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Los alimentos frenan la desaceleración de la inflación

La suba de precios se frena, salvo en ese rubro.

03 agosto de 2016

Si bien algunos economistas apuntan que en el futuro próximo los índices de inflación metropolitana privados y los oficiales (CABA e Indec) van a converger, luego de las distancias que los marcó en junio con las privadas dando índices por debajo de las oficiales, ayer el Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz publicó un número que está muy por debajo de lo que se filtró acerca del índice Ciudad (sería de 2,5%): a CESO la inflación de los supermercados le dio 1%. Esta sería una desaceleración muy importante de la inflación. Si se la comparara con los indicadores de inflación general oficiales del mes de junio, de 3,2 según la Ciudad y de 3,1 según el Indec-AMBA, sería un cambio radical, y si se la comparara con la medición del propio CESO para junio aun sería muy importante, ya que en ese entonces había dado 2%.

Alimentos

Con todo, el dato que sigue resultando preocupante es el dato es el de los alimentos, que según el informe del CESO daría un incremento del 3,5%, lo que marcaría una aceleración si se lo compara con los datos de julio de Indec y Ciudad, de 3,1% y 3% respectivamente, y lo que en cualquier caso sería un nivel de incremento de precios muy alto para el rubro que más influye sobre los sectores de bajo poder adquisitivo. El dato confirma lo publicado ayer por El Economista a partir de la publicación de la inflación de julio según C&T, que en alimentos y bebidas dio 2,9%, también por encima de su índice general, que fue del 2,3%. Es decir, en todos los casos, para el área metropolitana o la ciudad, los incrementos en los alimentos siguen yendo a mayor velocidad que los generales. Es un dato para seguir mirando. Por lo pronto, en a las mediciones del CESO este preocupante dato a la vez tiene un costado alentador: según el mismo indicador, en el mes de junio los alimentos habían crecido al 4,7%, lo que implica una desaceleración. Los productos con mayores alzas fueron los aceites, con incrementos del 33%, las manzanas al 12,6%, la sal fina al 18% y las lentejas a 7%, mientras que las papas fueron el único precio a la baja, al 5,6%. En lo que va del 2016 el precio de la canasta básica alimentaria lleva un incremento del 27,7%, mientras que la interanual es nada menos que del 46,5%. En total la canasta, a la última semana de julio, totalizó $ 1.925 para un adulto equivalente y $ 5.948 para una familia tipo de cuatro integrantes.

Panorama

El desacople entre los indicadores de inflación privados y los oficiales se explica por las subas en sectores regulados. Si bien algunos esperaban que la retracción temporal de los tarifazos llevara a los índices a la convergencia, algunas de ellas siguen existiendo, aunque es cierto que la mayoría de los índices (los privados y las filtraciones que publicó La Nación de los oficiales) parecen indicar en realidad una inflación en torno al 2,5% para julio. Pero sin dudas sigue existiendo, tal como señala F&E Consult, dirigida por Hernán Hirsch, un ruido en la desinflación, con indicadores que desaceleran más rápido y otros que o no desaceleran o incluso aceleran. Así, F&E Consult observa una desinflación importante en julio y espera que “en septiembre sea más alta por reincorporar al tarifazo”. Al respecto, concluye: “El subibaja de las tarifas de gas al nivel de precios internos claramente no contribuirá de manera favorable en las tomas de decisiones de precios de familias y empresas”.

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