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La productividad, estancada desde 2011

Según el BCRA, sin embargo, es un fenómeno global

31 agosto de 2017

Desde la década pasada, el crecimiento de la productividad asiste a un proceso global de desaceleración. En las economías en desarrollo el pico de productividad se alcanzó en 2007 y desde entonces se hallan dentro de una tendencia descendente. En Argentina, tocó su techo en 2011 y se mantuvo estancada desde entonces.

Según un informe publicado en el blog del BCRA, resulta clave profundizar las políticas y las reformas necesarias para generar un ambiente que permita desencadenar las tres fuentes de aumento de la productividad laboral: la inversión en formación bruta de capital (tangibles e intangibles), la calidad del capital humano y las innovaciones y mejoras en los procesos. Según se define en el estudio firmado por Emiliano Basco y Mariano Sardi, la productividad laboral es el nivel de producción por trabajador (unidad de trabajo). Los factores que determinan el crecimiento de dicho factor son son esencialmente tres. Primero, las capacidades adquiridas (o calidad del capital humano) de los trabajadores, como resultado de su nivel educativo y/o de su experiencia. En segundo lugar, el capital físico (máquinas, equipos e infraestructura, entre otros) disponible para realizar sus actividades. Por último, las mejoras en la eficiencia de los procesos de producción e innovaciones (Productividad Total de Factores -PTF).

A nivel global, se observa que la desaceleración en el crecimiento de la productividad laboral es un fenómeno que se viene verificando desde mediados de la década anterior y se encuentra relacionado a una menor velocidad de adopción de tecnologías e innovación, especialmente en el sector de servicios.

Según un informe publicado en el blog del BCRA, resulta clave profundizar las políticas y las reformas necesarias para generar un ambiente que permita desencadenar las tres fuentes de aumento de la productividad laboral: la inversión en formación bruta de capital, la calidad del capital humano y las innovaciones y mejoras en los procesos

En las economías emergentes y en desarrollo, el pico de productividad se alcanzó en 2007 y desde entonces se hallan dentro de una tendencia descendente. Esta desaceleración parece ser el resultado de un proceso de convergencia iniciado a fines de los 90 y liderado por países como China y la India dentro de un proceso de reformas internas que permitió un fuerte incremento de la integración comercial internacional y la rápida inversión en tecnología y comunicaciones.

En Argentina, la productividad no sólo no logró escapar a la tendencia global de la desaceleración en la tasa de crecimiento, sino que incluso se mantuvo estancada entre 2011 y 2016. La fase de expansión de la productividad postcrisis 2001-2002 permitió recuperar en gran parte la productividad perdida durante la fase contractiva (1999-2002) y alcanzó un máximo en 2011. “La tendencia levemente contractiva de la productividad laboral desde 2011 coincide con el estancamiento del crecimiento del Producto”, apuntó el estudio, y agregó: “Llamativamente, el máximo de productividad por trabajador promedio durante 2011-2015 es similar al nivel alcanzado durante 1997-1998”.

“Hacia adelante, una de las claves para salir del estancamiento del PIB no sólo dependerá de la implementación de sólidas políticas macroeconómicas, sino que también resultará necesario basar su crecimiento a partir de mejoras en la productividad a fin de alcanzar mejoras sostenidas en los ingresos de las familias”, concluyeron los autores, y agregaron que “el desafío es encontrar las reformas específicas que cada país necesita para elevar la productividad laboral de forma difundida y simultáneamente políticas sociales que sean compatibles con la transformación estructural”.

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