Álvarez Agis, Borenstein, Dal Poggetto y Tavella ofrecieron su mirada macro

Cuatro de los economistas más escuchados por el mercado debatieron sobre el plan Milei

Frente a los desafíos de la economía real, Álvarez Agis, Borenstein, Dal Poggetto y Tavella expusieron sus proyecciones.
El panel macroeconómico de la Expo EFI contó con las exposiciones de Emmanuel Álvarez Agis, Andrés Borenstein, Marina Dal Poggetto y Pilar Tavella.
Ramiro Gamboa 01-05-2026
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En el marco de la reciente edición de la Expo EFI, el debate sobre el rumbo del modelo económico reunió a destacados analistas del sector. El panel, moderado por el economista y socio de la consultora Invecq, Santiago Bulat, contó con la participación de Emmanuel Álvarez Agis, Andrés Borenstein, Marina Dal Poggetto y Pilar Tavella.

El foco principal de la primera intervención estuvo a cargo de Marina Dal Poggetto. La directora ejecutiva de Eco Go, licenciada en Economía por la UBA y magíster en Políticas Públicas por la Universidad Torcuato Di Tella, analizó las complejidades de la política monetaria y cambiaria

Según argumenta la especialista, el éxito inicial requería un abordaje integral. "Para lograr que la estabilización funcione, había que trabajar sobre los tres vértices: un programa macroeconómico, uno microeconómico y el trabajo sobre la gobernabilidad", sostiene.

A más de dos años del inicio de la gestión, la economista detalla que el ordenamiento macroeconómico demostró mejores resultados gracias a un esquema pragmático basado en un shock controlado

Sin embargo, advierte que las dudas persisten en la microeconomía y en la urgencia de aumentar la productividad sistémica. El problema radica en que, si el esquema deteriora los ingresos, el ajuste fiscal se vuelve excesivamente contractivo.

El panorama macroeconómico también se beneficia de factores externos. La Argentina cuenta hoy con una mayor cantidad de divisas de las imaginadas a principio de año. Este flujo fortalece un programa fiscal, financiero y monetario que heredó un Banco Central quebrado a fines de 2023. Hoy, analiza Dal Poggetto, la gestión intenta restablecer la moneda local, aunque el país aún carece de acceso fluido al financiamiento internacional.

La distorsión de precios y la "inflación en dólares"

Para comprender el escenario actual, Dal Poggetto sugiere repasar el punto de partida. En la previa al salto cambiario de diciembre de 2023, la inflación mensual superaba el 12% y la economía exhibía una distorsión violenta de precios relativos. Los bienes de consumo resultaban muy caros y los servicios, ridículamente baratos.

A más de dos años de aquella devaluación inicial, los precios se acomodaron en la dirección buscada, pero con marcadas asimetrías. Dal Poggetto detalla que, desde el inicio del mandato, el dólar oficial acompañó a la inflación general, y ambos se multiplicaron por cuatro. Sin embargo, argumenta que la "inflación en dólares" obedece al hecho de que diversos bienes y servicios subieron muy por encima del nivel general de precios, frente a un tipo de cambio que corrió por detrás.

Esta dinámica, sostiene, resulta evidente al analizar el período iniciado tras las elecciones legislativas de octubre de 2025. Desde esa fecha, el dólar quedó rezagado frente a una economía en la cual sectores como la electricidad, el gas y el transporte público experimentaron aumentos muy superiores a la media. Este fenómeno generó una inflación medida en dólares que acumuló un 18% hasta marzo de 2026. Como resultado, el costo de vida o de producción se encarece irremediablemente, dado que la población y las empresas necesitan mayor cantidad de dólares físicos para adquirir los mismos bienes o pagar las mismas tarifas en el mercado interno.

El desafío actual reside en la apertura de la economía con un alto costo local. El mercado cuenta con más productos importados, pero la experta asevera que la competitividad sistémica de la Argentina padece las mismas reglas de juego y la misma estructura tributaria de siempre.

Una economía en la cual sectores como la electricidad, el gas y el transporte público experimentaron aumentos muy superiores a la media

Carry trade, reservas y el frente financiero

"El esquema funciona cuando el dólar se queda quieto, la tasa de interés está por debajo de la inflación y la tasa de interés en dólares sigue siendo muy alta", analiza Dal Poggetto.

