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El sueño de Prat-Gay que se cumplirá 13 años después

27-09-2016
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por Leandro Gabin

Para qué queremos metas de inflación en el BCRA? Creo que es para escuchar el deseo de los argentinos, muy claramente reflejado en el discurso del Presidente de la Nación en su ceremonia de asunción en el Congreso, de volver a ser un país normal (...) Todos queremos volver a ser un país normal. Y un país normal, desde el punto de vista de la política monetaria, necesita un BCRA normal (?) El esquema de metas de inflación pone tan alto el concepto de preservar el valor de la moneda que apunta al objetivo final, que es la estabilidad de los precios a través de una inflación baja y estable”. Esto fue parte del discurso de apertura que Alfonso Prat-Gay dio en las Jornadas Monetarias y Bancarias del 2003. El economista, en ese entonces al frente de la entidad, imaginaba que en 2004 se iban a terminar de pulir las metas de inflación, un viejo anhelo. Pero la historia no lo dejó cumplir con ese sueño.

Corría septiembre del 2004, el contexto económico era un Gobierno que estaba focalizado en la oferta a los bonistas para reestructurar la deuda que llegaba a US$ 82.000 millones. El ministro de Economía de ese momento era Roberto Lavagna, quien no tenía una buena relación con Prat-Gay. El ex JPMorgan tuvo una salida no muy amigable del Gobierno, si bien contaba con buenos contactos en el incipiente kirchnerismo, como Alberto Fernández.

Según cuenta la Historia, al entonces presidente Néstor Kirchner no le cayó bien la interna entre Prat-Gay y Lavagna. El economista, en el último tiempo relacionado al massismo, veía como competidor a Prat-Gay. Pensaba que le querían quitar poder en el Ministerio mientras le llegaban “comentarios” no muy buenos que habría hecho Prat-Gay sobre la gestión de la deuda. Las críticas a la oferta a los bonistas y la búsqueda de mayor independencia del BCRA le costaron el puesto a Prat-Gay.

Crónicas de ese momento cuentan que Kirchner zanjó las diferencias entre Lavagna y Prat-Gay con esta frase. “La política económica la manejo yo (...) Puesto a elegir entre Lavagna y Prat-Gay no tengo ninguna duda. Me quedo con Lavagna”, escribió Mario Wainfeld, el columnista político de Página/12 sobre los supuestos dichos de Kirchner para eyectar al entonces banquero central.

Prat-Gay estuvo al frente de la entidad entre diciembre de 2002 y septiembre de 2004, y si bien no fue echado formalmente, Kirchner no le renovó el mandato que, a priori, era un hecho. Tanto es así que ya estaba redactado un decreto en el que se lo nombraba en comisión hasta que la Cámara Alta del Congreso tratara su pliego. La noche anterior a que el Gobierno oficializara el desplazamiento de Prat-Gay, y su reemplazo por Martín Redrado, el economista salido de la UCA pensaba que tenía todas las cartas para convencer a Kirchner de realizar un cambio en la estrategia por la deuda y en el BCRA. Pero la reunión salió mal.

Prat-Gay terminó su ciclo en el BCRA sin haber podido, entre otras cosas, lanzar las metas de inflación que había prometido un año atrás. Ahora, desde el Ministerio de Hacienda y Finanzas Públicas, y con un BCRA que actúa coordinadamente en la política monetaria, el actual titular de la entidad, Federico Sturzenegger, oficializó ayer las metas para el 2017. El rango de la tolerancia a la inflación fue situada entre 12% y 17%, con un sendero decreciente hasta el 5% para el final del mandato de Cambiemos. Las metas de inflación, que tendrían que haber visto la luz en la Argentina en 2004, empezarán a funcionar el año próximo. Trece años después.

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