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El blanqueo contribuirá a cerrar el programa financiero del 2017

02 noviembre de 2016

Tras conocerse que el piso del tramo local del blanqueo fue de US$ 4.600 millones, los economistas acudieron a sus calculadoras para mensurar su impacto. Un informe de Hernán Hirsch (FyE Consult), difundido ayer, dice que ese número “es muy importante” y calcula que el final, que se conocerá recién el 21 de noviembre, podría llegar hasta US$ 8.000 millones, o incluso más.

US$ 50.000 M o más

Para los próximos tramos, las perspectivas son alentadoras. El anuncio de JP Morgan sobre el posible cierre de las cuentas de argentinos que no tengan sus cuentas declaradas ante la AFIP (que podría ser seguido por otros bancos) ayudará, dice Hirsch, y estima que “la proporción de exteriorización de las cuentas externas (e incluso de otras inversiones) probablemente resulte mayor al 20% estimado blanqueado en esta primera etapa”. En concreto, dice, “es altamente esperable que el monto total exteriorizado supere los US$ 20.000 millones proyectado por el ministro Alfonso Prat-Gay y alcance los US$ 50.000 millones o, incluso resulte mayor”.

Respaldo político

Las externalidades son positivas en el terreno económico, y también en el político. “Todo parecería indicar que el muy probable éxito del plan de exteriorización fortalecerá políticamente al Gobierno y le permitirá ganar un oxígeno político importante, especialmente en un contexto recesivo y, en particular, al Ministro de Hacienda y Finanzas Públicas”.

Piso de demanda

Asimismo, “contribuirá a facilitar el cierre del exigente programa financiero del 2017”. Aun cuando todavía no resulta conveniente la suscripción del bono 3x1 para exteriorizar activos (iguala en costos otras oportunidades financiera que ofrecen una mayor liquidez), dice Hirsch, el aumento de la demanda de títulos públicos nacionales que inducirá esta operación (por menor presión tributaria) compensará parcialmente la menor demanda asociada a un contexto internacional que será menos favorable y receptivo por la muy probable suba de tasas de la Fed en diciembre y cierto empacho del mercado con los papeles argentinos.

Si no hay sorpresas, “entendemos que la emisión de bonos por casi US$ 53.000 millones que estará realizando el Gobierno en 2017, que será superior a los US$ 47.000 millones de 2016 (que fue más que absorbida por el impacto del regreso de Argentina a los mercados internacionales y un contexto internacional muy favorable), tendrá una demanda genuina que permitirá absorber una parte de tal incremento de la oferta de bonos, aunque probablemente no toda”, dice el informe. Sin embargo, la compresión de spreads soberanos entre Argentina y sus pares regionales (el diferencial cayó 100 puntos básicos entre octubre de 2015 y el mismo mes de 2016) probablemente no se repita.

Cuentas públicas y PIB

Las cuentas públicas también saldrán beneficiadas, aunque el impacto será “escaso”. En números, un efecto de única vez, por multas, por US$ 3.500-4.000 millones (alícuota media de 7,5%), contra un desequilibrio fiscal primario que superará ampliamente los US$ 25.000 M y, por otro lado, un efecto permanente, por el Impuesto a las Ganancias, por US$ 1.500 millones por año (en base a una rentabilidad esperada en dólares del 10% y una alícuota de ganancias de 35%).

Tampoco será muy significativo el impacto sobre la actividad “dado que no producirá un efecto riqueza positivo, lo cual podría estimular el consumo, ni tampoco generará un incremento de la rentabilidad esperada, lo cual podría motivar una mayor demanda de inversión”. Sin embargo, “por efecto sustitución (de informal a formal), entendemos que podría producirse una mayor demanda interna (no significativa) en casos puntuales, como de bienes registrables (autos, casas y demás), de inversiones específicas (a través de fondos, por ejemplo) y vía indirecta a través de una mayor capacidad prestable (efecto mínimo)”.

Advertencias

Aun cuando el blanqueo fuera muy exitoso y le permitiera al Gobierno a ganar tiempo en materia fiscal, dice Hirsch, “el escenario local no se encuentra despejado”.

La política fiscal seguirá siendo “hipergradualista” (no descarta un nuevo toque en el resultado fiscal previsto), aunque en algún momento algo habrá que hacer y allí sí el nivel de actividad podría sentir un impacto. Asimismo, el mix de tasas reales positivas y endeudamiento en dólares aprecian el tipo de cambio. “Naturalmente, este tipo de cambio real apreciado tendrá efectos no deseados tanto sobre el nivel de actividad y el empleo local, como sobre la estructura productiva del país durante la trayectoria hacia su nuevo nivel de equilibrio asociado”.

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