Argentina afrontará este sábado uno de los partidos más importantes de su camino en el Mundial 2026 cuando enfrente a Suiza por los cuartos de final. El seleccionado comandado por Lionel Scaloni ya dejó atrás la agónica victoria ante Egipto y puso la mira en su próximo desafío. Enfrente tendrá a un duro rival, en un partido que pondrá en juego un lugar entre los cuatro mejores del torneo.
Suiza llega envalentonado después de eliminar a Colombia en una dramática definición por penales. Tras igualar 0-0 durante los 120 minutos, el conjunto europeo se impuso 4-3 desde los 12 pasos y volvió a clasificarse entre los ocho mejores de una Copa del Mundo por primera vez en 72 años, desde la edición de 1954.
Lejos de tener el brillo individual de las grandes potencias tradicionales, el seleccionado helvético construyó su fortaleza a partir del orden táctico, la experiencia y un grupo consolidado de futbolistas que, en su gran mayoría, compiten en las principales ligas de Europa. Es uno de esos equipos incómodos, intensos y difíciles de quebrar que pueden complicar a cualquier candidato en un buen día.
Al frente del proyecto está Murat Yakin, quien asumió como entrenador a fines de 2021 después de dirigir al Schaffhausen, de la segunda división suiza. Su llegada generó inicialmente algunas dudas, pero los resultados terminaron respaldándolo: clasificó al equipo al Mundial de Qatar 2022, donde alcanzó los octavos de final, y protagonizó una destacada Eurocopa 2024, en la que eliminó a Italia y cayó por penales ante Inglaterra en cuartos. Ahora consiguió llevar a Suiza nuevamente a un Mundial y, además, devolverla a los cuartos de final después de más de siete décadas.

El plantel de Suiza combina referentes de enorme recorrido internacional con una nueva generación que comienza a ganar protagonismo. Entre los nombres más importantes aparecen Granit Xhaka, Manuel Akanji, Gregor Kobel, Breel Embolo, Ricardo Rodríguez y Dan Ndoye, además de jóvenes que representan el futuro del seleccionado, como Johan Manzambi.
Uno de los grandes pilares está bajo los tres palos. Kobel, arquero del Borussia Dortmund, se consolidó como una de las principales garantías defensivas del equipo y tomó definitivamente el lugar que durante años ocupó Yann Sommer, quien renunció a la selección en 2024. Con presencia, reflejos y experiencia en partidos de máxima exigencia, es una de las piezas fundamentales del esquema de Yakin.
En la última línea sobresale Akanji, uno de los futbolistas de mayor jerarquía internacional del plantel. A los 30 años y ante su tercera Copa del Mundo, el defensor del Inter de Milán aporta velocidad, capacidad para anticipar y experiencia en la máxima elite. Durante su paso por Manchester City formó parte del histórico equipo de Pep Guardiola que conquistó el triplete en 2023, con la Premier League, la FA Cup y la Champions League.
Akanji comparte el liderazgo defensivo con el experimentado Rodríguez, otro histórico del seleccionado, mientras que Aurèle Amenda, del Eintracht Frankfurt, aparece entre las alternativas de una defensa que tiene como prioridad reducir espacios y obligar al rival a atacar en posiciones incómodas.

Pero si hay un futbolista que representa el carácter de Suiza es Granit Xhaka. A los 33 años, el capitán es el termómetro del mediocampo y el encargado de manejar los tiempos del equipo. Su capacidad para recuperar, distribuir, ordenar a sus compañeros y romper líneas con pases largos lo convierte en el cerebro de la selección. Además, su potente remate de zurda desde media distancia representa una amenaza permanente.
Xhaka también aporta carácter y agresividad, aunque esa intensidad por momentos puede jugarle en contra. Cortar su influencia y evitar que pueda manejar con comodidad la salida suiza será una de las claves para la Argentina. A su alrededor aparecen futbolistas como Denis Zakaria, Michel Aebischer y Fabian Rieder, que le permiten a Yakin construir un mediocampo físico, dinámico y versátil.
Una de las grandes novedades del equipo es Johan Manzambi, el joven volante del Friburgo que, con apenas 20 años, se convirtió en una de las principales apariciones del fútbol suizo. Con técnica, llegada al área y capacidad goleadora, marcó tres tantos en sus primeros siete partidos con la selección mayor y ya despertó el interés de importantes clubes europeos.

