Durante mucho tiempo, los buenos resultados deportivos eran indispensables para que un deportista consiguiera un sponsor. Pero en la era digital, un podio olímpico ya no garantiza este respaldo económico. Así lo entendió por las malas el estadounidense Daniel Roberts, quien tras colgarse la medalla de plata en los 110 metros con vallas en los Juegos Olímpicos de París 2024, se quedó sin patrocinador. Esto se debe a que las marcas consideran que no tiene mucha presencia ni influencia en las redes sociales.
"Estas marcas priorizan el marketing por encima de todo. Así que estar en lo más alto influye, pero si estás en la cima y no tenés muchos seguidores y no te ven como alguien con potencial comercial, esos resultados no serán significativos", contó Roberts, que tiene 23.348 seguidores en Instagram.
"Lo sé porque tras mi mejor año, ganando una medalla de plata en mis segundos Juegos Olímpicos y corriendo menos de 13 segundos por primera vez, me quedé sin mi sponsor. Tuve que vivir de becas y premios en dinero durante los últimos seis meses. Es una lástima, pero los atletas deben centrarse por ciento en algo más que competir bien", agregó el velocista de 27 años.

