El Masters 1000 de Cincinnati será escenario este lunes de una final de alto calibre entre Jannik Sinner y Carlos Alcaraz, quienes se enfrentarán por cuarta ocasión consecutiva en una definición de torneo. El encuentro, previsto para las 16:00 (hora argentina), representa el cuarto duelo por título entre ambos en los últimos tres meses, tras sus enfrentamientos en Roma, Roland Garros y Wimbledon.
Ambos jugadores, actualmente ubicados en las dos primeras posiciones del ATP Ranking, exhibieron un rendimiento sobresaliente en Cincinnati. Sinner, defensor del título, accedió a su octava final ATP Masters 1000 sin ceder sets y acumula una racha de 26 victorias consecutivas sobre superficie dura.
"Será un partido muy exigente. Espero que podamos ofrecer un encuentro de gran nivel, tanto para nosotros como para el público", expresó Sinner tras avanzar a la final.
Alcaraz, por su parte, ha superado un cuadro de mayor exigencia, con triunfos ante el noveno cabeza de serie y el tercer favorito Alexander Zverev, y buscará su sexto trofeo de la temporada. El español, quien disputará su séptima final consecutiva en el circuito, manifestó: "Jannik es, sin duda, el mejor jugador del mundo sobre pista dura. Afronto este desafío con ilusión".
Más allá del título, el enfrentamiento tiene un peso decisivo en la pelea por cerrar el año como número uno del mundo. Alcaraz lidera el ranking con 1.540 puntos de ventaja sobre Sinner: si gana se lleva 1.000 unidades y estirará la diferencia a 1.890, mientras que si triunfa el italiano sumará 600 y la brecha se reducirá a 1.190 antes del US Open.
A esto se le suma también que Masters 1000 de Cincinnati repartirá una suma millonaria para los finalistas. El campeón embolsará US$ 1.124.380, en tanto que el subcampeón se llevará US$ 597.890. Así, además de puntos vitales para la clasificación, ambos persiguen un importante premio económico y la chance de sumar otro trofeo a sus vitrinas.
El historial favorece a Alcaraz por 8-5, aunque Sinner logró frenar una racha de cinco derrotas consecutivas al imponerse en Wimbledon. Con estilos distintos pero igual fortaleza mental, ambos consolidan una rivalidad que ya es de referencia en el tenis actual y que en Cincinnati tendrá un nuevo capítulo decisivo.



