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Los nombres de Alberto

15 noviembre de 2019

Por Matías Carugati Economista

A falta de certezas, las especulaciones abundan. A menos de un mes para el traspaso de mando, Alberto Fernández sigue jugando al misterio, poniendo nervioso a un buen número de personas que incluye a analistas, empresarios, inversores y hasta el staff del FMI. No se sabe mucho acerca del plan económico (si existe como tal), salvo algunas ideas sueltas como “poner plata en el bolsillo de la gente”, el pacto social para frenar la puja distributiva, la desdolarización de tarifas o la renegociación de la deuda. Tampoco se saben los nombres que acompañarán al próximo presidente en la difícil tarea de enderezar el rumbo económico. Aquí es donde se abre la puerta a la especulación?y las operaciones políticas.

Los hombres y mujeres del Presidente. Alberto Fernández ha dicho que tiene el gabinete armado pero que no lo quiere dar a conocer para evitar el desgaste anticipado, lo cual es razonable. También es una forma (elegante) de esconder cualquier tipo de plan. Si se conoce la formación del gabinete, se puede prever los lineamientos generales a partir de su formación, experiencia previa e ideas. La danza de nombres incluye a los que acompañan a Fernández desde hace tiempo (Matías Kulfas y Cecilia Todesca), otros economistas de confianza del presidente electo (Guillermo Nielsen y Miguel Pesce, entre otros) y algunos procedentes de espacios que confluyeron en el Frente de Todos, tanto del massismo (Martín Redrado) como del kirchnerismo (varios exfuncionarios, como Paula Español o Mercedes Marcó Del Pont, entre otros).

La formación inicial dirá mucho sobre el rumbo que tomará la presidencia de Alberto Fernández. En lo político, marcará el peso relativo de los distintos sectores que lo apoyaron como candidato (gobernadores, sindicatos, massismo, kirchnerismo y organizaciones sociales). Qué nombres terminen dentro del gabinete y en qué lugar señalizará de forma inequívoca el músculo político propio de Alberto. En lo económico, el gabinete será una muestra de las prioridades y la orientación de la gestión. Si nos guiamos por los rumores para los “sillones calientes”, Nielsen comandaría Hacienda con el encargo de controlar la caja y negociar la deuda pública, Kulfas administraría la cartera de Producción con la idea de imprimirle un tinte desarrollista a las acciones de gobierno y Miguel Pesce retornaría al BCRA, ahora como presidente de la institución, para normalizar la situación financiera y evitar un mayor descalabro cambiario. Se trataría de un elenco que podría “cerrarle” al mercado dado el reparto de áreas de influencia en el mix ortodoxia-heterodoxia.

Más allá de los nombres, la clave será ver cómo resuelven (o intentán resolver) los problemas. Alberto Fernández asumirá como presidente con una economía estancada, con alta inflación, falta de financiamiento, controles cambiarios y niveles de desempleo y pobreza inaceptablemente elevados. Por si el cuadro de situación no parece suficientemente complejo, la resolución de todos estos asuntos en simultáneo no se la ve posible, ya que la mejora de algunas cuestiones complica otras. Priorizar objetivos, secuencias, medidas y mitigar los “daños colaterales” serán aspectos tan importantes como acertar con el diagnóstico inicial. Se entiende, entonces, que Alberto Fernández se tome su tiempo para dar a conocer su equipo y su plan.

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