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En medio de la disparada del “billete”, el periodista dialogó con un economista de la city porteña

27 julio de 2017

En medio de la disparada del “billete”, el periodista dialogó con un economista de la city porteña.

Periodista: Volvió a moverse el dólar, ¿lo tomó por sorpresa?

Economista: No, para nada. El emisionismo continúa, y los miedos al retorno del populismo kirchnerista no se han disipado sino todo lo contrario.

P: ¿Existe lo que un colega llamó el lunes un “dólar Mauricio” y un “dólar Cristina”?

E: Digamos que algo de eso hay. El “Mauricio” es el coherente con una expectativa de triunfo oficialista, y más capital político futuro para avance gradual en alguna reforma en serio, está en los valores actuales. El otro bastante por encima de $ 20. Su colega habló de $ 25, para el peor escenario para Cambiemos. Yo lo veo entre $ 20 y $22, pero no más arriba.

P: ¿Cuál es el escenario más factible para las PASO según las encuestas que está observando?

E: Un triunfo a nivel nacional de Cambiemos y un triunfo por pocos puntos del kirchnerismo en la provincia de Buenos Aires. En parte la suba del dólar vino por simple ajuste al exceso de demanda de dólares de este mes, pero en parte por las noticias del fin de semana. Incluso ya varios sondeos dieron por segura una victoria de Cristina por varios puntos, y la caída de (Esteban) Bullrich hacia el tercer puesto.

P: ¿Sería el peor resultado para Cambiemos?

E: Que la derrota en la PBA fuera acompañada por éxitos de la oposición en otros distritos del país. Allí sí, el miedo al populismo exacerbará la compra de dólares.

P: ¿Sería el coherente del llamado “dólar Cristina”?

E: Sí, pero en general no imaginamos siquiera un dólar más allá de $ 20 o $ 22. El BCRA tiene munición gruesa de sobra y por varios trimestres para liquidar cualquier intento de ataque especulativo. También márgenes casi libres para subir 5 o más puntos las tasas de pases y las Lebac. Eso sí, a olvidarse de volver a crecer en ese caso.

P: ¿La demanda de dólares puede aplacarse?

E: Sigue firme. Los viajes al exterior para compras no aflojan, y los primeros fondos que apostaron en serio al “carry trade” tienen más incentivos a levantar campamento que a quedarse un año más. Si hay fuerte salida de capitales a fin de este trimestre, un dólar semifijo o visiblemente atrasado exacerbaría las expectativas de devaluación.

P: Pero el problema no es el llamado “chiquitaje”?

E: No. Los fundamentals muestran mejoras, pero siguen flojitos. Si bien el tipo de cambio real corrigió el atraso acumulado en el año, no es claro que lo haya hecho de un tipo de cambio real de equilibrio de largo plazo. Con inflación todavía reprimida en no transables, aumento de prepagas y combustibles de aquí hasta octubre, e inevitable tarifazo después, la única forma de frenar la demanda de dólares es promoviendo mayores rendimientos en pesos de bonos y plazos fijos.

P: ¿De qué forma?

E: No se ve claro el cómo. Un colega suyo lo planteó correctamente esta semana. Las noticias impositivas de la semana pasada tornan más que dudoso el compromiso con una baja en serio del déficit fiscal. Encima, las metas de in

flación quedaron en el camino y la de tipo de cambio también. En la Ley de Presupuesto de este año se preveía un dólar a $ 18 a fin de año, y resulta que prácticamente estamos ya en ese valor.

P: Usted mencionó el tema tributario. Se anunciará, aparentemente, algo importante en octubre.

E: Se arranca y llega tarde. La estrategia comunicacional de Hacienda sigue siendo de jugar a las escondidas. No parecen convencidos de los trascendidos que dejaron filtrar, y lo que se escuchó esta semana no convence

P: ¿Concretamente?

E: Lo de Impuesto al Cheque sería su uso a cuenta de Ganancias, pero sólo para las pymes, y su contribución a la reducción del déficit sería negativa, salvo que bajen el gasto. En materia de IVA pareciera que en definitiva no van a cambiar casi nada, y nuevamente vuelve la idea atribuida a un CEO de la Jefatura de Gabinete sobre gravar las rentas financieras. La semana pasada suspendieron lo de la renta de los activos de extranjeros, y ahora volverían con no bajar impuestos, sino inventar un tributo a los plazos fijos de personas físicas.

P: ¿Hay margen para bajar de golpe los impuestos?

E: Mire, sin bajar gasto público en serio, no hay margen para bajar nada. Pero parecería que no creen en la curva de Laffer o que, si creen en ella, que estamos del lado “bueno”, que no tenemos la presión tributaria récord histórica, ni el peso del gasto público sobre el PIB récord. El déficit financiero nacional más el de provincias y el cuasi fiscal se encamina a otro récord en términos nominales. El futuro no puede ser otro que el de más emisión de dinero y deuda, más inflación y mayores tasas de interés.

P: ¿Podrían las mayores tasas contraer la demanda de dólares?

E: Un poco al principio, pero si el mercado ve a Federico Sturzenegger corriendo detrás de las expectativas de inflación y devaluación, el indicador que va a mirar más seguido el mercado va a ser el dólar blue.

P: Sin cepo cambiario no tendría sentido.

E: Usa bien el verbo en potencial. Otro de sus colegas  anteayer relató en una radio que algunos clientes en algunos bancos se encontraron con la sorpresa de que les cuestionaron la “compatibilidad” entre sus ingresos declarados y los montos de dólares a comprar.

P: ¿No habrá sido algún exceso aislado?

E: No debería ocurrir. Si el titular del BCRA dice que la flotación es libre, esta semana, una vez más quedó en claro que no lo es. Si dice que el mercado no tiene control de cambios, no debe haberlos. Y del lado fiscal, si prometen una reforma tributaria, pero no la muestran, y los trascendidos que filtran a la prensa indican que no bajarían el gasto público ni el déficit fiscal, ¿usted se quedaría en pesos?

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