Jannik Sinner, número uno del ranking ATP y flamante campeón de Wimbledon, volvió a quedar en el ojo de la tormenta tras confirmar la reincorporación de Umberto Ferrara como su preparador físico. La decisión generó sorpresa y críticas en el circuito, ya que el especialista había sido apartado en 2024 por un episodio vinculado al doping.
Ferrara fue desvinculado del equipo de Sinner luego de que el tenista de 23 años diera positivo por clostebol, un esteroide anabólico prohibido, durante el Masters 1000 de Indian Wells. Si bien el caso no avanzó en sanciones mayores, la relación con Ferrara se cortó abruptamente, en un intento por disipar sospechas.
El escándalo de dopaje estalló públicamente en agosto de 2024, aunque el control se había realizado en marzo de ese año. Sinner siempre sostuvo su inocencia y atribuyó el positivo a una contaminación accidental, teoría que fue respaldada por la Agencia Mundial Antidopaje (WADA).
Según se determinó, el clostebol ingresó a su cuerpo a través de un masaje realizado por su fisioterapeuta, Giacomo Naldi, quien había utilizado un spray con esa sustancia para tratarse una herida en la mano. Sin guantes ni haberse lavado previamente, transmitió residuos del producto durante el tratamiento físico al tenista.
Tras conocerse los hechos, Sinner despidió tanto a Ferrara como a Naldi. El preparador físico reconoció que usaba ese spray desde hacía años por prescripción médica y que fue él quien recomendó su uso a Naldi, aunque aseguró haber advertido sobre los riesgos y la necesidad de evitar cualquier contacto con Sinner. A pesar de esta explicación, su rol en el caso provocó su salida inmediata del equipo.
La WADA aceptó que hubo contaminación accidental pero sancionó a Sinner con tres meses de suspensión, que el jugador cumplió entre febrero y mayo de 2025, por su responsabilidad indirecta al no supervisar adecuadamente el accionar de su equipo. Durante ese tiempo, trabajó con Marco Panichi, ex preparador de Novak Djokovic, y el fisioterapeuta Ulises Badio. Sin embargo, ambos fueron desvinculados justo antes de Wimbledon, donde el italiano logró una histórica victoria ante Carlos Alcaraz.
A pesar del antecedente, la agencia que representa a Sinner, Avima, anunció oficialmente la vuelta de Ferrara. La empresa sostuvo que se trata de una "decisión técnica y estratégica" orientada a la mejor preparación del jugador de cara a los próximos desafíos en Cincinnati y el US Open, dos torneos clave en la temporada norteamericana.
El regreso de Ferrara ocurre en un momento decisivo de la temporada. Aunque desde el entorno de Sinner destacan la importancia del preparador físico en su desarrollo profesional, la decisión reavivó las críticas dentro del circuito. Algunos jugadores ya habían cuestionado la demora en la difusión de los resultados positivos y la supuesta indulgencia en la sanción. Ahora, con los ojos puestos en los próximos torneos, Sinner busca afianzar su liderazgo deportivo mientras enfrenta las consecuencias de una elección que divide opiniones.
Aunque Sinner atraviesa el mejor momento de su carrera dentro de las canchas, este nuevo episodio amenaza con ensombrecer su imagen pública. Con los ojos del mundo del tenis puestos sobre él, el italiano deberá demostrar que su compromiso con el juego limpio está por encima de cualquier sospecha.



