Mientras la Reserva Federal se acerca al momento de tomar la decisión de subir la tasa de referencia de corto plazo, el economista Jeffrey Frenkel se pregunta cuál será el impacto sobre las economías emergentes. La historia muestra que se trata de una pregunta relevante. En 1982 y 1994, cuando la Reserva Federal subió sus tasas, el mundo emergente lo sufrió y la decisión, dice Frenkel, generó crisis en varios países. De todas maneras, advierte, muchas economías emergentes han tomado las decisiones correctas como para insularse de uno de los posibles efectos de la suba de tasas: la salida de capitales y el ascenso del dóalres. ¿Cuáles fueron esas medidas? Tipos de cambios más flexibles, acumulación de reservas, políticas fiscales menos procícilicas, cuentas corrientes más saludables y menos acreencias externas en moneda dura. Pero no todos los países han hecho “los deberes”, y la Argentina es un claro ejemplo, mas no el único. Algunos pasaron la prueba en 2008-2009, pero otros, como los de la periferia europea, sufrieron rigurosos coletazos. El dato negativo es que muchos países no usaron esa “graduación” de la Gran Recesión para fortalecer sus posiciones sino que, por el contrario, usaron el financiamiento externo para, justamente, financiar sus desequilibrios en la cuenta corriente, permitieron que la inflación crezca y no pusieron en orden sus cuentas públicas. Brasil, Turquía y Sudáfrica, además de Argentina y Venezuela, son algunos ejemplos. Todo indica que la suba del dólar a nivel global se pronunciará luego de la decisión de la Fed, que Frenkel anticipa para mediados de este año. Quienes acumularon deuda en moneda dura, y esto no sólo atañe a los soberanos sino también a sus sectores privados, podrían sufrir algo que Argentina padeció en 2001: el descalce de monedas (deudas en dólares cada vez más caras a ser financiados con ingresos en moneda local). La baja en las commodities, que también podría acentuarse, menguará el ingreso de divisas. Así, la perspectiva de una oleada de problemas financieros se asoma en el mundo emergente y sólo algunos países podrán evitarla.
27 marzo de 2015
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