"Al principio, el esquema de carry trade funcionó con un dólar oficial planchado y un dólar financiero con cierta movilidad", detalla. Para estabilizar la demanda de divisas, explica la estrategia oficial: "Si hay que definir cuál es el esquema que tiene en la cabeza el ministro para estabilizar la demanda de precios, diría que es hacerle perder plata a los que compran dólares. Para lo cual requiere inyectar sistemáticamente divisas, porque del otro lado los argentinos le siguen comprando".

A mitad del ciclo electoral, el diseño mostró vulnerabilidad ante la escasez de dólares. El tipo de cambio superó a la tasa de interés, lo cual provocó una suba drástica de los rendimientos en pesos y un posterior freno abrupto en el crédito.

Sobre el programa monetario, sostiene que el Banco Central mantiene el modelo a través de compras de divisas, con el empuje del sector externo. Las exportaciones resultan más altas de lo proyectado y, como contracara de una menor actividad, las importaciones bajaron. No obstante, "todos los dólares que se compraron se usaron para pagar la deuda", advierte. Recién entre marzo y abril de 2026, explica la economista, un nuevo cronograma de colocaciones en el mercado doméstico permitió el inicio de un proceso de acumulación en las reservas.

Resulta fundamental la capacidad del Gobierno para extender los plazos de vencimiento. Por el momento, la deuda en moneda extranjera se financia en el mercado local. En este contexto, "la deuda en pesos vuelve a subir y a indexarse, lo cual implica trasladar compromisos hacia la próxima administración", advierte la directora de Eco Go.

A modo de conclusión, Dal Poggetto asevera un cambio de etapa. "El esquema económico ya no depende tanto del programa fiscal, sino que depende del programa financiero", concluye. Si bien el Ministerio de Economía logra gestionar la deuda a corto plazo, la analista sostiene que la incertidumbre política genera tensiones. Con una inflación persistente y encajes bancarios altos, la tasa de interés activa se mantiene elevada, lo cual dificulta la recuperación del ciclo de crédito a la velocidad observada en 2024.

Dal Poggetto: "La incertidumbre política genera tensiones"

"Con lo fiscal no se jode"

El segundo turno del panel de la Expo EFI fue para Andrés Borenstein. El economista jefe para la Argentina de BTG Pactual, licenciado por la UBA y magíster en Finanzas por la Universidad Di Tella, centró el análisis en el plano fiscal y la actividad.

Borenstein reconoce un escenario reciente de pesimismo validado por las estadísticas. "Llegamos a un momento de bastante mala onda, la cual está respaldada por datos", analiza. 

Detalla que la inflación de marzo del 3,4% y la caída de la actividad del 2,6% en febrero configuraron un cuadro complejo, reflejado también en la merma de la confianza del consumidor y del Gobierno. Sin embargo, sostiene que de cara al futuro los indicadores mejorarán.

"Considero que la inflación bajará. No se desplomará, no colapsará ni empezará con cero, pero bajará", asevera el especialista. 

A su vez, argumenta que la actividad económica repuntará. El economista proyecta una recuperación sustentada en el crédito. Según sus cálculos, los préstamos en pesos lograrán crecer un 1% real mensual. "Si la inflación es del 2%, el crédito en pesos podría crecer al 3%", ejemplifica, un factor vital para dinamizar el consumo.

A este panorama, Borenstein suma el repunte de la construcción. Si bien el sector sufrió un desplome del 17% en 2024, el analista proyecta un crecimiento de entre el 6% y el 7% para este año, impulsado por obras privadas emblemáticas y proyectos residenciales. Aclara que, aunque alcance esa suba, el nivel de actividad quedará por debajo de los registros de 2023. 

En el plano financiero, Borenstein califica como una clara buena noticia que el Banco Central logre comprar dólares, una dinámica muy esperada por el mercado. Además, destaca la reducción de la volatilidad en las tasas de interés.

