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“La actividad económica revertirá su tendencia en este 4° trimestre”

04 noviembre de 2016

Entrevista a Hernán García, Economista jefe Banco Galicia.

Hernán García, economista jefe del Banco Galicia, cree que el deseado punto de inflexión para la economía está muy cerca y, además, es optimista con respecto al futuro. “El Gobierno está trabajando en varios frentes de manera simultánea para lograr un crecimiento sostenido de la actividad”, augura. Asimismo, ofrece su visión sobre el dólar, los números fiscales, la inflación y el tamaño del sistema financiero local.

El consenso espera que la economía salga de la recesión pronto y comience a crecer. ¿Cuándo cree que llegará ese punto de inflexión?

Si bien los datos del tercer trimestre del año aún no muestran signos claros de mejora, esperamos que la actividad económica revierta su tendencia durante este cuarto trimestre del año de la mano de la recuperación de la construcción (tanto pública como privada), la mejora de la cosecha fina, un mayor flujo de capitales y una mejora del consumo. El camino de la recuperación esperamos que se consolide en 2017, año en que estimamos la economía muestre un crecimiento anual en torno al 3,5%.

Varios colegas suyos se preguntan si ese crecimiento de 2017 será una suerte de rebote estadístico y una mera recuperación del terreno perdido o, por el contrario, el comienzo de una senda de crecimiento más duradera. ¿Qué opina?

El Gobierno está trabajando en varios frentes de manera simultánea para lograr un crecimiento sostenido de la actividad, creando las condiciones para que la inversión consolide el crecimiento. La reactivación que esperamos para 2017, junto al proceso de desinflación que ya está en curso, permitirán seguir trabajando sobre la consistencia del programa económico y profundizar las reformas estructurales pendientes para atraer más inversiones.

El BCRA se puso como objetivo primordial bajar la inflación y fijó para 2017 una meta de 12%-17%. ¿Ve posible este primer target?

Es una meta exigente, pero no imposible. Para el último trimestre de este año esperamos que la inflación se ubique en un ritmo anualizado cercano al 24%. Para reducir los siete puntos que nos separan de banda superior de la meta creo que existen tres factores determinantes. Primero, la capacidad del BCRA (y del Gobierno) de coordinar expectativas con la inflación futura (y no la pasada); segundo, la estabilidad cambiaria y, tercero, el impacto del rebalanceo tarifario. Si los incrementos salariales se ubican en el rango del 20%-22% creo que es posible alcanzar la meta.

La ganancia cambiaria real tras la devaluación de diciembre, por la inflación acumulada desde entonces, fue pequeña y el tema de la apreciación cambiaria sigue presente. Por el influjo de dólares y el temor del Gobierno de dejar depreciar el peso por su impacto en los precios, se espera que el dólar siga bajo. ¿Usted lo comparte y qué impacto tiene eso sobre la economía real?

Mi sensación es que el BCRA es tará atento a la dinámica del tipo de cambio cuando su trayectoria ponga en riesgo alguno de los objetivos de política, esto es, inflación de manera explícita, o eventualmente el empleo. Buena parte del componente idiosincrático de los activos financieros argentinos ya ocurrió durante este año (salida del default y compresión de spreads). Creo que el peso en 2017 se moverá parecido a otras monedas emergentes, y en la medida en que logremos achicar el diferencial de inflación con nuestros socios comerciales, el costo en términos de competitividad cambiaria no será tan elevado. Argentina deberá explorar en el futuro fuentes alternativas de competitividad (presión tributaria, costos de logística, mejoras de eficiencia, etcétera).

El Gobierno ha elegido el gradualismo para recomponer el estado de las cuentas públicas por varios motivos. Uno de ellos es que, por ahora, puede hacerlo: los mercados están financiando ese rojo. ¿Seguirá abierta esa ventana de financiamiento?

La consolidación fiscal es a mi criterio el aspecto más complejo a resolver en los próximos años. No espero mejoras notables para 2017, pero el riesgo de mercado está acotado por dos aspectos. Uno, el colchón de financiamiento del 2016, unos US$4.000 millones y, dos, los fondos provenientes del sinceramiento fiscal (US$ 4.000 ? US$ 6.000 millones). Luego, hacia 2019, el esfuerzo fiscal será clave.

No es ninguna novedad que el sistema financiero local es muy pequeño. El crédito sobre el PIB ronda apenas el 15%. Esto responde a varios motivos, como la elevada o las tasas de interés reales negativas. Con una inflación que lentamente comienza a bajar y tasas reales muy positivas, ¿las perspectivas son alentadoras o faltan más incentivos?

Las perspectivas hacia adelante son, sin dudas, muy positivas. La certidumbre en materia de inflación y tipo de cambio, en un contexto de tasas reales positivas, favorecerán la bancarización. Con estabilidad e incentivos apropiados el sistema financiero argentino puede rápidamente achicar la brecha que existe actualmente con otros países de la región.

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