La edición 2025 de Wimbledon no solo tuvo una final soñada entre el italiano Jannik Sinner (actual número uno del mundo) y el español Carlos Alcaraz (N°2 y bicampeón defensor), dos de los mejores tenistas del mundo, sino que también marcó un nuevo hito económico: el torneo británico aumentó su bolsa total de premios con un monto superior al que tuvo en temporadas pasadas.
A diferencia de 2024, el tercer Gran Slam de la temporada anunció un aumento del 7% en la bolsa de premios tanto para hombres como para mujeres en su modalidad de singles. El campeón Sinner, que se quedó con su primer Wimbledon, se llevó 3.500.000 de euros, lo que representa la cifra más alta jamás entregada en este tipo de torneos. En tanto, Alcaraz embolsó 1.750.000 de los 62.800.000 que repartió el torneo.
Además del dinero, tanto a Sinner como a Alcaraz se quedaron con valiosos puntos para el ranking ATP en la interesante pelea que mantienen por la posición número 1 del ranking mundial: El italiano obtuvo 2.000, mientras que el español, 1.300.
El triunfo de Sinner en Wimbledon
El partido comenzó con el pie izquierdo para Sinner, que pese a quebrar primero y tomar ventaja de 4-2 terminó cayendo por 6-4 debido a una gran recuperación de Alcaraz, que iba en busca de su tercer título consecutivo en Wimbledon. Esto pareció traer de nuevo los fantasmas para el italiano, que hacía como más de un mes perdió una final histórica ante el español en Roland Garros y llevaba cinco partidos sin ganarle.
Sin embargo, Sinner dejó todo esto atrás y a partir de allí impuso su juego para quedarse con la victoria gracias al 6-4 que consiguió en los siguientes sets, en los que le alcanzó con un quiebre en cada uno y quedarse con la victoria luego de poco más de tres horas de juego.
De esta manera, Sinner pudo ganar su cuarto título de Grand Slam después de los conseguidos en 2024 y 2025 en el Abierto de Australia y en 2024 en el US Open. Además, logró sacarle 3.400 puntos a su escolta en el ranking ATP, que es justamente Alcaraz.
Sinner está teniendo un 2025 soñado en el que, pese a la sanción de tres meses que sufrió por dar positivo en un control anti doping, ya pudo ganar dos Grand Slams (Abierto de Australia y Wimbledon) y alcanzó la final en el Masters 1000 de Roma y en Roland Garros, donde fue superado por Alcaraz. Su única caída sorpresiva en lo que va del año fue en la segunda ronda del ATP 500 de Halle, frente al kazajo Aleksandr Bublik.
Luego del triunfo, Sinner reconoció que "es muy especial ver a mis padres, a mi hermano y a todo mi equipo", y bromeó: "Le agradezco especialmente a mi hermano, que vino porque no hay carrera de Fórmula 1".
Con respecto al gran triunfo que consiguió ante Alcaraz, expresó: "Creo que el mayor esfuerzo fue emocional, porque tuve una derrota muy dura con Alcaraz en París, en Roland Garros", y destacó que "hay que entender lo que uno hace mal y seguir trabajando para mejorarlo. Esa es una de las razones por las cuales hoy estoy sosteniendo este trofeo, que significa muchísimo para mí".
Este Wimbledon será recordado como el torneo donde Sinner se consolidó como una fuerza imparable. Con esta victoria, envió un mensaje claro a sus rivales: llegó para quedarse. Los fanáticos del tenis ya esperan con ansias su próxima actuación, especialmente en el US Open, el único Grand Slam que le falta por conquistar.



