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“Hay que darle flexibilidad a la edad jubilatoria”

“El problema que tiene la mayoría de las sociedades es cómo conseguir que la gente que tiene capacidades para trabajar lo haga”, señaló Rafael Rofman

04-07-2017
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Entrevista a Rafael Rofman Líder del Programa de Protección Social del Banco Mundial

Por Delfina Torres Cabreros

“El problema que tiene la mayoría de las sociedades del mundo es cómo conseguir, en un contexto de envejecimiento, que la gente que tiene capacidades para trabajar lo haga”, señala Rafael Rofman, líder regional del Programa para la Educación, la Salud, la Protección Social, el Trabajo y la Pobreza del Banco Mundial. En diálogo con El Economista, el especialista consideró que más que definir una nueva edad mínima para jubilarse se necesita flexibilizarla para dar respuesta a “lo que la gente quiere y la sociedad necesita”.

¿Se puede definir una edad óptima para jubilarse?

Suponer que toda la sociedad pasa por un corte en el que la vida le cambia a todo el mundo de repente es una mala política, y como mala política genera costos para la sociedad y para la gente.Creo que nada de lo que pueda hacer cualquier gobierno sobre edad jubilatoria puede ser relevante para el año que viene. No tiene sentido hablar de la edad de jubilación de la gente cuando uno está pensando en temas fiscales de corto plazo. Cuando un país decide cambiar la edad jubilatoria siempre lo hace de forma progresiva. Además, es muy típico que una modificación de este tipo genere el efecto contrario: un aumento en la cantidad de gente que se jubila en el corto plazo, por las dudas. Para el largo plazo, me parece importante entender que si pensamos al año 2100, la esperanza de vida va a ser por lo menos 10 años más de lo que es ahora, con mejores condiciones de salud. Entonces, es absurdo pensar que en el 2100 la gente se va a jubilar a los 65 años y que todos van a vivir después 30 años.

¿Cómo puede ir adaptándose el sistema?

Hay que pensar cómo generar condiciones en la sociedad para que la gente vaya postergando la jubilación, pero también es importante entender que el mercado de trabajo va siendo cada vez más heterogéneo. Lo que parecería ser una política razonable es darle más flexibilidad a la edad jubilatoria, no creer que la población de un país es toda igual, sino darles espacio para que cada uno se vaya jubilando a medida que efectivamente encuentre problemas para seguir trabajando.  Esta es una estrategia que tiene que tener dos patas más: facilitarle que siga en el mercado de trabajo si quieren y darle algunos incentivos: que valga la pena quedarse. Cuando hacés eso, en lugar de estar discutiendo la edad mínima obligatoria para jubilarse pasás a discutir cómo hacemos para que la gente haga lo que quiere. El resultado casi siempre es que trabaja más tiempo, que es lo que la gente quiere y lo que la sociedad necesita.

Se habla de promover el ahorro voluntario. ¿Actualmente es significativo el nicho de seguros por retiro en Argentina o es algo que potencialmente puede crecer?

Hoy es muy chico y nunca fue demasiado grande. Podría crecer, pero la experiencia de los argentinos con el ahorro a largo plazo no ha sido buena por lo cual para que estemos dispuestos a hacerlo hace falta un proceso largo. Creo que es muy bueno promover el ahorro y el ahorro a largo plazo particularmente, porque ayuda a que a gente viva mejor y aparte tiene impactos macroeconómicos importantes. De todos modos, nunca pensaría como una estrategia para las próximas décadas que el ahorro voluntario sustituya de manera efectiva un sistema previsional.

¿Le parece que la Pensión Universal para los Adultos Mayores es una buena base para cualquier reforma que se pueda hacer en el sistema previsional?

Sí, claramente. Ese tipo de esquemas es el que en los últimos 20 años ha venido apareciendo prácticamente en todos los países de América Latina y que ya existe en países más desarrollados. Argentina es uno de los países que lo tiene más avanzado y la verdad que funciona. Cuando uno mira los datos de condiciones de vida de los adultos mayores te das cuenta que, aunque seguramente muchos tienen menos recursos de los que querríamos que tengan, casi no hay pobreza.

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