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Hay US$ 50.000 millones en retirada de los emergentes

16 noviembre de 2016

por Leandro Gabin

Mientras que el mercado financiero sigue recalculando tras el triunfo de Donald Trump, empiezan a verse coletazos concretos de la incertidumbre que reina hoy por hoy en el mundo. Como era previsible, se potenciaron las devaluaciones de las monedas de mercados emergentes, cayeron las Bolsas y se dispararon los rendimientos de los bonos del Tesoro de EE.UU. Ese escenario no hizo más que confirmar los temores que existen entre los inversores por las políticas que aplicará finalmente el electo presidente de EE.UU. “Si Trump cumple con sus promesas electorales, vemos buenas razones para creer que el rally de 35 años en renta fija del mercado desarrollado haya terminado”, dice un reporte del fondo Ashmore.

Según calculan, alrededor de US$ 50.000 millones que ingresaron este año a activos emergentes están en retirada por el “efecto Trump”. La visión optimista del fondo con sede en Londres es que aún representa una porción pequeña del total de lo que vino ingresando a la región. Como ejemplo, el mercado de bonos emergentes mueve US$ 18 billones, con lo cual la sangría no es tanta después de la abundancia que supo tener esa plaza.

“Creemos que las políticas de Trump no serán tan draconianas como sugeriría su retórica electoral y que muchas de sus políticas serán realmente positivas para los emergentes”, dice Ashmore. Por ejemplo, la desregulación financiera será buena para la liquidez, el estímulo fiscal será positivo para el crecimiento y un aumento de la inflación en el contexto de una Fed que está muy por detrás de la curva podría ser muy bueno para las monedas de la región, acota. Además, los precios de las materias primas aumentarán.

También XP Securities, un banco de inversión con sede en Miami, trazó el panorama para los emergentes. “No nos estamos convirtiendo en negativos para los emergentes en sí, pero pensamos que una reevaluación del nivel de riesgo de este mercado es una certeza, y tal cosa implicará un rendimiento inferior a corto plazo de los activos emergentes. También pensamos que los flujos de IED hacia la región se ralentizarán en 2017 bajo cualquier escenario, debido al riesgo latente que seguirá existiendo en el futuro de las políticas proteccionistas que florezcan en todo el mundo”, dice Alberto Bernal, el jefe estrategia de XP. Hay buenas y malas noticias para estos países tras el triunfo de Trump. A saber.

Un programa de infraestructura de US$ 500.000 millones probablemente ayudará a mantener los precios de los productos básicos (buenas noticias para los exportadores de materias primas, es decir, Brasil, Colombia, Perú, Chile y Argentina).

La decisión muy probable de la administración Trump de reducir los impuestos de las personas y las empresas probablemente aumentará el consumo e inversión privada en Estados Unidos. Algunos de esos efectos indirectos se sentirán en la región.

Pero Trump es un aislacionista y eso no cambiará. Las circunstancias pueden forzar alguna mejora en sus inclinaciones ideológicas, pero no las cambiará.

No hay posibilidad de que la globalización se acelere bajo una administración de Trump. En el mejor de los casos, no se revertirá agresivamente.

La situación de México es muy complicada. Las compañías estadounidenses verán dificultadas si continúan invirtiendo en plantas de México. El crecimiento se ralentizará materialmente.

La región verá una reducción material de la IED estadounidense bajo cualquier circunstancia. La amenaza del proteccionismo hará que las inversiones no lleguen.

Las tasas de interés pueden aumentar más de lo esperado en los EE.UU. y eso generará presión en la financiación de cuentas fiscales y externas en la región.

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