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El Gobierno recorre caminos inquietantes

05 diciembre de 2016

“Por si no bastara con las variadas complicaciones domésticas, la economía nacional debe lidiar también con un contexto internacional crecientemente hostil”, dice Federico Muñoz, titular de la consultora homónima, en su último informe semanal. Y, lamentablemente, esa hostilidad podría aumentar todavía más.

El “efecto Trump” ya se empezó a sentir en las variables financieras y alteró los planes que tenían en Hacienda y Finanzas para regresar a los mercados. Buscaban una emisión tempranera en 2017 (enero o febrero) y ahora, reconocen, debieron poner todo en pausa. “Si un mes atrás, todos nuestros bonos soberanos rendían menos del 7% anual, hoy los títulos más largos ya rinden muy por encima del 8%”, dice Muñoz. La situación no es desesperante pues no estamos ante un corte del financiamiento externo sino frente a su encarecimiento sensible”, agrega Muñoz. Los bonos del Tesoro a diez años (tasa libre de riesgo de referencia) rendían 1,7% hace un mes; treparon hasta casi 2,5% en la última semana y el consenso admite que pronto llegará a por lo menos 3%.

Quizás lo que más preocupa, dice Muñoz, son las “soluciones inquietantes” que está tanteando un Gobierno forzado a mirar hacia nuevas fuentes de financiamiento, sobre todo locales, para financiar el agujero fiscal. Muñoz alude a la reapertura de la posibilidad de tomar crédito en dólares de la banca local, que explicó el récord de demanda que hubo en la licitación de Letes de la semana pasada, cuando hubo 3.342 órdenes de compra.

Muñoz recuerda que hubo dos características salientes de nuestro sistema financiero que fueron cruciales en la gestación de su colapso de 2001: la fuerte presencia del crédito al sector público en sus balances y el alto riesgo de descalce de monedas (por el enorme peso de sus pasivos en dólares). Por eso, luego se hizo foco en desdolarizar y bajar la exposición hacia el sector público. Hoy, “esos rasgos saludables”, dice Muñoz, tienden a diluirse aceleradamente: los depósitos en dólares están volando (por la mayor confianza, la salida del cepo y el blanqueo) y, como se mencionó, el BCRA acaba de habilitar a los bancos a comprar deuda estatal en moneda extranjera, aunque con ciertas restricciones.

“Probablemente, si Alfonso Prat-Gay y Federico Sturzenegger estuvieran fuera del Gobierno, cuestionarían estas tendencias”, aventura Muñoz. Pero la necesidad, dice el refrán, tiene cara de hereje, “y la enorme masa de depósitos en dólares ociosos en los bancos son un blanco muy apetecible para un Gobierno aferrado a su estrategia de corrección gradual del déficit fiscal y, por ende, ávido de financiamiento”. Continuará?

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