas, civiles y de arquitectura de más de $ 15 millones), frente a un promedio mensual de 17 licitaciones en el semestre previo (septiembre 2015 a febrero 2016). Y en términos de valor el incremento es aún mayor, ya que prácticamente se cuadruplicaron los importes en el último bimestre, en relación al promedio de los seis meses previos. Sólo entre marzo y abril se licitaron obras por más de $ 13.000 millones. Respecto a las obras licitadas en marzo, a la fecha ya fue realizada la apertura de prácticamente la totalidad de las obras relevantes (en ese caso se trata de 59 emprendimientos), mientras que, en el caso de los llamados a licitación pública realizados en abril, el grueso tendrá la apertura de ofertas en lo que queda del mes de mayo. Asimismo, un relevamiento realizado por C&T de adjudicaciones de obras públicas encontró que entre marzo y abril se superaron los $ 23.000 millones entre 16 obras relevantes.

La salida del default y el ingreso de capitales. “Sin dudas, el acceso al financiamiento externo a tasas reducidas es un factor clave para permitir la reactivación antes mencionada de la obra pública, teniendo en cuenta el lamentable estado de las arcas públicas que recibió el Gobierno actual”, opinan desde Empiria y C&T. “El acceso al financiamiento externo para el sector público (nacional y subnacionales) destinado a recuperar la obra pública es sólo una cara de la moneda del efecto de la reducción del riesgo-país. Por una parte, también se abarata el endeudamiento externo para empresas locales, y ese factor explica una parte (por ahora muy menor) de los ingresos financieros actuales. Por otra parte, se asume que la visión positiva que existe en el exterior respecto a la política económica actual permitirá también un rebote en la inversión extranjera directa, y que el puntapié inicial provendrá de las empresas multinacionales instaladas en nuestro país. Si bien se trata de procesos paulatinos, donde no cabe esperar una abrupta avalancha de inversiones mientras subsistan dudas sobre las perspectivas del mercado interno o de la competitividad para exportar, lo cierto es que comienzan a aparecer algunos anuncios que apuntan en esa dirección (probablemente el más relevante hasta el momento es la inversión de más de US$ 700 millones anunciada por General Motors). En la medida que este proceso se consolide, se revertirá la tendencia descendente en las inversiones externas que se inició a partir de la instalación del cepo cambiario”, explica el informe.

El impulso del agro. El agro es uno de los sectores que apunta a despegar con mayor rapidez, beneficiado por la importante mejora que tuvo en sus precios relativos (ante la modificación cambiaria y la eliminación (o reducción) de las retenciones a las exportaciones), y por la eliminación/ reducción de variadas restricciones que lo afectaban seriamente (ROEs, cuotas, etcétera). “Sin embargo, las excesivas lluvias que tuvieron lugar entre marzo y abril llevaron a recortar la estimación de las cosechas de maíz y soja y a retrasar las mismas, afectando la actividad económica de abril (y de todo el trimestre, en lo que hace a la contribución directa del agro al producto bruto interno, ya que en su medición repercutirá un volumen de cosecha inferior al esperado y al logrado en el año anterior)”, matiza el informe, difundido ayer por la mañana. Pese a ello, dice el trabajo, la suba de los precios (particularmente de la soja) más que compensó (a nivel macro) las pérdidas causadas por las lluvias. “Adicionalmente, próximamente comenzará la siembra de trigo, que conforme a los expertos tiene buenas perspectivas. Y puede esperarse un dinámico efecto positivo indirecto del agro en la economía, bastante superior a lo visto en los últimos años. En efecto, no solamente el valor de lo producido será mayor, sino que las mejores perspectivas apuntan a que esos ingresos apuntalen la inversión y el consumo del sector, dejando de lado la cautela que estaba presente debido a la conflictiva política agropecuaria de la anterior administración. Ya hay señales incipientes al respecto (alta dinámica en las ventas de maquinaria agrícola, inusual liderazgo de las pick-ups en la venta de automotores), y se espera que este efecto se vaya consolidando en los meses venideros (con repercusión directa especialmente relevante en amplias zonas del interior)”, puntualiza.

Una política monetaria menos contractiva. El fuerte rebote de la inflación en lo que va del año tuvo dos determinantes principales: el salto del tipo de cambio oficial que se dio con el levantamiento del cepo, y el recorte de subsidios que impactó en las tarifas. Ello, en el marco de la herencia recibida de una fuerte expansión monetaria que caracterizó a una buena parte del término de la administración anterior, pero que fue especialmente relevante en sus últimos meses. “Esos factores ya no estarán presentes (cuanto menos en la misma intensidad) en los próximos meses, y combinando ello con política económicas racionales, está asegurada una trayectoria descendente en la inflación para lo que resta del año”, dice el informe y anticipa un “proceso de reducción en las tasas de interés” que “colaborará para consolidar la recuperación”.

Brasil, con lo peor detrás. “Si bien es imposible asegurar que ya ha quedado atrás lo peor de la crisis político-económica del país vecino, lo cierto es que las expectativas han mejorado recientemente. En este marco, algunos indicadores sugieren que habría plafond para que la economía comience a rebotar próximamente, al menos en la medida que no se reavive o recrudezca la crisis política”, dice, con cautela, el informe. “Un (eventual) rebote en el nivel de actividad en Brasil es muy importante para la industria argentina, ya que existe evidencia concluyente que ese factor supera en relevancia al efecto de las variaciones entre el valor relativo de las monedas de ambos países”, explica.

Precios nuevos, pero ahora con salarios nuevos. “En los últimos años se verificó una debilidad relativa del consumo en el primer trimestre debido a que muchas paritarias se cierran durante el segundo trimestre, y la alta nominalidad de la economía implicaba que el valor real de los salarios se había deteriorado de manera relevante hasta que llegaba la nueva paritaria, y la misma, por su magnitud, terminaba implicando una relevante inyección de poder adquisitivo”, explica el informe. Y ese momento se avecina pronto y estará acompañado por una baja “significativa” en la inflación.

"La combinación de todos los factores antes analizados alimenta las expectativas de una futura recuperación en el nivel de actividad. Si bien es difícil anticipar con precisión el momento en que esto ocurrirá, el tercer trimestre no luce como improbable para el inicio de ese sendero”, concluyen.

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