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Dilema para el BCRA por tasas, inflación y cómo ayudar a Prat-Gay

29-11-2016
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Por Leandro Gabin

Se llega a fin de año con una economía que no levanta cabeza, una inflación a la baja pero con ciertos bienes (como alimentos) que mantienen subas relevantes, empresarios optimistas hacia el futuro pero que no invierten ahora y mucha incertidumbre sobre el desenlace final.

El Gobierno se juega a que las mejoras aparezcan pronto, pero la inquietud es si la gran mayoría de la población sentirá esos beneficios. Por ahora, el partido se juega a hilar fino entre varios frentes abiertos que necesitan de un nivel de coordinación particular. En ese esquema, el BCRA es un actor clave.

Los caminos

La consultora fundada por Eduardo Levy Yeyati, muy tenida en cuenta por Federico Sturzenegger que suele citar sus informes en reuniones privadas, dice que “la evolución del ciclo económico en 2017 dependerá crucialmente de cómo se resuelva la tensión entre desinflar la economía e inflar la actividad”.

“La velocidad y solidez de la recuperación dependerá de la capacidad del Banco Central de reducir la tasa real sin descuidar la inflación (lo que a su vez depende de la credibilidad de su estrategia). Como señalamos más de una vez, el Gobierno enfrenta dilemas múltiples: bajar la inflación, contener el déficit, evitar el abuso del ancla cambiaria y crecer. En 2017 continuará priorizando el último objetivo por sobre los otros, con un margen fiscal y político más estrecho”, acota Elypsis.

Hoy, el BCRA tendrá que decidir qué hacer con las tasas de la Lebac. El rango de 25,25% actual luce acorde con la baja esperada por el mercado, pero más allá de eso podría verse como “peligrosa” dado que la inflación aún está elevada. Es más, se sabe que diciembre es un mes particularmente inflacionario (al igual que enero). Quizás la estrategia de la entidad haya sido adelantar la poda de tasas para frenar en los meses más calientes por la inflación. Pero del otro lado, los datos de actividad muestran que la economía sigue con respirador artificial y no sale de su estado. “Los indicadores de actividad que se están conociendo sobre el desempeño del último trimestre del año en varios casos muestran un panorama incluso peor. Aunque resulte paradójico, hoy parece optimista prever que la economía se mantenga estancada en el último cuarto y si además las estimaciones del PIB confirman la dinámica que está anticipando el EMAE, la retracción de la actividad posiblemente se ubique más cerca de 3%”, señala la consultora ACM, fundada por Javier Alvaredo.

Para peor, el índice de Confianza del consumidor de la Universidad Di Tella (UTDT) mostró una baja generalizada, tanto respecto de noviembre de 2015 como octubre de 2016. Sin embargo, el dato que más llamó la atención en el mercado fue la fuerte caída experimentada en el subíndice de expectativas futuras, segmento que mostró una baja de 20%, algo que no se ve en esa magnitud desde enero de 2013 y que duplica en profundidad a la caída observada en febrero de 2014 (durante la última recesión).

Costos por todos lados

¿Se jugará a bajar más las tasas? Difícil saberlo. El BCRA desorientó a varios bajando las tasas cuando la inflación mensual pasada volvía a reflotar y a pesar de que las expectativas sigan por arriba de sus metas. Esto no deja dudas de que Sturzenegger las podó porque ve que la economía no levanta, después de varios pedidos de Alfonso Prat-Gay en ese sentido. Más allá de la independencia de la entidad, que no se discute, el banco no opera sin desconocer lo que pasa a su alrededor: una economía que va hacia una recesión de 2-3% como mínimo y un arrastre estadístico cada vez más bajo para el 2017.

Claro que Sturzenegger no tiene que cargar sobre sus hombros la floja performance de la economía. Más aún cuando desde Hacienda y Finanzas parecen haberse olvidado de su mandato de bajar el déficit. De hecho, hacen todo lo contrario. En los primeros diez meses del año el déficit primario “ajustado” acumula $ 285.023 millones (3,6% del PIB), un deterioro de 0,7% del PIB respecto al mismo período de 2015. “Este desempeño pone en duda el cumplimiento de la meta oficial de déficit primario ajustado de $ 378.000 millones (4,8% del PIB)”, remarca ACM.

Y dicen que suponiendo un crecimiento de los ingresos similar al ocurrido en lo que va del año, el cumplimiento de la meta necesitará que el gasto primario crezca en torno al 30% anualizado entre noviembre y diciembre, desacelerando respecto del crecimiento observado en los últimos cuatro meses de 39,3%. “Por el momento, seguimos considerando que el Gobierno cumplirá su meta presupuestaria ya que se debe recordar que los ingresos obtenidos por el blanqueo son un elemento que ayudará a lograr la meta propuesta”, se esperanzan. El déficit fiscal se paga con más inflación o con más deuda. Por ahora el Gobierno optó hacerlo con más deuda, pero nunca se sabe hasta cuándo estarán abiertos los mercados a precios lógicos para la Argentina.

Por lo pronto, hoy el BCRA deberá decidir si sigue priorizando una economía que no se levanta de la silla de ruedas o la inflación que hace bajar el salario real y atenta contra las promesas de inversión. Decisión nada fácil para un banco que vive de su credibilidad.

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