El Economista - 70 años
Versión digital

sab 25 May

BUE 5°C

El 2018 no sería el año del fin del dinero barato

El mundo sigue jugando a favor del gradualismo fiscal del Gobierno y el ciclo del dinero barato durará (cuanto menos) un año más

03 enero de 2018

Por Guido Lorenzo ACM

El plan económico que pretende el Ejecutivo converge a un nivel de crecimiento sin endeudamiento, un equilibrio fiscal y, de a poco, ir corrigiendo el desequilibrio de cuenta corriente que vendría determinado por las decisiones del sector privado entre consumo (ahorro) e inversión. Está claro que el mayor problema de este esquema radica en la transición a este nuevo estado estacionario ya que depende de las condiciones de liquidez a nivel internacional.

Aquí la discusión entre el nivel de gradualismo adecuado puede ser importante, y algunos años de error de cálculo en cerrar la brecha fiscal puede descalzar el esquema para financiar la transición. Recién iniciado el 2018 y con la asunción de Jerome Powell a inicios de febrero, el mercado está descontando tres subas de la tasa de los fed funds, pero varios analistas empiezan a ver esto como insuficiente frente al fortalecimiento del euro contra el dólar, que se sentirá con más fuerza a partir de septiembre, cuando el BCE reduzca los estímulos monetarios.

La alternativa es una política de aumento de tasas en el país del norte mucho más agresiva, pero el problema con este punto es la indiferencia de la tasa de largo plazo (el bono a 10 años de Estados Unidos) respecto a la de corto que fija la Fed. Durante 2017, se definió que Janet Yellen no continuaría en su cargo, sin embargo, antes de irse dejó dos mensajes: primero, la suba de la tasa del Fed no se trasladó al tramo largo de la curva y el segundo es que, como dijo, la inflación (baja) es un misterio.

El primer punto es clave. Si el tramo largo de los bonos del Tesoro norteamericano no se mueve, es difícil que el Fed pueda avanzar con velocidad en un aumento de tasas. Es sabido que una estructura de tasas con pendiente negativa despierta el pánico del público. Por lo tanto, la estabilidad en torno a los 2,45% del bono 10 años del Tesoro le quita margen de maniobra para hacer una política más agresiva a la Fed. Incluso a pesar del programa de medidas que intenta impulsar y que ya empezó a enviar Donald J. trump hacia el Capitolio, lo que implica un mayor déficit fiscal a futuro, algo que tampoco tuvo efecto en la tasa de largo plazo. La razón de esto está bajo análisis, pero parece obedecer a que ya todos se han dado cuenta que existe una demanda infinita por la moneda estadounidense a nivel global y, por ende, puede financiar cualquier déficit sin problemas.

El segundo punto referido al misterio acerca de la baja tasa de inflación surte más efecto debido a que fue reconocido por la entidad a cargo de manejar la política monetaria. Esto parece también ponerle un freno a un apretón un poco más fuerte a las fed funds. En caso de hacer una política contractiva, la inflación puede desacelerarse y ubicarse nuevamente muy por debajo del deseado 2% de target. Algo que a los argentinos nos suena raro, pero para la economía mundial es un problema. La inflación en los países desarrollados es un mal que ya se sabe cómo solucionarlo (y, en tal caso, sólo hace falta voluntad política), pero los instrumentos están. En cambio, la deflación es un fenómeno que causa problemas distributivos no anticipados generalmente y ahí sí que los bancos centrales no tienen muchas recetas. Por lo tanto, la meta del 2% de inflación no creemos que sea modificada por el nuevo Presidente de la Fed.

Dinero barato for all

Por estas razones es que creemos que 2018 será otro de los años donde parece que se termina la era del dinero barato, pero finalmente las tasas bajas van a perdurar por un poco más de tiempo del que pensamos. En 2018 el financiamiento externo de Argentina convendrá tomarlo en el primer trimestre, con lo que la oferta de dólares llegará al país para contrarrestar la demanda de ese período, hasta que lleguen los dólares del comercio de la cosecha gruesa en el segundo trimestre. No vemos dificultades para que el plan financiero sea cumplido a un costo no muy superior al del año anterior. El mundo sigue jugando a favor del gradualismo. El ciclo del dinero barato durará, al menos, un año más.

Seguí leyendo

Enterate primero

Economía + las noticias de Argentina y del mundo en tu correo

Indica tus temas de interés