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“La lluvia de inversiones todavía va a esperar un poco”

Entrevista a Juan Luis Bour, Director de FIEL.

04 agosto de 2016

El Gobierno plantea que en materia económica, lo peor ya pasó y que el próximo trimestre empezará a mostrar una desaceleración de la caída. ¿Coincide con esa lectura?

El piso podría estar en el segundo trimestre más que en el tercero si vos lo medís desestacionalizado. Por ahí empezás a tener números negativos en la medición año contra año pero cuando comparás contra abril, mayo y junio, por ahí te da, con un poco de suerte, una evolución positiva. Eso no quiere decir que la gente lo va a sentir, pero sí que tenés un cambio de las condiciones. Respecto de si los números de los próximos tres meses van a a ser mejores o no, nosotros esperamos una industria muy floja este trimestre, pero claro, tenés un segundo trimestre muy malo, con lo cual la comparación te puede dar mejor. Nosotros medimos que la industria cayó 6,6% en el segundo trimestre. Es probable que el tercero tenga una caída interanual menor, de 3% o 4%, lo cual es mucho más bajo, pero todavía es muy alto. Y la gente va a recibir como dato que la economía sigue cayendo, aunque sea una mejora desestacionalizada. A la industria la veo todavía para abajo y hay pocos indicios de que la cosa mejore en el corto plazo, porque está muy vinculada con automotores, que sigue mal, la siderurgia, que depende de los autos y del petróleo, que también anda mal, la construcción, que como foto está mal, y de los alimentos, donde ya pasó la primera parte del año, cuando hubo una mayor actividad porque había más molienda de la soja y maíz, y empieza a pegar más la demanda interna, que está floja por los salarios. Cuando mirás la industria, está floja. La construcción también, aunque ahí nosotros tenemos que la expectativa de que los indicadores puedan revertirse en algún momento. ¿Por qué? Porque hay una mejora mes tras mes de la venta de inmuebles, los precios de las propiedades no cayeron, lo que supone un incentivo para invertir, los permisos para construir están subiendo mes a mes, y después por la apuesta que habrá al blanqueo. A eso, le tenés que sumar la obra pública, que anduvo muy mal en el primer semestre, pero debería empezar a moverse en el segundo.

Si uno piensa en el impacto sobre el mercado automotriz del freno que se empieza a ver en la caída de Brasil, la reactivación de la obra pública, y el agro, que viene siendo pujante, ¿no podrían desembocar en una reactivación en el último trimestre del año?

Nosotros vemos una recuperación, pero parcialmente. En primer lugar, el agro va a mover un poco, porque tenés una cosecha de trigo que va a ser mayor y más siembra. Eso es lo que explica los datos de empleo, que muestran que se derrumbó en el Gran Buenos Aires (GBA) pero se mantiene o crece en Santa Fe y Córdoba. En segundo lugar, lo que decís de Brasil es cierto, pero no es que esté creciendo en el corto plazo sino que estará cayendo a una tasa más baja. Tercero, los elementos de construcción, no se notan, pero van a estar presentes. Después, cuando la inflación cae, eso hace que los salarios reales dejen de caer, no año contra año sino trimestre contra trimestre. Es posible que en el tercero dejen de caer o crezcan un poco y que en el cuarto, crezcan otro poco. La caída de la inflación ayuda. Y no te olvides que tenemos un Gobierno que le está metiendo mucho impulso al déficit. Vamos a tener un déficit que, si bien cayó respecto del año pasado en el primer semestre, en el segundo, crece. Estás metiendo más demanda y eso, probablemente va a tirar un poco. Entonces, tenés más déficit financiado con entrada de capitales y algunos impulsos sectoriales de oferta. En algún momento, la caída para. Pero, en la industria yo diría que eso recién se va a ver en el primer trimestre del año próximo.

¿Cuánto puede ayudar la desaceleración de la inflación? ¿Ve viable la meta de inflación que se ha fijado el Gobierno, de 17% aproximadamente para el año que viene?