Al analizar las cuentas públicas, el analista del banco de inversión BTG Pactual destaca la contracción del gasto federal. Según detalla, el gasto representó el 14,56% del PBI el año pasado, lo que significa una baja de cinco puntos con respecto a 2023, y proyecta un recorte adicional de medio punto. 

"La única religión seria que tiene el Gobierno es que con lo fiscal no se jode. El resto se discute", argumenta.

No obstante, advierte sobre las presiones fiscales latentes: "El 43 % del gasto se destina a jubilaciones y pensiones, una porción inflexible por ley. A esto se suman los costos de nuevas normativas, como la reforma universitaria y la ley de discapacidad, frente a las cuales el Gobierno deberá hacerse cargo".

En términos de crecimiento, Borenstein se define como optimista y proyecta una expansión de la economía de entre "el 3,5 % y el 4 % para este año"

Esta recuperación, explica, se apoyará en inversiones y exportaciones, con un sector agropecuario fortalecido por cosechas récord de maíz y soja. 

Como cierre, Borenstein destaca el aumento del crédito en dólares para las empresas exportadoras y vislumbra una mejora paulatina del índice de sentimiento industrial del INDEC. "Si no hay errores no forzados del Gobierno ni shocks políticos, creo que lo peor ya pasó", asevera.

Borenstein califica como una clara buena noticia que el Banco Central logre comprar dólares

Pilar Tavella: "El Banco Central puede acumular más de US$ 10.000 millones este año"

El análisis sobre el frente externo quedó a cargo de Pilar Tavella. La directora de Research Macro y Estrategia de Balanz Capital, magíster en Administración Pública y Desarrollo Internacional por la Universidad de Harvard y licenciada en Economía por la Universidad Di Tella, enfocó su presentación en el área del programa que, según su perspectiva, muestra el mayor potencial de mejora para este año.

Tavella inicia su exposición con un dato contundente para ilustrar el cambio de escenario. "El Banco Central ya compró US$ 6.500 millones. Resulta la cifra más alta de compras entre enero y abril desde que se tiene registro en 2003", detalla. Para dimensionar el volumen, añade que equivale a adquirir aproximadamente US$ 5,5 millones cada veinte minutos.

En su análisis, subraya el rebalanceo de las prioridades del Gobierno. "En 2024 hubo un claro foco en la estabilización, se ancló fuertemente el tipo de cambio y, en el área fiscal, se logró superávit primario y financiero por primera vez en muchos años", argumenta. Explica que ese ancla fiscal inicial se internalizó rápidamente en el mercado: "Consistentemente, porque uno se reúne con clientes y ya no preguntan si habrá superávit, sino que preguntan por las reservas".

Ese cambio de prioridades se materializó a fines de 2025. "En diciembre se anuncia explícitamente un objetivo de acumulación de reservas. Esto marca un claro contraste con el año pasado, cuando el Gobierno decía que las reservas no eran prioridad de política económica", explica. Junto con ese programa de compra, el Banco Central flexibilizó las bandas de intervención cambiaria a partir de enero, lo cual otorgó mayor espacio para adquirir divisas a pesar de la estabilidad mostrada por el tipo de cambio desde principios de 2026.

La economista de Balanz aclara un punto crucial de la dinámica reciente: "Una cosa es comprar y otra es acumularHasta ahora, el Banco Central compró casi US$ 6.760 millones, pero no acumuló reservas". Aunque su proyección es optimista: "Consideramos que este año sí se acumularán reservas, posiblemente más de US$ 10.000 millones".

Tavella vincula esta flexibilización con una repriorización de los objetivos oficiales a partir de marzo, que ahora incluyen no solo la estabilización y la acumulación de divisas, sino también la reactivación económica. Esto se reflejó en una baja adicional de la tasa de interés. 

"Si este programa tuviera objetivos de metas de inflación y se observara una inflación superior a la esperada, el Banco Central debería adoptar una postura muy restrictiva. Pero este plan tiene un objetivo monetario que, aunque no resulta muy transparente, otorga flexibilidad para bajar las tasas", argumenta.

En este marco, proyecta un crecimiento moderado para el año en curso, del orden del 2,5% al 3%. "Será un crecimiento tal vez más sostenible, liderado por exportaciones e inversiones, y no por un boom de consumo", analiza. Aunque advierte que algunos sectores seguirán rezagados, destaca mejoras en rubros como la construcción, traccionada por la venta de cemento. 

