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Seguirá el atraso cambiario en el segundo semestre

Por el ingreso de dólares financieros.

08-08-2016
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El Gobierno heredó de la administración saliente un marcado atraso cambiario, luego de varios años en que el dólar se había movido por debajo de la tasa de inflación, y podría no salir de ese escenario durante este año, pese a la devaluación de más de 50%. Según los actores del mercado sondeados por el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), la tasa de devaluación será del 1,5% mensual (19% anualizada), por debajo de la suba de precios esperada.

“Argentina está “cara en dólares”. A esta situación la padecen tanto los productores locales de bienes transables, a quienes les cuesta mucho ser competitivos y colocar sus productos en el exterior, como los consumidores, que nos vemos forzados a pagar enormes sobreprecios al adquirir bienes y servicios que en la región y el mundo se consiguen mucho más baratos”, sostiene Federico Muñoz, de la consultora homónima.

Según el economista, la razón está en el ingreso masivo de dólares financieros, que igualaron en cantidad a las divisas que ingresaron por la vía comercial. “Tomando como unidad de análisis al primer semestre, vemos que los principales cambios en el movimiento de divisas están asociados a la salida del default. La cancelación de los intereses adeudados derivó en un aumento abrupto del déficit del renglón Rentas de la Propiedad y, por extensión, de la Cuenta Corriente. En contrapartida, la Cuenta Financiera reportó un copioso ingreso de fondos. En particular, el sector público (tanto el nacional como el provincial) aprovechó la salida del default para hacerse de dólares en los mercados externos de crédito. Así, la Cuenta Financiera del 1er semestre se cerró con un superavit de nada menos que US$ 13.100 M”, describe. “Como al cabo del 1er semestre ingresaron más dólares por el canal financiero que los que salieron por la Cuenta Corriente, el BCRA terminó engrosando sus reservas en US$ 4.500 M”, agrega en su informe más reciente.

Según Muñoz, el Gobierno “deberá recurrir al crédito externo para financiar el todavía muy holgado déficit fiscal, pues el compromiso en la lucha contra la inflación obligará al BCRA a racionar sus transferencias al Tesoro” y “también, aunque en menor medida, unas cuantas empresas locales recurrirán a los mercados internacionales de deuda para financiar oportunidades de crecimiento”. Sumado al ingreso de divisas que se espera por el blanqueo, “este peculiar escenario (disponibilidad externa de capitales y necesidad interna de financiamiento) asegura un fluido ingreso neto de dólares financieros con una consecuencia previsible: la presión a la baja del tipo de cambio real”, advierte. “Tal parece que, en virtud de lo comentado, vamos a estar sufriendo una variante particular de la enfermedad holandesa: la apreciación excesiva del tipo de cambio atribuible no al aporte de divisas asociado a la exportación de una commodity, sino al fluido ingreso de dólares financieros”, anticipa.

Por el contrario, el informe semanal del Banco Ciudad advierte que el ingreso de dólares por la vía financiera podría ayudar a la reactivación. “En este escenario y con el blanqueo ya operativo, se prevé que en el futuro inmediato persista una relativa tranquilidad cambiaria, tendiendo a moderar las presiones inflacionarias, al tiempo que se lograrían financiar mejoras de haberes jubilatorios e impulsar la construcción y el mercado inmobiliario (dadas las ventajas impositivas otorgadas a quienes opten por exteriorizar activos invirtiendo en fideicomisos vinculados a esa actividad), siendo todos estos elementos que ayudarían a estabilizar y lentamente comenzar a recomponer la actividad agregada”, asegura.

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