Argentina y Suiza se enfrentarán este sábado por los cuartos de final del Mundial 2026 en un cruce que, al menos en los papeles, muestra una marcada diferencia de jerarquía, historia y antecedentes. El seleccionado dirigido por Lionel Scaloni llega como vigente campeón del mundo y uno de los grandes favoritos al título, mientras que el conjunto europeo se metió entre los ocho mejores por primera vez desde 1954 y sueña con dar uno de los grandes golpes del torneo.
La brecha entre ambos equipos también se refleja en el ranking FIFA. Argentina ocupa el segundo puesto de la clasificación mundial con 1.925,15 puntos, pisándole los talones al líder Francia (1.948,97). Suiza, en cambio, se ubica 14°, con 1.710,88 unidades, una posición que confirma el crecimiento sostenido del seleccionado dirigido por Murat Yakin. Entre ambos existe una diferencia de 12 puestos.
Sin embargo, el presente de Suiza obliga a mirar más allá de los números. El equipo de Yakin construyó durante las últimas décadas una notable regularidad internacional y, aunque rara vez aparece entre las principales candidatas a conquistar un Mundial o una Eurocopa, se convirtió en un rival incómodo, competitivo y difícil de eliminar, capaz de sostenerse de manera casi permanente dentro del Top 20 de la clasificación mundial.
Cuando comenzó el Mundial de Qatar 2022, Suiza ocupaba el 15° puesto del ranking FIFA, respaldada por sus buenas actuaciones en las Eliminatorias europeas y la UEFA Nations League. Desde entonces atravesó algunos períodos de irregularidad y llegó a perder posiciones por resultados adversos en competencias oficiales y amistosos, aunque consiguió mantenerse entre las 20 mejores selecciones del mundo.
El recorrido histórico del seleccionado suizo muestra hasta qué punto cambió su lugar dentro del fútbol internacional. Su mejor ubicación histórica en el ranking FIFA fue el tercer puesto, alcanzado en agosto de 1993, durante el ciclo del entrenador inglés Roy Hodgson. En el otro extremo, su peor registro fue el 83° lugar, antes del proceso de crecimiento iniciado durante la década de 1990 que terminó por convertirlo en un participante habitual de Mundiales y Eurocopas.
Desde 2018, la FIFA utiliza para elaborar su clasificación un sistema inspirado en el modelo Elo, similar al empleado en el ajedrez. Después de cada encuentro, las selecciones ganan o pierden puntos de acuerdo con diferentes variables: el resultado del partido, la fortaleza del rival, la importancia de la competencia y la instancia en la que se disputa el encuentro. Por esa razón, una victoria en un Mundial tiene un impacto considerablemente mayor que un triunfo conseguido en un amistoso internacional.
Este mecanismo también permite explicar las fluctuaciones de Suiza en los últimos años. Los resultados irregulares en la UEFA Nations League, algunas actuaciones por debajo de las expectativas y el crecimiento de otras potencias europeas condicionaron su posición. Además, el sistema penaliza especialmente las derrotas ante rivales peor ubicados y recompensa los triunfos frente a selecciones de mayor jerarquía.

Pero el presente suizo demuestra que el ranking, por sí solo, no alcanza para explicar el verdadero momento de una selección. El equipo de Yakin llega a los cuartos de final con una identidad definida, una estructura defensiva difícil de vulnerar y la confianza en alza después de eliminar por penales a Colombia, uno de los seleccionados que aparecía entre los candidatos a llegar a las instancias decisivas.
Con esa clasificación, Suiza rompió un maleficio de 72 años y volvió a instalarse entre los ocho mejores de un Mundial por primera vez desde 1954. Antes de esta edición, había alcanzado los cuartos de final en tres oportunidades: 1934, 1938 y 1954. Nunca, sin embargo, consiguió superar esa barrera, por lo que ante la Argentina buscará alcanzar las semifinales de una Copa del Mundo por primera vez en su historia.
Del otro lado estará una Argentina que conserva buena parte de la estructura que la llevó a conquistar Qatar 2022 y que llegó a Norteamérica con la ambición de defender la corona. Sin embargo, el camino hacia los cuartos de final también expuso algunos momentos de dificultad: el equipo de Scaloni sufrió más de lo esperado frente a Cabo Verde y debió protagonizar una remontada ante Egipto para mantenerse con vida en el torneo.
Precisamente allí se apoya la ilusión de Suiza. Pese a la distancia existente entre ambos equipos en el ranking, Yakin aseguró que ve a la Argentina "vulnerable" y considera que su selección tiene argumentos para discutirle el partido al campeón del mundo.
Los antecedentes, la historia y el ranking colocan a la Argentina como favorita. Pero Suiza llega fortalecida por su mejor actuación mundialista en más de siete décadas y con la posibilidad de derribar una barrera que nunca pudo superar. Este sábado, el campeón del mundo defenderá su corona ante una selección que ya hizo historia y que ahora quiere dar el golpe más grande de todos.