El último mes del año vas a estar en un promedio de 41% y la punta, en 39%. ¿Vas a bajarlo de 39% a 17%? Es un poco fuerte. Diría que una baja es perfectamente factible e importante; al 2% mensual, con algunos meses por debajo y otros por encima, porque algún ajuste tarifario más vas a tener que tener, llegás a 27-28% anual. Porque tenés un arrastre muy fuerte en la primera parte del año. Hagas lo que hicieres, en enero tenés una inflación de 38%, aunque tengas 1,5% varios meses. Entonces, una meta de 25% promedio para el año próximo es bastante buena, una de 24% sería muy ambiciosa. ¿Podés tener tener 22% o 21%? Sí, con un fenomenal atraso cambiario. Si tenés una gran entrada de capitales que te plancha el tipo de cambio, por ahí todos los transables van a una inflación más baja y podés tener una inflación general más baja, pero eso te trae otros problemas.

Entre las divisas que ingresen por el blanqueo, por endeudamiento y el hecho de que es un año electoral, el atraso cambiario va a ser una tentación.

En parte es una tentación y en parte, es un hecho difícil de contenter porque vas a tener la entrada de los fondos, y además el Gobierno usa el financiamiento ese para gastar más plata. Entonces, la primera pregunta que te haría es qué estamos pensando para el déficit fiscal. El rojo fiscal del año que viene se parece mucho en términos del PIB al de este año. Eso, para un PIB que es más grande, significa que tenés un déficit más grande. Lo podés financiar porque te entra mucha plata por el pago de impuestos y por deuda, pero eso es una combinación de cosas que te lleva a un atraso cambiario. Si además querés frenar la inflación con una tasa de interés más o menos alta, en lugar de comprar dólares, muchos van a optar por las Lebac. Tenés una combinación de cosas que te hacen pensar que podría haber un atraso cambiario importante. La pregunta es cuánto tiempo lo podés sostener.

¿Qué perspectivas augura para el blanqueo?

Tenés un margen para que el blanqueo sea importante. Los números que se manejan, de US$ 40.000 M, US$ 50.000 M no son imposibles. Y eso te puede dejar al Fisco cerca de un punto del PIB en impuestos. Es una masa significativa pero tampoco te salva la vida.

¿Puede ayudar a compensar en parte la lluvia de dólares en inversiones que esperaba el Gobierno pero todavía no vino?

No vas a tener ni US$ 30.000 M ni US$ US$ 50.000 M de inversión. ¿Cuánto de eso se transforma en inversión? Soy más vale cauteloso. El año que viene la tasa de inversión probablemente suba un poco pero porque estás mejorando las condiciones. Depende mucho de qué pasa con el Fisco. Si tenés un déficit que sigue siendo importante, cualquiera va a ver que la deuda de hoy son los impuestos de mañana. Emitís deuda para financiar déficit pero mañana tenés que cobrar más impuestos para pagar deuda. Lo que estamos viendo es que el riesgo país no cae. El EMBI sigue arriba de los 500 puntos cuando a esta altura, con las expectativas que había, uno hubiera pensado que quizás estaba en los 470 o 460. Para que haya una lluvia de inversiones, tenés que tener el EMBI en 350 puntos, por decir un número. 

¿Y por qué no sucede? ¿Cuál es el riesgo que no se termina de despejar?

Todavía se están observando las cosas. El Gobierno está anunciando un programa con mucho gasto público.

¿El mercado todavía está evaluando el programa económico de Macri antes de invertir

? En algunos aspectos, lo va a seguir mirando. Si tuvieras a Brasil creciendo 5%, el mercado descontaría que vamos para arriba. Pero no tenés muchos motores hoy. Con Brasil que va a salir, pero todavía no, con el petróleo como está, la lluvia de inversiones todavía va a esperar un poco.

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