Y sigue, la Scaloneta sigue para arriba. El campeón del mundo sigue con la sana costumbre de un equipo que parece no saber detener nunca su crecimiento. Con la clasificación al Mundial 2026 en el bolsillo, la Albiceleste le ganó 1-0 a Chile en Santiago, sumó más que tres puntos y hasta se dio el lujo de que Franco Mastantuono tenga su debut oficial con la albiceleste, un hecho que quedará en los libros de la Selección Argentina.
Con el regreso del Rey Lionel Messi (hacía seis meses se lo extrañaba) y las importantes bajas de Otamendi, Enzo y Mac Allister, Scaloni aprovechó para darle rodaje a los que siempre están, en silencio y con menos brillo pero siempre presentes. Por eso la Selección salió de entrada al Monumental de Santiago con Leonardo Belardi, Nico Paz, Giuliano Simeone y Thiago Almada.
Y jugó como si nada hubiera sido tocado, dejando a la selección de Ricardo Gareca en llamas y sin posibilidades casi de jugar el Mundial.
La Scaloneta jugó con la seriedad de siempre, como si tuviera enfrente a Brasil y dio credenciales para seguir creyendo que es más que una formación que sale de memoria y que hay recambio del bueno y para rato, como los grandes equipos.
Porque si bien Nicolás Paz, la joya del Como destinado a la grandeza que jugó su primer partido de titular no tuvo su mejor performance, Scaloni pudo terminar de enterarse que en Thiago Almada tiene un futbolista listo para todo. Con un talento inversamente proporcional a su altura, Almada volvió a demostrar (como ante Uruguay y Brasil) que es un arma más que confiable para destrabar cualquier defensa y que en Julián Alvarez parece haber encontrado al socio ideal.
Como en la paliza a Brasil dos meses atrás en el Monumental, la sociedad Almada-Araña volvió a cotizar en alza y traducirse en goles en el arco rival.
Julián demostró, una vez más, que el interés de otros equipos europeos por llevárselo del Atlético de Madrid tiene argumentos cada vez más serios: a su habitual y a la vez anti natural despliegue sin pelota le agregó una calidad para definir que lo ubica entre los mejores del mundo hoy en día y si encima tiene en Thiago Almada un socio con tanta calidad técnica que lee tan bien sus movimientos para asistirlo la Scaloneta seguirá dando que hablar.

Porque a la genialidad del gol que armó Almada y culminó Julián con esa delicadeza final hay que sumarle el nombre de Leonardo Belardi también, el central izquierdo que Scaloni eligió para cubrir la ausencia de Otamendi. El pase que el actual jugador del Olympique de Marsella le dio a Almada pareció una asistencia dentro de otra asistencia, una categoría que habría que inventar dada la importancia y la dificultad del logro. Porque más allá de ganarse los aplausos por ese pase rasante de 35 metros desde su propia área ante una Chile que inquietó muy poco, Belardi mostró una naturalidad para salir jugando por abajo que sigue el ABC de un equipo que hace un culto al juego asociado y por abajo en cualquier parte del campo de juego, el verdadero fútbol que le gusta a la gente.
Belardi pareció tener la misma antigüedad que el Cuti Romero en la Selección por la facilidad para leer la mejor opción de salida para el equipo. Belardi parece reunir las características para el día de mañana ser el sucesor de Otamendi, de acá a unos años.
Y así como Nico Paz se mostró algo tibio ante la oportunidad de titularidad que le brindó Scaloni, el que no la desaprovechó en absoluto fue Simeone Junior, Giuliano. El compañero de Julián en el Aleti aporta futbol y también mucho contagio con un despliegue físico poco común, siempre con el cuchillo entre los dientes, incansable para presionar y ayudar al equipo, además de llegar a situaciones de gol.
Tal como su padre, el "Cholo Junior" muestra un hambre de gloria ideal para el ADN de esta Scaloneta que va por todo. Porque Scaloni también se dio el gusto de quedar en la historia como el DT que huizo debutar al jugador más joven en la historia de la Selección: Mastantuono, la perla de River, tuvo su estreno absoluto en la Mayor y la alegría fue total, tirando paredes con un Lionel Messi que volvió intacto, afilando la maquinaria de a poco.
Subiendo cada vez más la vara, la Selección volvió a dejar a su público con ganas de seguirla viendo. Clasificadísima al Mundial, con la vuelta de Messi y Mastantuono compartiendo cancha. Un Scaloni que nunca se detiene.