En febrero, la inflación en Argentina experimentó un incremento del 2,4% mensual, lo que representa un rebote de 0,2 puntos porcentuales respecto al mes anterior. Este aumento se debe, en gran parte, al impacto significativo en el precio de la carne vacuna en las últimas semanas. Desde la oposición, se está ejerciendo presión para actualizar el relevamiento del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), ya que se basan en datos de 2004 y 2005.
El diputado nacional Esteban Paulón (Encuentro Federal) ha presentado un proyecto para regularizar la canasta de consumo. Según Paulón, si se consideraran los precios actuales, la inflación anual podría ser 16% más alta, lo que afectaría directamente el ingreso de los jubilados.
El Índice de Precios al Consumidor (IPC) mide la variación de precios en una canasta representativa de bienes y servicios que consumen los hogares en diversas regiones del país. Sin embargo, las condiciones de consumo han cambiado drásticamente desde 2004 y 2005. Por ejemplo, el IPC actual incluye productos obsoletos como televisores de tubo y DVD, mientras que hoy en día, plataformas como Disney+ y Netflix son las más consumidas. Paulón enfatiza que "los servicios representan un 17% de los gastos de cada persona, mientras que en el IPC actual solo se considera un 2%".
El Indec informó que una nueva canasta ya está técnicamente lista, habiéndose realizado pruebas durante un año. En ciudades como Santa Fe o Buenos Aires, el IPC ya refleja cifras más acordes a la realidad. Sin embargo, a nivel nacional, la falta de decisión política ha impedido su implementación, lo que resulta en una inflación anual significativamente subestimada.
A pesar de la desaceleración de los precios, un grupo de 36 organizaciones sindicales ha cuestionado la metodología de medición de la inflación, argumentando que los datos actuales no reflejan la realidad económica de los trabajadores. Daniel Yofra, referente de la Federación de Trabajadores del Complejo Industrial Oleaginoso, ha señalado que "el aumento en los bienes de consumo es muy diferente al porcentaje que publica el INDEC".
Los sindicatos han manifestado que el método de cálculo del Indec está desactualizado y no considera adecuadamente la realidad del consumo. Afirman que la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGho), que debería actualizar la metodología, no se ha modificado en años, generando un desfasaje significativo entre los datos oficiales y la inflación real.
Un punto crítico que destacan es la desigualdad en la relación entre propietarios e inquilinos. Este método desactualizado oculta la disminución del poder adquisitivo de los salarios, que se ha reducido 50% en los últimos años, a pesar de las negociaciones paritarias. Actualmente, el salario mínimo es de $296.832, mientras que para cubrir necesidades básicas, se estima que un trabajador debería ganar $1.900.000 mensuales a finales de 2024.


