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Caen ventas de combustibles

Además, se nota una fuerte transferencia entre los diferentes consumos.

09 mayo de 2016

El aumento del 10% en el precio de los combustibles se siente en los primeros números conocidos de venta de naftas. En los primeros cinco días posteriores al incremento, la demanda se desplomó 28% en comparación a igual período del mes anterior, cuando también hubo una suba de precios, aunque de menor magnitud, según reveló el presidente de la Confederación de Entidades del Comercio de Hidrocarburos y Afines (CECHA), Carlos Gold, en un encuentro con la prensa el viernes pasado en las oficinas de la entidad en el microcentro.

Medido en términos interanuales, no obstante, el consumo de naftas sube. Contra igual período del año anterior, esos mismos primeros cinco días de mayo, arrojan un crecimiento de 6%. “Eso indica que la venta de combustibles tiene un crecimiento interanual pero, en este caso, este aumento del precio hizo que el incremento de la demanda que veníamos teniendo caiga abruptamente. Ahora el enigma es cuánto tiempo vamos a tener que esperar para que se reacomode el mercado. Si esto es un efecto nada más que posterior al aumento o si vamos a tener en el transcurso del mes o de los dos meses una caída”, plantea Gold.

Lo que se ve más aún es una transferencia en el consumo de los diferentes combustibles, así como también un traslado geográfico de los niveles de venta.

El consumo de diésel es el que más claramente cayó en los últimos meses, arrastrado por la menor actividad económica. Las naftas, en cambio, al menos hasta el aumento de precios, registraban subas que compensaban en parte la caída del diésel. En Corrientes, por caso, entre marzo y abril las ventas de gas-oil se desplomaron 16%, pero el volumen total de combustibles vendidos se resintió apenas 1%.

En el consumo de las personas, el traslado que se ve es de las naftas más caras a las más baratas, o al GNC. “Eso ya se está dando. En el total de las ventas no incide, pero la rentabilidad del estacionero se reduce porque el GNC es más barato”, señala el presidente de CECHA.

Sin embargo, la evolución es muy dispar en todo el país. En la zona pampeana, por caso, en los últimos meses cayó mucho el consumo de todos los combustibles por las inundaciones. Lo mismo sucede en las estaciones de servicio cercanas a las fronteras. Debido a los aumentos, que en 2016 llevan un acumulado de 31%, muchos habitantes de zonas linderas con otros países pasan del otro lado a cargar nafta. En ese sentido, las cámaras de expendedores de las provincias norteñas buscarán en las próximas semanas impulsar un proyecto de ley para lograr un precio diferencial para estas zonas.

“No son sólo las que están fronteras al exterior sino las que están al interior en fronteras de zonas exentas del Impuesto a la Transferencia de los Combustibles (ITC) las que están teniendo un problema muy grande. Algunas estaciones de servicio que estaban vendiendo 500.000 litros están vendiendo ahora 200.000. El mercado se mantiene, pero el estacionero ese se está fundiendo”, agrega Marcelo Pirri, presidente de la Cámara de Expendedores de Neuquén y Río Negro.

En 2016, Río Negro, Neuquén y La Pampa fueron incluidas en la zona exenta del pago del ITC, por lo que sus combustibles están a un precio considerablemente más barato que en otras partes del país, hasta $4 menos que en otros lugares a veces. Tanto es así que, según CECHA, muchas personas de zonas linderas, como el sur de Mendoza, Córdoba y de la provincia de Buenos Aires aprovechan cargar en las provincias patagónicas si están de paso por allí. Así, mientras en el litoral cae el consumo, en las provincias sureñas aumenta.

GNC

A la suba de las naftas, también se le sumó un incremento en el GNC. En el interior, el combustible llega a los $10 mientras en la ciudad de Buenos Aires está a $8 en promedio. Y, según trascendió, subiría nuevamente en los próximos días.

“En el interior creo que están cubiertas. Sospechamos que va a haber un problema en Capital cuando les llegue la factura porque todavía no tienen conocimiento exacto de cuáles van a ser los nuevos costos. Lo que pasa también es la competencia que hay en Capital, y no la hay en el interior. Hay muchos que tienen la intención de subir el precio pero a tres o cuatro cuadras otro no lo sube y esa competencia hace que el precio vaya hacia abajo. Todo está a la expectativa con lo que pase cuando lleguen las facturas. Ahí seguramente haya una tendencia a subir mínimamente $1”, señala Gold.

A la actualización del precio de gas en boca de pozo y las modificaciones impositivas se le sumó también a las estaciones de la CABA ?tanto de GNC como de combustibles líquidos? el incremento en la tarifa de luz luego de la quita de subsidios, que afectó centralmente a la CABA, donde los valores estaban más desactualizados. Un estacionero que pagaba $20.000 de energía eléctrica ahora puede estar pagando $40.000, por ejemplo.

¿Habrá más aumentos?

“Ya llegamos a tope”, asegura Gold. Si bien la devaluación fue de 40%, el crudo de referencia (el 'barril criollo') bajó más de 10% tras el cambio de Gobierno. “Ahora estamos a 1-2% de diferencia y no necesitas un nuevo aumento”, sostiene el presidente presidente de CECHA.

En la misma línea se pronunciaron el ministro de Energía y Minería, Juan José Aranguren y el presidente Mauricio Macri, la última semana.

Para el objetivo del Gobierno de reducir la inflación a menos de 2% mensual y aplacar las expectativas inflacionarias hacia el segundo semestre, una nueva suba de los combustibles sería un obstáculo. Por eso, según Aranguren, es que se promovió un aumento de mayor magnitud, con impactos también mayores, pero que deje un sendero sin nuevos aumentos a futuro. No obstante, dos variables signarán el fúturo de los combustibles: el precio del crudo (interno y externo) y el tipo de cambio.

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