En ataque, el principal punto de referencia es Breel Embolo, un delantero potente, difícil de controlar en el cuerpo a cuerpo y especialmente peligroso cuando juega de espaldas al arco. Su capacidad para fijar centrales, descargar para sus compañeros y atacar los espacios puede representar un serio problema para la defensa argentina.
A su lado, Dan Ndoye aporta velocidad, desequilibrio y profundidad. Es una de las principales armas ofensivas del conjunto helvético y uno de los jugadores capaces de romper un partido mediante una aceleración individual. Suiza no suele necesitar dominar durante largos períodos para generar peligro: puede recuperar, acelerar y llegar al área rival con pocos pases.
La dimensión internacional del plantel queda reflejada en la procedencia de sus futbolistas. La gran mayoría juega fuera de Suiza y compite semanalmente en campeonatos como la Bundesliga, la Premier League, la Serie A, LaLiga y la Ligue 1. Alemania es el país con mayor representación en la convocatoria, seguida por Italia, España, Inglaterra y Francia.
Esa experiencia acumulada en la elite europea ayuda a explicar la competitividad alcanzada por un seleccionado que lleva años trabajando sobre una misma base. Suiza no depende exclusivamente de una estrella ni construye su juego alrededor de una sola individualidad: su principal virtud es el funcionamiento colectivo, sostenido por futbolistas acostumbrados a disputar partidos de máxima exigencia.

El enfrentamiento de este sábado tendrá, además, un fuerte componente histórico. Argentina y Suiza volverán a cruzarse en una Copa del Mundo después del recordado choque de octavos de final de Brasil 2014, cuando un gol de Ángel Di María a los 118 minutos le dio al equipo dirigido por Alejandro Sabella una angustiosa victoria por 1-0.
De aquel encuentro quedan apenas tres sobrevivientes entre ambos planteles: Lionel Messi por la Argentina y Xhaka y Rodríguez por Suiza. Doce años después, volverán a encontrarse en un escenario mundialista, esta vez con un boleto a las semifinales en juego.
Suiza llega sin el cartel de favorita, pero con argumentos suficientes para convertirse en una amenaza seria. Tiene un arquero de primer nivel, defensores experimentados, un mediocampo comandado por Xhaka y atacantes capaces de castigar cualquier desconcentración. No le sobran las superestrellas, pero posee algo que en un Mundial puede resultar igual de peligroso: una identidad consolidada, experiencia internacional y la convicción de un equipo que sabe exactamente a qué juega.
Para la Argentina, el desafío será evitar las imprecisiones y los errores que la complicaron ante Egipto. Del otro lado estará un rival ordenado, paciente y preparado para aprovechar cualquier concesión. Después de 72 años, Suiza vuelve a estar entre los ocho mejores del mundo y ahora buscará dar el gran golpe ante el campeón defensor.

La lista de 26 jugadores convocados de Suiza para el Mundial 2026
- Arqueros (3): Marvin Keller (Young Boys), Gregor Kobel (Borussia Dortmund) e Yvon Mvogo (Lorient).
- Defensores (8): Manuel Akanji (Manchester City), Aurele Amenda (Eintracht Frankfurt), Eray Comert (Real Valladolid), Nico Elvedi (Borussia Monchengladbach), Luca Jaquez (Stuttgart), Miro Muheim (Hamburgo), Ricardo Rodríguez (Betis) y Silvan Widmer (Mainz 05).
- Mediocampistas (10): Michel Aebischer (Bologna), Zeki Amdouni (Benfica), Christian Fassnacht (Norwich City), Remo Freuler (Bologna), Ardon Jashari (Brujas), Johan Manzambi (Friburgo), Fabian Rieder (Stuttgart), Djibril Sow (Sevilla), Granit Xhaka (Bayer Leverkusen) y Denis Zakaria (Mónaco).
- Delanteros (5): Breel Embolo (Mónaco), Cedric Itten (Young Boys), Noah Okafor (Milan), Dan Ndoye (Bologna) y Ruben Vargas (Augsburgo).