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¿Por qué hoy se invierte menos que en el kirchnerismo?

26 diciembre de 2016

El Gobierno ha tomado diversas medidas, yendo de la salida del cepo y el default hasta la baja y eliminación de retenciones y la reconstrucción del Indec pasando por la devaluación y la eliminación de las DJAI, para estimular la inversión. Agotado el empuje desde la política fiscal y el consumo, fogoneado por el atraso cambiario, y por elección propia del equipo económico y el Presidente mismo, Cambiemos procuró cambiar el motor de crecimiento hacia la inversión y las exportaciones.

Hasta ahora, sin éxito. Las exportaciones (pese a haber volado 20,5% en noviembre) caen en el acumulado interanual y lo mismo pasa con la inversión. “La formación bruta de capital fijo, según estimaciones provisorias, experimentó en el tercer trimestre del año 2016 una variación negativa de 8,3% respecto del mismo período del año anterior”, dijo el Indec el jueves pasado. En el segundo trimestre, cayó 4,1% y en el primero, 1,7%. ¿Y la extranjera? “Los ingresos brutos en concepto de inversiones directas de no residentes del SPNF en el mes totalizaron US$ 210 millones”, dijo el BCRA sobre noviembre. Apenas US$ 210 millones. Poco y nada.

¿Por qué?

Hoy, se invierte menos que durante el kirchnerismo, un dato muy curioso. O no tanto. “La inversión necesita un mercado de consumo en crecimiento”, dice el Reporte Anual 2016 de Idear Desarrollo, “un centro de estudios económicos y consultoría aplicada con el foco puesto en el desarrollo de la economía argentina y de los países latinoamericanos” dirigido por Matías Kulfas, quien fuera director del BNA (2008-2012) y gerente general del BCRA (2012-2013) con Mercedes Marcó del Pont.

“Las primeras medidas del Gobierno de Mauricio Macri se fueron orientando hacia aquello que en el análisis económico convencional se conoce como 'clima de inversión', un conjunto reglas destinadas a mejorar el ambiente macroeconómico e institucional para, de este modo, generar confianza en el sector empresario y estimular mayores inversiones”, explica. Sin embargo, la contracción del mercado interno (que, según IDEAR, fue inducida para reacomodar el costo salarial), junto a una distribución (o “transferencia”, en el argot heterodoxo) hacia los sectores con mayores ingresos (con la expectativa de que se volcarían a invertir) fallaron.

“Cuánto más concentrada la riqueza, menores han sido los niveles de inversión”, explican en IDEAR. Eso dicen los últimos 50 años de Historia. Esa transferencia de recursos no siempre va a la inversión sino a la formación de activos externos, es decir, fuga de capitales. “De hecho, más del 60% de la riqueza de los argentinos, es decir de ese decil más rico, no está depositado en el sistema financiero ni invertido en el mercado de capitales, sino en diversos activos externos”, explican.

¡Es el consumo, estúpido!

El camino para estimular la inversión, dice el informe, es potenciar el consumo, que también permite “mejorar las condiciones de los trabajadores y la inclusión social”, aunque no aclaran cómo hacerlo. Y, curiosamente, proyectan una “mejora de la inversión” en 2017, que sería el driver del “tenue crecimiento” esperado. Quizás porque el Gobierno empezó a fogonear el consumo y las perspectivas para el consumo en 2017 son más halagüeñas.

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