El economista Esteban Domecq, director de Invecq Consultora, analizó los cambios en la forma de medir la inflación y advirtió que la decisión oficial "es un daño a la credibilidad, a la reputación de todo el proceso de estabilización que está recorriendo la Argentina". En ese marco, sostuvo que "la prioridad número uno del Gobierno va a ser seguir siendo bajar la inflación", aunque cuestionó el modo en que se abordó la modificación del índice.
En diálogo con Radio Rivadavia, Domecq consideró que la medida fue "en parte es desprolijo básicamente porque el Fondo Monetario, que hace 7 u 8 meses cuando sacó el primer review del acuerdo que está firmado y llevándose a cabo, el propio Banco Central en el informe de política monetaria hace muy pocos días y el propio INDEC hace muy pocos meses había anunciado que este cambio se iba a dar".
Además, remarcó que "es inoportuno porque estamos en un momento en el cual, si bien la inflación vino subiendo algo, en los últimos meses hay un proceso de desinflación grande en marcha en el marco de un contexto donde, en las últimas semanas, veníamos de cierta estabilidad cambiaria y financiera; había buenas noticias en materia de reservas, cambiaria, de riesgo país y, en ese sentido, creo que es inoportuno".
El economista planteó que "lo que hay que pensar es un poco el trasfondo que tiene todo este movimiento para entender cuál es la razón de ser de todo esto", y aclaró que "hay cuestiones metodológicas y técnicas que hacen a cómo se mide la inflación que, obviamente, hay que actualizar".
En ese sentido, explicó: "Pero los cambios propuestos en definitiva incorporaban los nuevos patrones de consumo; básicamente, en muchos bienes y servicios que hace 20 años, cuando se hizo la última encuesta, se ampliaba el universo, la cobertura geográfica, se aumentaba la desagregación; hasta acá son todas cuestiones técnicas y metodológicas que hacen a una mejor medición de la inflación y el último elemento, si querés, que genera ruido, es el cambio de ponderación, es decir, cuánto pesa cada bien y servicio en cada rubro en los gastos de todos nosotros".
Por último, Domecq ejemplificó el impacto de esas ponderaciones al señalar que "la inflación nacional el año pasado fue de 21,5%. Supongamos que las jubilaciones y los sueldos subieron el 31,5%; entonces, en definitiva, podemos decir que el poder adquisitivo se mantuvo".
Sin embargo, advirtió: "Cuando vos abrís ese dato de inflación los bienes subieron 26,5% pero los servicios subieron 43%. Entonces, si yo cambio las ponderaciones de cuánto pesan los bienes y los servicios, tal vez la inflación no fue de 31 y fue de 32 o 33 o 29% —no lo sé—, pero las ponderaciones terminan determinando ese movimiento".