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Agroindustria y obra pública, con la mochila de reactivar la economía

¿Qué queda en pie para comenzar a reactivar la economía?

01-08-2016
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por Marcelo Capello (*)

Habitualmente en la historia económica argentina, cuando un Gobierno dejó apreciar mucho la moneda local, derivando en pérdida de competitividad local, caída de exportaciones y finalmente pérdida de reservas en el BCRA, siempre se terminó devaluando la moneda local. La alternativa es la deflación de precios, en algunos casos se la intentó (la última vez al final de la convertibilidad), pero generalmente se desistió, y escogió el camino de la suba del tipo de cambio.

Esa solución al comienzo genera una aceleración de la inflación interna (transitoria si se la acompaña con un plan de estabilización), especialmente en los alimentos, y por esa vía afecta el salario real. De modo que inicialmente a una fuerte devaluación le sigue generalmente una recesión, con caída del consumo masivo. ¿Cuándo políticos que necesitan del voto apuestan por esa solución impopular? Cuando no tienen más remedio. En el caso de la Argentina del ocaso kirchnerista, al dólar excesivamente barato (el tipo de cambio real que dejaron Cristina/ Kicillof se hallaba entre los tres más bajos de los últimos setenta años, junto al de Martínez de Hoz y el del final de la convertibilidad), se le agregaba otra herencia de peso y de gran complejidad: tarifas fuertemente atrasadas de los servicios públicos, que habían conducido a la desinversión en energía y a un elevado consumo interno, que en un juego de pinzas derivaron en la perdida del autoabastecimiento energético, tras décadas de haber pugnado por él.

Así, con suba del tipo de cambio y de tarifas, en el primer semestre del año la mayor parte de los sectores económicos de Argentina mostraron una caída en el nivel de actividad, especialmente los que más dependen dela población de ingresos fijos y del gasto estatal. Comprensible, si se tiene en cuenta que el consumo privado y público suman alrededor del 70% de la demanda total de la economía.

¿Quiénes deberían mejorar con el nuevo escenario y comenzar a revertir la caída? Los sectores exportadores o que sustituyen importaciones. Pero entre los primeros hay algunos que están complicados por lo que ocurre en Brasil, especialmente las actividades metalmecánicas, y entre los segundos no hay mucho que esperar, pues el kirchnerismo combinó atraso cambiario con fuertes controles cuantitativos y discrecionales a las importaciones. ¿Qué queda en pie, entonces, para comenzar a reactivar? Sólo la agroindustria, y lo que pueda aportar el Estado a través de la ejecución de obra pública (ahora con acceso al crédito) y con un nuevo esquema para el crédito hipotecario. Pero estas últimas dos vías llevan su tiempo hasta tener efecto, en el caso de la obra pública, se necesitan proyectos formulados, evaluados, adjudicados y con inicio de ejecución, lo cual suele demorar varios meses. Por el lado del crédito hipotecario, falta aún confirmar que los ahorristas están dispuestos a ahorrar en UVI, y los tomadores de préstamos a endeudase en esaunidad de medida.

El valor monetario adicional que aportará este año el campo supera los $ 20.000 M, a valores constantes,una cifra muy importante, pero alcanza para compensar la mitad de la caída de la masa salarial real. ¿Alcanzará entonces conagroindustria y obra pública para reactivar? No fue así en el primer semestre, pero una vez que el efecto inicial sobre los salarios tiende a ceder, luego del ajuste inicial, el campo y sectores relacionados harán notar su impacto. De ahí quetuvimos un primer semestre con caída en actividad en la mayoría de los sectores, pero puede esperarse que tras la negociación salarial pendiente en algunos sectores para la segunda parte del año, el 2016 termine con números levemente positivos en sus últimos meses para el conjunto de la economía, aunque claramente negativo para el promedio anual.

Los primeros brotes verdes se han dado en el campo, a partir de una serie de hechos y decisiones que beneficiaron al sector agropecuario: reducción de retenciones a las exportaciones, eliminación de trabas cuantitativas a las exportaciones y suba de precios internacionales de los granos.

Ese efecto se sentirá más fuerte al transcurrir el segundo semestre, comenzando a generar efectos positivos sobre la demanda de otros sectores. Por caso, la venta de utilitarios subió 31% en junio 2016, cuando la venta de autos lo hizo en 2%. Y la venta de maquinaria agrícola también mostró importantes mejoras en el primer trimestre del año.

La recuperación comenzará a percibirse en el centro del país, y lentamente irá extendiéndose al resto. Tardará más en detectarse la mejora en los salarios reales y el consumo masivo, y por ende en las grandes ciudades. La recuperación irá desde el interior hacia los grandes aglomerados urbanos, y desde la producción primaria hacia el consumidor final. Pero terminará de consolidarse en 2017, cuando los salarios ya no perderán frente a la inflación, y no se generará el lastre sobre el consumo masivo que caracterizó a los primeros meses de 2016.

(*) Presidente IERAL de Fundación Mediterránea

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