Respecto a los precios, prevé un descenso de la inflación mensual a partir de abril, aunque advierte que el nivel anual resultará similar al de 2025.

Tavella: "Este plan tiene un objetivo monetario que, aunque no resulta muy transparente, otorga flexibilidad para bajar las tasas"

El superávit comercial y el boom energético

Tavella sostiene que la mejora del frente externo se asienta en tres ejes: el fortalecimiento del superávit comercial, la consolidación de la cuenta capital y un eventual regreso al mercado internacional de deuda

"La producción de petróleo es un boom para las exportaciones. Como cada nuevo barril que se produce por día se exporta, esperamos que este año las ventas al exterior de petróleo crezcan un 60%, con un aumento de la producción cercano al 20%. Vamos a producir más de un millón de barriles por día", detalla. Este cambio estructural convierte a la Argentina de importador neto a exportador neto de crudo.

La especialista suma otro factor favorable: los precios internacionales. "Argentina está recibiendo un shock positivo en los términos de intercambio", explica. Estimaciones de su consultora indican que, gracias al aumento en la cantidad y el precio del petróleo y otros commodities, el superávit comercial superará en US$10.000 millones las proyecciones realizadas a fines de 2025. Al mismo tiempo, el crecimiento moderado del consumo interno mantiene a raya las importaciones, mientras que las importaciones de energía directamente caen. Esta combinación permite equilibrar la balanza general. 

"Argentina tendrá este año seguramente un balance o leve superávit de cuenta corriente. Con un tipo de cambio real similar en 2017, teníamos un déficit de más de cuatro puntos del PBI. Esto refleja en gran medida el cambio estructural del sector energético", evalúa. 

En cuanto a los vencimientos soberanos, Tavella asegura que el Tesoro no necesita un acceso masivo a los mercados este año. "Estimamos que con un acceso internacional de alrededor de US$3000 millones, más el préstamo garantizado y financiamiento en el mercado doméstico por unos US$4000 millones, el Gobierno podría prefinanciar enero", detalla. No obstante, considera que los fuertes vencimientos de 2027 —que saltan de US$20.000 a US$37.000 millones— generarán el incentivo para buscar fondeo externo y prefinanciar al menos una parte de esas obligaciones.

A modo de cierre, la directora de Balanz subraya la importancia del riesgo país. Observa que naciones con fundamentos comparables a los de Argentina y una calificación crediticia alcanzable para el país tienen un spread 150 puntos básicos menor. "Posiblemente, por el riesgo electoral, no lleguemos a ese nivel, pero si nos acercamos, el Gobierno estaría en condiciones de acceder al mercado externo", argumenta. Este escenario permitiría "quebrar el círculo de no poder acumular reservas por no acceder al mercado", llegar mejor preparados al año electoral y consolidar la credibilidad del programa económico.

Tavella: "Consideramos que este año sí se acumularán reservas, posiblemente más de US$10.000 millones"

"Hay una desvinculación entre lo que la política económica comunica y lo que hace"

El cierre del panel quedó a cargo de Emmanuel Álvarez Agis. El socio de PXQ Consultora, licenciado y magíster en Economía por la Universidad de Buenos Aires, enfocó su presentación en lo que denominó el "trilema libertario" y advirtió sobre un cambio de sesgo en el rumbo oficial.

Al observar la política económica a nivel macro, compuesta por las aristas fiscal y monetaria, advierte una modificación clave en la tendencia. La política monetaria se volvió expansiva o menos contractiva, un fenómeno reflejado en la baja de tasas y el repunte del crédito. Hacia adelante, Álvarez Agis proyecta que la política fiscal se volverá, también, un poco menos contractiva.

Como evidencia, señala que el objetivo de superávit primario del 1,4% del PBI fijado en el presupuesto se redujo dos décimas en la última revisión del Fondo Monetario Internacional. A esto suma la reciente decisión oficial de mantener en la órbita de la estatal Enarsa la importación de entre 22 y 25 buques de Gas Natural Licuado (GNL), frente al shock internacional del precio del petróleo, en lugar de privatizar la operatoria. "Esa importación da la idea de que el Gobierno decidió incrementar los subsidios a la energía", argumenta.

