Impacto

El espejismo del rebote: cuando la economía cae y la primarización avanza

El EMAE de abril mostró una suba interanual de 1,6%, pero cayó 1,5% frente a marzo y dejó una señal inquietante: el impulso depende casi por completo del campo y la minería, mientras industria, comercio y pesca retroceden. Qué revela sobre la primarización y el freno al empleo de calidad.

El espejismo del rebote: cuando la economía cae y la primarización avanza
Gustavo Reija 30 junio de 2026

El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) correspondiente a abril de 2026, difundido por el INDEC, admite dos lecturas. La oficial, que celebra un crecimiento interanual de 1,6%. Y la que surge de leer el cuadro completo: en la medición desestacionalizada —la que descuenta la estacionalidad y permite comparar mes contra mes— la actividad cayó 1,5% respecto de marzo. El motor no acelera; se frena. El componente tendencia-ciclo, que apenas avanzó 0,3%, confirma que el impulso se agota.

Pero el dato decisivo no es la magnitud, sino la composición. Y allí aparece el verdadero relato.

Quién empuja y quién frena

De los quince sectores que integran el indicador, solo siete crecieron en la comparación interanual. Dos explican casi todo: Agricultura, ganadería, caza y silvicultura (+10,9%) y Explotación de minas y canteras (+17,1%). Juntos aportaron 1,8 puntos porcentuales al crecimiento del EMAE. Es decir: sin esos dos sectores primarios, el "crecimiento" se desvanece.



Del otro lado, ocho sectores cayeron. La Industria manufacturera retrocedió 2,9% y restó 0,41 p.p.; el Comercio mayorista y minorista cedió 3,2% y restó 0,38 p.p.; la Pesca se desplomó 28,4%. La economía que genera empleo formal, eslabonamientos productivos y valor agregado está en rojo. La que crece es la que se limita a extraer y exportar lo que la tierra ofrece.

Diamand y la estructura productiva desequilibrada

Esta fotografía no es nueva ni casual. Marcelo Diamand la describió hace medio siglo con su concepto de estructura productiva desequilibrada: una economía donde conviven un sector primario altamente competitivo a precios internacionales y un sector industrial que requiere un tipo de cambio más alto para sostenerse. Para Diamand, esa asimetría es la raíz de la restricción externa: la industria demanda divisas que no genera, mientras el tipo de cambio que le conviene al agro asfixia a la manufactura.

El EMAE de abril es Diamand en estado puro. El campo y la minería, que producen para vender afuera a precios dados, prosperan. La industria, que necesita demanda interna y una protección razonable, se contrae. No es un accidente coyuntural: es el efecto previsible de un esquema que premia la renta y castiga la producción.



Prebisch, Singer y la trampa de los términos de intercambio

Hay un costado más profundo. Raúl Prebisch y Hans Singer demostraron que, en el largo plazo, los precios de las materias primas tienden a deteriorarse frente a los de las manufacturas. Apostar el crecimiento a los sectores primarios es, entonces, atar el destino del país a bienes cuyos términos de intercambio se degradan estructuralmente. Lo que hoy luce como bonanza exportadora puede ser, mañana, pura vulnerabilidad ante un cambio de precios internacionales. La primarización no es una elección neutra: es renunciar a la diversificación que sostiene empleo, salarios e innovación. Es cambiar complejidad por dependencia.

La enfermedad holandesa y el enclave

El cuadro se completa con un diagnóstico clásico: la enfermedad holandesa, formalizada por Corden y Neary. Un auge de los sectores extractivos aprecia la moneda y encarece, en términos relativos, a la industria transable, que pierde competitividad y se achica. El sector pujante termina funcionando como un enclave: dinámico hacia afuera, desconectado del entramado productivo interno y escaso en generación de empleo por unidad de producto.

Eso es lo que muestran los números del propio INDEC. No una economía que despega, sino un enclave extractivo-financiero que crece mientras el resto se vacía. La intermediación financiera, dicho sea de paso, sumó 0,18 p.p. y completa la postal: renta financiera y renta de la tierra empujando; trabajo y manufactura, retrocediendo.



Estabilizar no es desarrollar

El oficialismo presentará el 1,6% interanual como prueba de éxito. Pero la caída con respecto a marzo muestra el avance de la desindustrialización y la pérdida de empleo de calidad, en un proceso que acelera la primarización de la estructura productiva. El EMAE de abril sugiere que esa es, exactamente, la trayectoria en curso.

El desafío desarrollista no consiste en negar los números, sino en leerlos completos. Cuando el crecimiento descansa en dos sectores primarios y la industria, el comercio y la pesca caen, no estamos ante un milagro: estamos ante una primarización administrada. Y ningún país se desarrolló jamás vendiendo solo lo que saca de la tierra.

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