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El periodista dialogó con un reconocido economista de la city porteña en una semana (algo) más tranquila

13 julio de 2017

El periodista dialogó con un reconocido economista de la city porteña.

Periodista: Llegó el IPC nacional. ¿Algo para destacar?

Economista:No, muy poco. La variabilidad regional es de esperar. Sería bueno que en el futuro se logre repotenciar la medición de precios y actividad provincia por provincia. Lo bueno es que viene avanzando bien el proyecto de darle independencia institucional al Indec. No debe pertenecer a ningún Ministerio.

P: ¿Qué le parecieron los números?

E: En línea con los pronósticos de consenso. Y en el caso del aglomerado del Gran Buenos Aires, el 1,4% en junio aleja más a la realidad de la meta oficial.

P: Se habla de que habría chance de cierta convergencia a la meta del BCRA manteniendo sin cambios las tasas altas de las Lebac?

E: Más o menos. El fatídico 19 de junio mostró que las expectativas en la city no se forman exclusivamente con una tasa interbancaria a 7 días. Las de la economía real, menos. No nos engañemos: la aceleración y la desaceleración de la inflación en los últimos trimestres tiene más que ver con los tarifazos que con las tasas que el BCRA toma de referencia. En una economía poco bancarizada y bastante informal, no hay tal transmisión como en los libros de texto. Las tarifas, los salarios y el dólar tienen más influencia que lo que haga el BCRA con los pases o las Lebac.

P: ¿Usted descarta la influencia de estos instrumentos?

E: No digo eso. Tiene efecto en decisiones de cartera de grandes inversores y bancos. Pero la economía argentina no es un puñado de bancos o fondos de inversión. Que suba o baje uno o dos puntos genera ruido en la city bancaria y en los medios. Punto. Pero si es el dólar suba 2 o 3 pesos y llega a casi los $20, se va a sentir hasta en las bases de la Antártida. Si el directorio del BCRA quiere que veamos otra cosa, bienvenido. Pero el deseado efecto telepático de las tasas a 7 días es muy limitado.

P: No lo ve antiinflacionario?

E: Mire, la economía apenas está con algo de aumento de actividad. El tercer trimestre es el que definirá si podrá alcanzarse o superarse la conjetura del 3% o más del ministro de Hacienda. Y la base monetaria crece a más del 30%. ¿La mayor tasa de interés anticipa mayores retornos reales, y menor inflación esperada, o menor rendimiento en términos reales y mayor inflación esperada? No es muy claro eso, ni compatible con las metas de inflación ni de déficit primario. Es aritmética simple: no da.

P: ¿Califica la actual política monetaria como no monetarista entonces?

E: A ver. Tomemos los números. Si la inflación anualizada es del 22%, el PIB casi no crece, no hay expectativas de mayor inflación ni de suba de dólar, la oferta de dinero no debe crecer más de 23%.

P: ¿Y no está al 25%?

E: Está entre 26% y 37%, salvo un par de días en esta semana. Y de manera permanente, hay presión inflacionaria, aún con los problemas de pobreza y de desempleo que siguen esperando crecimiento de verdad.

P: Pero la absorción de base monetaria vía LEBAC y pases es efectiva... 

E: Subordinada a la fiscal y manteniendo expectativas de tasas altas. Para que apriete a la demanda agregada hay que reducir la emisión primaria. El circulante osciló estable en torno de los $ 600.000 millones hasta quedar a fin de mayo en $ 585.000 millones. El 10 de julio estaba ya en $ 650.000 millones. Es un salto de 12% en menos de 40 días. De monetarista no tiene nada.

P: ¿Tendría impacto en la inflación?

E: Sin duda, y súmele la suba de precios regulados. Si supera 1,5% julio el índice del AMBA, difícilmente encuentre al IPC nacional creciendo a menos de 1,4%. Como las mire, las metas de este año tendrían que correrlas para el año que viene.

P: ¿No supone ajuste fiscal alguno?

E: Veremos. La semana que viene empiezan a reducir ministerios, con la absorción de Comunicaciones por Modernización, y esperemos que reduzcan staff y gastos. Si no, sigue el “viva la pepa”. Una noticia que quizá no guste a los gobernadores, pero que es buena es el nuevo límite al endeudamiento de las provincias. Ahí sí que hay un “viva la pepa” que si no se le pone un límite puede ser una bomba de tiempo. Lo mismo en la administración nacional. Uno ve esos organigramas de varios ministerios que van superpoblando de coordinadores, jefes de gabinetes y demás. ¿Si ocurría esto bajo el ex ministro (Axel) Kicillof que estaríamos diciendo?

P: ¿Cómo ve el dólar?

E: Esperemos el próximo vencimiento de las Lebac. No espero ningún salto, al menos hasta las elecciones de octubre, pero esta dinámica es de manual. O reducen el déficit fiscal y la emisión de dinero y de deuda, o vamos a un choque de frente contra el mercado. Aumentar la deuda interna vía Lebac de óptimo no tiene nada. Tampoco lo sería si las provincias sustituyen deuda en dólares por festival de bonos en el mercado interno.

P: ¿Comparte el diagnóstico de que el dólar a $17 es barato?

E:  Sí, pero nadie sabe a qué valor más alto se estabilizaría, porque el traslado a precios está. Y además, si no baja el déficit fiscal y la emisión de dinero para financiarlo, tampoco la emisión de Lebac ni las tasas cortas. El costo del crédito tampoco.

P: ¿Podría bajar la inflación bajando tasas de interés?

E:  El combustible directo es la oferta de dinero. Y las expectativas se forman mirando no sólo tasas a 7 días. Mientras no haya un programa antiinflacionario coordinado, la credibilidad de esta estrategia seguirá siendo mínima. Y suponiendo que en los comicios de agosto no tengamos un cisne negro.

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