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Según la CABA y el Congreso, continúa la desinflación

Se publicaron los IPC de Mendoza, CABA y Congreso, con precios altos en alimentos y una confirmación del proceso de desinflación sucia. Hoy sale el del Indec.

12 agosto de 2016

por Mariano Cúparo Ortiz

Hoy se publicará el IPC GBA del Indec y ese será un dato clave, pero ayer también fue un día importantísimo para los quetienen un ojo puesto en el ritmo de los incrementos de precios, dato fundamental para el derrotero económico si los hay: la Ciudad de Buenos Aires publicó su índice, que dio 2,2%; el IPC Congreso arrojó 2,4% y el de Mendoza, 2,3%.

Así, la inflación interanual de la CABA llegó a 47,2%, con un acumulado en lo que va del año de 32%. Por su parte, el IPC Congreso alcanzó el 46% interanual. Ambos demuestran nuevamente la continuidad de la caída del salario real, con paritarias que en su mayoría estuvieron entre 30% y 35%. El de la Dirección de Estadísticas e Investigaciones Económicas de Mendoza no ofrece comparación interanual porque volvió a publicarse hace poco, pero el acumulado abril-julio dio 9,7%.

Desaceleración sucia

Teniendo en cuenta que en Mendoza en junio se había registrado una inflación de 2,3%, en ese distrito se estaría viendo una aceleración de la general. Esto contrasta con el IPC Congreso, que marcó una desaceleración con respecto el 2,9% de junio, y con el dato de la CABA, que marca también una baja desde el 3,2% de junio.

Además, si se tiene en cuenta que la inflación núcleo del IPC Congreso estuvo por encima de la general, entonces aún no se podría hablar de que esté claro el nivel de desaceleración, tomando en cuenta la preferencia que muchos economistas, incluyendo a los del equipo económico, tienen por la medición de la famosa core acerca de su capacidad de indicar la realidad de lo que está sucediendo (en este caso, el freno al tarifazo influye positivamente en los regulados y pone a la núcleo por encima). La core del IPC Congreso fue 2,8%, lo que sería indicador de una dinámica inflacionaria un poco más veloz que la que el promedio de los especialistas había predicho en junio cuando el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del BCRA publicó un IPC AMBA esperado de 2,2% en julio.

Por otro lado, la inflación núcleo de la Ciudad (que mide a los bienes que no tienen influencia de los precios con variaciones estacionales ni a los regulados, lo que permitiría dar una noción de qué sucedería a nivel precios sin esas variaciones meramente coyunturales), aunque también estuvo por encima, se situó mucho más en línea con la general y dio 2,3%, señal de desinflación si se la compara con una core de junio que había dado un preocupante 3,6%, en ese entonces para colmo con una dinámica aceleradora.

De esta manera, va tomando forma, en cuanto a los datos de julio, la construcción virtual de un IPC Nacional, tal como el que aseguró estar mirando el presidente del BCRA, Federico Sturzenegger, durante la presentación del Informe de Política Monetaria (PM) de julio, promediando los datos de GBA, Ciudad, Córdoba y San Luis, al que también se le puede sumar Mendoza, y ese índice hipotético pero clave para la política de tasas del Banco Central estaría marcando una desaceleración generalizada, aunque aún algo sucia.

Aun así, se espera que esta desaceleración continúe. Las expectativas marcadas por la REM para el futuro ven una inflación del 2% en agosto, una de 1,7% en diciembre y una continuidad del proceso desinflacionario a futuro que permita esperanzarse con una mejora del salario real y un resurgimiento de los niveles de consumo que acompañe al gasto público en el liderazgo del crecimiento durante el 2017.

Para eso, el desafío será ver si se logra perforar el piso al que se llegaría a fin de año, que es también el que dejó la gestión anterior previo al reacomodamiento de precios relativos. Pero el primer paso sería llegar a ese piso y los datos parecen encaminados en ese sentido.

Alimentos caros

Nuevamente los alimentos y bebidas no alcohólicas, que no aflojan, lideraron las subas, en el que es a esta altura el dato más preocupante cada vez que sale un nuevo índice de inflación ya sea privado, público, provincial o nacional. Vale revisar nuevamente las declaraciones recientes del titular del Indec, Jorge Todesca, que dijo: “Bajar la inflación es complicado, especialmente en el caso del sector alimentos, que es en el que está la mayor rigidez en materia de precios. Ahí claramente hay un núcleo fuerte”. El dato de los alimentos es clave por su incidencia relativa en los gastos de los sectores populares, lo que afecta no sólo el bienestar sino el consumo en general.

La división alimentos y bebidas del IPC de la CABA dio exactamente lo mismo que en junio: 3%, con una interanual de 41,7%. El dato es, sin dudas, complicado, ya que ahí no hubo siquiera una mínima desaceleración. La incidencia estadística de esa división sobre el total del IPC es de 0,5 punto. Es decir, sin esos incrementos el IPC Ciudad hubiese sido 1,7%. Habrá que tener hoy un ojo puesto, en ese dato para el IPC GBA, ya que en junio dio 3,2%, con una incidencia de 1,09 punto.

Para el IPC Congreso la suba también fue de 3% para el capítulo de los alimentos y una interanual que supera el 38%. Mendoza, por su parte, reportó un incremento parecido (2,8%) en alimentos, aunque en ese caso se ve una desaceleración que resulta al menos alentadora ya que en junio había sido de un elevado 4,7%.

En la Ciudad los aumentos en alimentos se justificaron especialmente por las verduras, tubérculos y legumbres, 9,7%; la leche, productos lácteos y huevos, 2,7% y los aceites y grasas, 14,4%.

Otros rubros

En la Ciudad, el capítulo de salud, otro ítem clave si los hay por su carácter sensible a nivel social, mostró un importante aumento de 3,6%, por los ajustes en las cuotas de las prepagas y por los precios de los medicamentos. Por su parte, aunque esta vez los gastos por servicios de electricidad, gas y agua estuvieron quietos, los incrementos en los alquileres y expensas llevaron a la división de vivienda a crecer 1,2%. Por último, los precios de restaurantes y hoteles (4,7%) y recreación y cultura (3,4%) fueron importantes dentro del IPC a causa de las vacaciones de invierno. En Mendoza el rubro atención médica y gastos para la salud tuvo un incremento de 6,4% y esparcimiento de 10,3%.

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