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“La apertura comercial está impactando fuerte en el empleo”

Entrevista a Paula Español, Economista.

13-09-2016
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por Mariano Cúparo Ortiz

Con el dato del fuerte incremento de las importaciones de consumo en el centro del debate, El Economista entrevistó a la directora de Radar Consultora y ex subsecretaria de Comercio Exterior, Paula Español.

¿Qué está viendo en cuanto a la administración del comercio exterior?

En los números de los primeros 7 meses vemos un fuerte ingreso de importaciones, en un contexto de caída de la actividad y la demanda. Tenemos, en general, una caída de las ventas de entre 10% y 40% dependiendo del sector. Y por más que las importaciones en cantidades sólo hayan incrementado de manera global 6%, según el Indec, en bienes de consumo subieron 20% y en automotores, 40%. Pero además notamos incrementos en todos los sectores, no sólo en los de mano de obra intensiva, como textil, indumentaria, calzado, marroquinería y juguetes. Sino también en electrodomésticos, línea blanca, con el caso emblemático de las heladeras, con importaciones que llegaron en 7 meses a casi 70.000 contra 40.000 heladeras el año pasado. Lo mismo con los lavavajillas: un incremento de 120%. También un incremento en autos de casi 40% en 7 meses. E incluso sectores como maquinaria agrícola, tractores, sembradoras y sobre todo herbicidas, con una capacidad importante de producción nacional, donde las importaciones crecieron 25% en 7 meses. Los marco porque son sectores que deberían ser traccionados por el único sector que creció en estos 7 meses, que es el agro.

Desde su consultora también se refirieron al incremento de importaciones en alimentos...

Es llamativo, en un país con recursos naturales y una importante producción, que estemos importando todo tipo de alimentos. Esto va desde 7.300 toneladas de zanahoria, pasando por naranjas, tomates, batatas, espinaca, frutillas y limones hasta productos elaborados como golosinas, chocolates, galletitas dulces, cerveza o incluso la carne aviar, que se multiplicó por diez en 7 meses. Y la porcina, que se multiplicó por dos. Todo esto impacta fuerte en la producción nacional y en el empleo, lo que ya se empieza a ver tanto en los grandes centros industriales como en muchas provincias que son muy dependientes de algunas grandes empresas de sectores muy golpeados como los que nombré.

¿Qué le parece el proyecto del Frente Renovador sobre importaciones?

Por un lado, celebro que el tema de las importaciones, la producción y el empleo finalmente sea un tema de agenda. También celebro que cierta oposición por momentos llame la atención sobre este tema. Nosotros ya venimos marcando el problema que hay con el ingreso de importaciones. Este proyecto en particular es una respuesta a esta forma de actuar del Gobierno, que es a prueba y error, como lo han dicho tantas veces. El problema es que el daño ya está hecho, pero el alerta era previo. Y además vienen a poner un parche y eso termina fomentando el prueba y error. Y el sector privado lo que necesita, y que nosotros le dimos en los últimos años de administración del comercio, es tener previsibilidad sobre cuáles van a ser las políticas. Hoy lo que se propone es que se administre el comercio, cuidando el empleo, teniendo una mayor atención a bienes finales que tienen producción nacional y dándole prioridad a los insumos y bienes de capital, en particular a los no producidos nacionalmente. Y esa estrategia inteligente de administración selectiva del comercio es la que llevamos adelante en los últimos dos años. De manera ordenada, acordada con las empresas y dándoles una previsibilidad de un año.

Desde el Gobierno señalan que la tasa de crecimiento ocurre porque las importaciones estaban paradas el año pasado y también dicen que la participación de las importaciones en el mercado es muy menor.

Son dos falacias. En todos los sectores hubo importaciones importantes el año pasado. En calzados se importaron US$ 445 M, en indumentaria US$ 400 M, en marroquinería US$ 170 M y en juguetes alrededor de US$ 300 M. Por supuesto, si sumás las importaciones de los últimos 10 años de zanahorias, te da 300 toneladas y ahora en 7 meses ya vamos 7.200. ¿Cuál es la necesidad? La tasa de participación depende del sector. En el sector automotriz se perdieron 6 puntos de participación de los nacionales, que ya de por sí está en alrededor de 45% o 50%. No es 1% o 2%. Es muy alta y además cayó 15% la producción de autos. Eso explica los despidos y las suspensiones que hay de acá a fin de año en muchas terminales automotrices. En indumentaria y juguetes hay 50% y 50% entre producción nacional e importado.

Muchos economistas sostienen que los países desarrollados tienen apertura comercial y que, por ende, habría que seguir su ejemplo. ¿Qué opina?

Otra doble falacia que por detrás tiene al doble estándar que ejercen hoy los países desarrollados. El concepto de industria naciente a la que hay que proteger y sostener de manera inteligente durante un tiempo es un término que surge en Estados Unidos, acunado por Hamilton en el Siglo XIX. Desde ahí todos los países que se desarrollaron protegieron a sus industrias hasta que se pusieran competitivas: Alemania, Francia, Japón o Corea. Y, por otro lado, los países desarrollados, si bien son librecambistas hoy en los bienes industriales en los que ya son competitivos, en todo lo que son bienes primarios y de alimentos en general, países como Estados Unidos, Japón, Noruega y Canadá tienen picos arancelarios que llegan al 100, 200%, 300% y 400%. Argentina tiene un arancel máximo de 35%.

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