Para dimensionar este giro, el exfuncionario propone observar la interacción de la tasa de interés con las reservas, el PBI y la inflación. Una suba de tasas incrementa las reservas porque promueve la demanda de pesos y desincentiva la compra de dólares. Sin embargo, ese mismo incremento lastima el crédito, el cual funcionó como un motor principal del PBI durante el 2025. A corto plazo, surge una disyuntiva entre nivel de actividad e inflación.

"Si dejamos la tasa de interés tan alta y el canal del crédito se muere, es probable que el PBI este año no crezca. Cero. Mala noticia", reflexiona el analista sobre el pensamiento de Luis Caputo. 

En ese punto, considera que la gestión decidió alterar el rumbo

"Creemos que el Gobierno empezó a decir 'hay que moverse un poquito' del fundamentalismo de bajar la inflación cueste lo que cueste y cuidar un poco más la actividad", asevera. La reacción inicial consistió en reducir la tasa al 20% para buscar un crecimiento del PBI del 3%, aun a riesgo de sumar menos reservas y repetir el índice inflacionario del año previo.

Las medidas recientes confirman esta lectura: baja de tasas, importación estatal de GNL, congelamiento de combustibles por 45 días, uso del Banco Nación para recuperar cuotas sin interés y reducción del costo de financiamiento para capital de trabajo.

Sobre el ritmo de los precios, el titular de PXQ exhibe un indicador en tiempo real. "Tenemos la mala noticia del 2,8% en abril. Y es una señal amarilla porque resulta un mes estacionalmente amable", advierte. "Si tenemos 2,8% en abril, cuando la estacionalidad juega en contra, podemos cruzar de vuelta a 3% antes del final del primer semestre y eso puede desanclar la inflación", detalla.

Esta visión contrasta con la postura presidencial. "Esto está en las antípodas de lo que dijo el presidente, quien sostuvo que es un problema de precios relativos, no de precios absolutos, diríamos los economistas", argumenta Álvarez Agis. Para refutar esa idea, aporta datos de los meses de mayor nominalidad: "En diciembre de 2023, que fue obviamente horrible, el 87% de los precios que componen el IPC subieron. No había un problema de precios relativos".

Con el último dato de marzo de 2026, el panorama muestra que solo un tercio de los precios subieron. Aunque esto parece una señal sana, la película completa revela que, en el primer trimestre de 2026, la totalidad de los precios registra aumentos. "La inflación no está anclada; simplemente corre al 30% anual en vez de al 200%", explica. Si bien reconoce el mérito oficial en esa desaceleración, subraya el peligro de desanclaje tras la pérdida del ancla cambiaria a raíz de la flotación entre bandas.

Álvarez Agis percibe un quiebre respecto al año anterior, cuando el mercado creía que el Presidente toleraría cualquier costo recesivo o cierre de empresas para frenar los precios. Hoy, observa una postura distinta: "Todos dicen 'vemos que al presidente le importa un poco más la actividad', por más que diga lo contrario. Hay una desvinculación entre lo que la política económica comunica y lo que hace".

Como cierre, Álvarez Agis introduce el factor político. Describe una asimetría estructural entre una "economía cordillerana" dinámica y una "economía urbana" estancada. Al redibujar el mapa del país en función del peso del padrón electoral, el 65% de los votantes se concentra en zonas con escasa creación de empleo privado registrado

Bajo esta premisa, advierte que la estabilización nominal resultará insuficiente en los próximos comicios. "Si Milei busca un 30% de inflación, no creemos que ese vaya a ser un argumento fuerte en 2027. Si la gente no mira la inflación, mira el empleo, el consumo y el crecimiento", asevera. "La economía de a pie va a estar bastante afectada por este mapa, con lo cual ese es el principal riesgo del desanclaje de la inflación y del riesgo electoral", concluye.

Emmanuel Álvarez Agis: "Tenemos la mala noticia del 2,8% en abril. Y es una señal amarilla porque resulta un mes estacionalmente amable"
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