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Los números de la universidad pública

El presupuesto aumentó, pero la tasa de graduación se mantuvo más o menos estable. El salario docente, con su mejor momento entre 2003 y 2008.

23 mayo de 2016

La multitudinaria marcha del 12 de mayo pasado volvió a traer al debate a las universidades nacionales y a recordar el profundo arraigo de la educación pública y gratuita en nuestro país. Los docentes, alumnos, autoridades y simpatizantes que se movilizaron hacia Plaza de Mayo reclamaron un aumento del presupuesto para contrarrestar los abruptos aumentos de tarifas y solicitaron además el cierre de un acuerdo salarial superador para sus trabajadores. En este marco, resulta útil repasar los números de la universidad pública.

Según la ley de presupuesto para el ejercicio 2016 (número 27.198), las universidades nacionales cuentan con un monto de casi $52.000 millones. Esta suma significa el 30% más respecto del año pasado y fue aprobada en octubre de 2015, por lo que la queja de las universidades es que está por debajo de la inflación prevista para este año y que no contempla el ajuste tarifario dispuesto por el Gobierno. Según números del Centro de Estudios de la Educación Argentina (CEA) de la Universidad de Belgrano, el presupuesto universitario para 2016 representa el 0,76% del PBI, es decir, 12,7% de la meta del 6% establecida como gasto total de educación (y 14,3% del 5,3% que actualmente se destina a ese área). Según dijo a El Economista el director del centro, Alieto Guadagni, es un porcentaje “razonable”, aunque está “en el tramo inferior de la media del mundo”.

Distribución

Cuatro universidades concentran el 37,7% del total presupuestado, si bien cuentan con el 44,5% del alumnado. Se trata de la UBA, que recibirá este año 8.524 millones de pesos (17,1% del total), la Universidad Nacional de Córdoba que cuenta con 3.445 millones (6,9%), la UTN con 3.427 millones (6,9%) y la Universidad Nacional de La Plata con 3.387 millones (6,8%).

Sin embargo, desde el CEA detectaron “aparentes incongruencias” surgidas de la comparación presupuestaria. Por ejemplo, la Universidad de La Matanza supera en 98,8% la cantidad de alumnos a la Universidad del Sur, pero esta última dispone de un presupuesto 42% mayor. En el mismo sentido, la Universidad de Quilmes tiene una cifra 9,3% mayor de alumnos que la de San Juan, pero esta última ostenta un presupuesto 241,6% superior. Lo mismo se ve al comparar los fondos otorgados a las universidades de Lomas de Zamora y Mar del Plata: la primera tiene más alumnos (37.062 contra 24.953) y la segunda, un presupuesto 50,1% superior.

Prepuesto por alumno

Con una población de universitarios que ronda el millón y medio de alumnos, las partidas dedicadas a la enseñanza superior en Argentina promedian los $33.010 anuales por alumno. El presupuesto por graduado para 2016, en cambio, llega a $603.159, una cifra 18 veces mayor al presupuesto por alumno.

“Incide notablemente en esta disparidad que la graduación universitaria es muy baja en nuestro país, debido a la gran deserción estudiantil, no sólo cuando se la compara con las naciones industrializadas, sino también con países de nuestra región como Cuba, Brasil, Chile, Colombia y México”, explicaron desde el CEA.

De todos modos, los gastos por graduado varían notablemente de una institución a otra. Por ejemplo, la de Jujuy tiene un presupuesto por graduado que es 5,7 veces el de Universidad de San Martín, debido a que su presupuesto total es 16,4% más elevado, mientras que San Martín tiene 4,7 veces más graduados. Algo similar ocurre al comparar la Universidad de Salta con la de Lomas de Zamora. El presupuesto de la primera es 21% mayor, pero la graduación en la segunda es 394% superior.

En el mismo sentido, desde la consultora IDESA afirmaron que mientras el presupuesto universitario aumentó de año a año, la tasa de graduación se mantuvo más o menos estable. Según registros oficiales, entre 2004 y 2015 la inversión pública anual en universidades nacionales, corregida por inflación, pasó de $14.000 a $50.000 millones a precios del 2015, es decir, aumentó 260%. En el mismo período la cantidad de egresados universitarios por año pasó de 63.000 a 82.000, o sea que se incrementó en el 30%. Esto implica que la inversión pública universitaria por egresado aumentó un 180% pasando de $220.000 mil a $611.000, a precios del 2015.

“Estos datos muestran que en la última década casi se triplicaron los recursos que aporta el Estado por cada profesional egresado”, señala el informe de la consultora que dirige Jorge Colina, y agrega que “aunque los recursos aumentaron considerablemente se mantuvieron muy altos los niveles de repitencia y deserción. Según información del Ministerio de Educación, el porcentaje de egresados respecto al total de estudiantes universitarios se mantuvo en la última década en alrededor del 5%”.

Otro dato a destacar es, para Federico Muñoz & Asociados, que el aumento del presupuesto estatal dedicado a la universidad fue acompañado por un crecimiento de la matrícula de las universidades públicas “más bien modesto”: 24% de 2011 a 2015. “Este crecimiento relativamente bajo contrasta con la virtual duplicación (de 203.000 a 412.000) de los alumnos de universidades privadas, que absorbieron poco menos de la mitad de los ingresantes a la educación superior en este período”, agregaron.

El empleo en la universidad

Según el GPS del Estado, herramienta que elabora conjuntamente CIPPEC y ASAP, entre diciembre de 2003 y octubre de 2015 se incorporaron al Sector Público Nacional más de 290.000 nuevos trabajadores. En las universidades nacionales se pasó de 167.138 trabajadores a 189.801, incluyendo docentes, no docentes y personal del Conicet, lo que muestra un crecimiento de 14%. Es un porcentaje moderado si se considera que las universidades e institutos universitarios nacionales pasaron de ser 41 en 2003 a 61 en 2015 (49% de crecimiento) y se compara con el aumento de personal en otras áreas del Estado, como el Poder Ejecutivo (123%), Poder Legislativo (62%) o incluso el personal militar y de seguridad (31%).

De todos modos, es necesario aclarar que el GPS del Estado no tuvo forma de contabilizar los puestos de trabajo que se pudieran haberse creado bajo la modalidad de convenios con universidades.

Respecto al salario docente, los datos oficiales muestran que entre 2003 y 2008 se registró una recomposición notable, que superó por mucho (aproximadamente en 85%, según Muñoz & Asociados) a la inflación de ese período. Desde entonces, las variaciones salariales anuales estuvieron prácticamente en línea con la inflación, lo que llevó a la estabilización de las remuneraciones reales.

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