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Las PASO y los “brotenomics”

En suma, todo parecería indicar que el Gobierno llega peor de lo que esperaba cuando inició su gestión, pero mejor de lo que perfilaba hace apenas unos pocos meses

09 agosto de 2017

 Por Martín Alfie Economista (UBA) y docente de Estructura Económica Argentina de FCE-UBA

Las PASO se acercan y la economía se sitúa nuevamente en el tope de la agenda a la hora de definir los votos. Lo que parecería mover el amperímetro electoral no son tanto los aspectos estructurales, que al fin y al cabo son intangibles, sino más bien la economía cotidiana. De hecho, en ninguna encuesta la crítica al creciente endeudamiento externo aparece como un elemento que defina los votos a favor de Unidad Ciudadana. Tampoco volcaría masivamente electores a Cambiemos el hecho de, como afirma el Gobierno, haber salvado al país de una crisis que nunca se consumó o que haya señales de haberse iniciado un ciclo de crecimiento más sostenible, basado en las exportaciones y la inversión.

En cuanto a la actividad económica, puede decirse que esta gestión arrancó perdiendo por varios goles en 2016, para empezar a revertir el partido con los “brotes verdes” y llegar a 2017 más cerca del empate. En otras palabras, los “brotenomics” dan cuenta de una economía que no está tan débil como para que la oposición pueda instalar que se vive una crisis, ni tan expansiva como para que el oficialismo pueda hablar de algo más que de “un bosque de brotes verdes”. Analicemos entones los goles en contra y a favor en los primeros veinte meses de gestión.

Números y tendencias

El principal caballito de batalla de Unidad Ciudadana es que “hay menos plata en el bolsillo”. Los números oficiales confirman esa percepción: los salarios reales y los programas sociales (AUH y jubilaciones) efectivamente perdieron poder adquisitivo en el último año y medio. Si bien se recuperaron en los últimos meses y están mejor que en 2016, los salarios de los trabajadores registrados se encuentran alrededor de 7% por debajo de los últimos meses de 2015 (para los informales no hay datos oficiales, pero se podría afirmar que la dinámica ha sido similar o peor). Los beneficiarios de programas sociales, por su parte, acumularon también una pérdida de capacidad de compra, aunque morigerada por las actualizaciones automáticas.

Las PASO se acercan y la economía se sitúa nuevamente en el tope de la agenda a la hora de definir los votos

Como consecuencia directa de esto, los indicadores relacionados con el consumo masivo (alimentos y bebidas, higiene personal, etcétera) acumulan varios meses de caídas interanuales. Si bien dejaron atrás las fuertes bajas de 2016 y principios de 2017, los resultados de las ventas en supermercados ? más allá de las debilidades de este indicador dada la migración a otros canales de ventas y las mediciones privadas de las consultoras especializadas (Kantar Worldpanel, W o Scienta) muestran que el consumo masivo aún no se puso en marcha.

Hay otros indicadores que muestran un escenario más heterogéneo. El empleo es uno de ellos: por cuestiones estacionales y metodológicas aún no hay ningún dato oficial comparable que permita asegurar que el desempleo subió a nivel nacional (sí hay de CABA y muestra una suba de 8,6% a 9,4% del 1º trimestre de 2016 al 1º trimestre de 2017), aunque otros registros permiten afirmar que el mercado laboral se deterioró en estos meses. Por ejemplo, los datos del SIPA-Ministerio de Trabajo muestran que hay 45.000 asalariados privados registrados menos y  70.000 monotributistas más que al inicio de la gestión, lo que es un síntoma de mayor precarización y debilidad del mercado de trabajo.

La inflación, a pesar de la desaceleración de 2017, es otro punto que no jugará a favor del Gobierno. El año pasado la suba de precios fue considerablemente elevada y más alta de lo diagnosticado inicialmente, lo que era lógico en un contexto de reacomodamiento de precios relativos (tipo de cambio, tarifas, retenciones). El sendero descendente de 2017 es importante (cerraría con alrededor de 20 puntos menos que 2016), pero la desinflación aún no podrá romper el piso que dejó la gestión anterior y la persistencia de la inflación núcleo en torno al 1,3%1,5% es un dato preocupante.

Los indicadores relacionados con el consumo masivo (alimentos y bebidas, higiene personal, etcétera) acumulan varios meses de caídas interanuales

En la actividad económica, los resultados son de un “empate” con sabor agridulce para el Gobierno. La economía ya muestra crecimientos de entre 3% y 4% interanual, pero hasta ahora se limitó a recuperar lo perdido en los primeros meses de 2016. El proceso de crecimiento está impulsado por ciertos sectores (agro y construcción) y su difusión al resto de la economía sigue siendo limitada, aunque se aceleró en los últimos meses. La industria es por ahora la gran perdedora. La obra pública (sobre todo vial) ha jugado un rol clave en 2017, y por ello está en el eje de la campaña de Cambiemos. Una recuperación, por ahora, heterogénea y débil.

Por su parte, los “goles a favor” que puede mostrar el Gobierno, en los que la situación mejoró en relación a 2015, son el sector agropecuario, el mercado inmobiliario y el automotor.

Con respecto al primero, el aumento de la producción de los principales cultivos pasó de 100,4 M de toneladas en el ciclo 2014/2015 a 110,8 M de toneladas en 2016/2017, con una mayor participación del trigo y el maíz. En tanto, la inversión del sector respondió a los incentivos de precios: las ventas de maquinaria agrícola se incrementaron 37% en unidades durante 2016 según el Indec (la tendencia se sostiene este año). El uso de fitosanitarios y fertilizantes habría crecido en cifras similares, según reportes privados.

El proceso de crecimiento está impulsado por ciertos sectores (agro y construcción) y su difusión al resto de la economía sigue siendo limitada, aunque se aceleró en los últimos meses

El mercado inmobiliario, gracias al blanqueo, el levantamiento de las restricciones a las compras de dólares y la aparición de los créditos UVA, se muestra robustecido. Según el Colegio de Escribanos de CABA, el monto de las transacciones inmobiliarias más que se duplicó durante el primer semestre del año en relación al mismo período de 2015, y la proporción de escrituras con hipotecas pasó de 7% a 15%. Los primeros pasos hacia la creación de un mercado de créditos hipotecarios ?más allá de la sustentabilidad a largo plazo y los riesgos que incuban los UVA? pueden ser un activo electoral para el oficialismo.

Por último, los patentamientos de vehículos también muestran mejores números: se ubicaron un 41% por encima de los niveles de 2015 entre enero y julio, ayudados por la exención de los impuestos internos a los autos de mayor valor y al fuerte ingreso de vehículos del exterior, sobre todo desde Brasil. Cabe señalar que este aumento de las ventas no se ha trasladado a la producción dado que los automóviles importados han ganado participación de manera significativa en el mercado local.

En suma, todo parecería indicar que el Gobierno llega peor de lo que esperaba cuando inició su gestión, pero mejor de lo que perfilaba hace apenas unos pocos meses. Por suerte, las urnas volverán a “hablar” y darán su veredicto sobre estos meses de “brotenomics”.

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