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Peso vs. dólar

Sigue la apreciación.

15-03-2012
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A fines de 2011 muchos economistas opinaban que era insostenible el esquema de los dos últimos años durante los cuales la inflación más que duplicó a la devaluación nominal del peso. Se entendía que la constante suba de costos en dólares afectaría severamente la competividad de la economía argentina y que, por lo tanto, no podía durar mucho tiempo. Algunos recordaban lo ocurrido desde fines de 2008 y buena parte de 2009 cuando en un contexto recesivo y de caída de la tasa de inflación el peso perdió valor en términos reales y se recuperó la competitividad cambiaria. Ese factor, sumado a otros, permitió la fuerte recuperación que mostró la economía en 2010 y 2011. Sin embargo, todo indica que 2012 será otro año de apreciación del peso frente al dólar.

La explicación es que la tasa de inflación, continúa en niveles elevados y el control del dólar es la principal herramienta que utiliza el Gobierno para que la suba de precios no se acelere. Carlos Melconian dice que hay poco margen para producir una devaluación real porque con una inflación en torno al 20% el peso debería caer 25% nominalmente. Se trata de un porcentaje muy elevado y que puede generar mucha incertidumbre, por lo cual pocos economistas creen ahora que pueda concretarse una devaluación real en 2012 dado que requiere una inflación más baja. El nivel de actividad La continuidad del proceso de apreciación del peso con relación al dólar podría significar que el nivel de crecimiento de la economía en los próximos dos años sea la mitad del registrado en 2010 y 2011.

Pero la inflación no bajará en la misma proporción. Y eso podría conducir a un esquema de “demasiada inflación para tan poco crecimiento” según la ajustada definición de un economista cercano al oficialismo. La inconsistencia que representa la divergencia entre la evolución de los precios y el dólar se mantiene. Pero, por ahora, el Gobierno cuenta con todos los elementos necesarios para que el tipo de cambio se ubique en el nivel que pretende. Y sobre todo en los próximos meses cuando la oferta de dólares será abundante como consecuencia de la liquidación de la cosecha. Más adelante, pueden aparecer fisuras en los controles y el mercado paralelo puede ampliarse, lo cual podría dificultar la estrategia oficial.

(De la edición impresa)

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