Lejos de ser una moda pasajera, el pádel atraviesa una segunda vida mucho más sólida, profesional y estructurada que la de los '90. Con una expansión sostenida en cantidad de jugadores, canchas e inversiones, el deporte volvió a instalarse en la Argentina y en el mundo como una práctica cotidiana y, al mismo tiempo, como un negocio con lógica propia dentro de la economía del deporte. Hoy no solo convoca por su lado recreativo y social, sino que mueve cifras concretas, genera empleo, impulsa desarrollos inmobiliarios deportivos y atrae a emprendedores que lo ven como una actividad rentable, escalable y con proyección de largo plazo.
Ese crecimiento se refleja con claridad en la infraestructura y en la dinámica cotidiana del juego. En los últimos años se multiplicaron los complejos de pádel en la Ciudad de Buenos Aires, el conurbano y el interior del país, al punto de competir de igual a igual con el fútbol 5. Las canchas funcionan a pleno durante toda la semana, con picos de demanda en horarios nocturnos y fines de semana, donde los turnos suelen agotarse y no son raras las listas de espera.
El fenómeno recuerda al boom de los '90, pero con una base mucho más estable. Jugar al pádel forma parte de la rutina social de miles de personas, una excusa tan habitual como salir a comer o reunirse con amigos después del trabajo. Muchos lo eligen porque el reglamento es simple, se juega en dobles y el costo se reparte entre cuatro, lo que lo convierte en una alternativa accesible para sostener una rutina deportiva sin necesidad de un alto nivel técnico inicial.
El salto también se expresa en los números globales. Según el Global Padel Report 2025, elaborado por Playtomic junto a PwC's Strategy & Analysis, en el último año se inauguraron 3.282 clubes nuevos en el mundo (casi nueve por día) y se construyeron más de 7.000 canchas, un 26% más que en 2023. Hoy existen más de 50.000 pistas activas, más de 30 millones de jugadores en 130 países y una tasa de retención del 92%, una cifra excepcional en el universo deportivo.
Argentina se ubica entre los tres países con más canchas del mundo, detrás de España e Italia, y consolida su lugar como uno de los polos históricos y actuales del pádel, en un contexto donde hace apenas cinco años el deporte se practicaba en poco más de 50 países.
Cuántos argentinos juegan al pádel y cómo creció la infraestructura local
A nivel local, se estima que entre 2 y 3 millones de argentinos practican pádel, distribuidos en más de 7.000 a 8.000 canchas y alrededor de 2.600 clubes. Según la Asociación Argentina de Pádel (AAP), la cantidad de canchas creció más de un 30% en los últimos tres años, acompañando una demanda que no muestra señales de agotamiento.
Las cifras respaldan una tendencia que ya se percibe con claridad en las canchas. Según datos brindados por Easycancha, plataforma tecnológica líder en Latinoamérica dedicada a la gestión de centros deportivos y a la reserva de canchas de diversas disciplinas, el pádel fue el deporte más reservado de toda la región en 2025, con más de 2,3 millones de turnos, consolidando su crecimiento sostenido y dejando atrás la idea de un fenómeno pasajero.
En Argentina, la plataforma registró un incremento del 11% en las reservas durante 2025 comparado con el año anterior. Dentro de esa expansión, el pádel concentra el 46,3% del total de turnos, muy por encima del tenis (26,9%), el fútbol (9,4%) y el squash (5,8%). "Esta preferencia no sólo refleja moda, sino una adopción sostenida por parte de jugadores amateurs que buscan actividades accesibles, sociales y compatibles con estilos de vida urbanos", explicó Daniela Baytelman, CEO y cofundadora de Easycancha.
La misma dinámica se replica en otras plataformas del sector. "Nosotros tenemos el 80% de los clubes de las cinco ciudades más grandes de Argentina: Capital, Mendoza, Córdoba, Rosario, Tucumán, y tenemos el 15% de los clubes de toda Argentina, trabajando con nosotros. El pádel hoy está ocupando más o menos el 60% de la demanda, y creció un 50% del 2024 al 2025. Es claramente uno de los deportes con más crecimiento en la plataforma y en Argentina", comentó a este diario Sebastián Vekselman, CEO de ATC Sports.
Desde la mirada de los proveedores y constructores, el proceso no es casual. En Slavon, empresa argentina especializada en ingeniería deportiva y creadora a nivel mundial de la pista panorámica vidriada, explican que el crecimiento local comenzó a consolidarse desde 2010, impulsado por una combinación de factores: el auge global del pádel, la expansión del deporte en mercados como Asia y la adopción en Argentina de estándares internacionales, como el uso de cristal panorámico y césped sintético. Ese cambio, señalan, amplió el universo de jugadores al mejorar la visibilidad, la experiencia de juego y el cuidado físico, sumando chicos, mujeres y adultos mayores que antes no se sentían atraídos por el deporte.
Cuánto cuesta jugar al pádel hoy en la Argentina
A nivel local, ese crecimiento empuja un mercado dinámico donde el costo de jugar varía según la zona, el horario y la infraestructura. En la Ciudad de Buenos Aires, alquilar una cancha puede ir desde $10.000 hasta $60.000 por turno, con extremos en complejos premium que ofrecen canchas cubiertas, césped sintético de alta gama, blindex e iluminación profesional. En términos prácticos, un turno de $40.000 implica $10.000 por jugador; uno de $60.000, $15.000 por persona, antes de sumar alquiler de paletas o compra de pelotas. En el conurbano bonaerense y en el interior aparecen opciones más económicas, desde $8.500 en clubes tradicionales, y otras que escalan entre $20.000 y $30.000 según servicios y demanda.
A esos montos se suma el equipamiento. Para quienes no tienen paleta propia, alquilarla suele costar entre $2.000 y $5.000, dependiendo del club, la calidad y el estado del material. Las actuales, fabricadas con fibra de carbono o vidrio en las caras externas y goma EVA o FOAM en el núcleo, reemplazaron definitivamente a las de madera de los 90 y se ofrecen en distintos formatos (redonda, lágrima o diamante) que priorizan control o potencia.
En cuanto a consumibles, el tubo de tres pelotas se ubica entre $14.000 y $16.000, y muchos jugadores lo comparten o lo reservan para partidos "más serios", mientras usan pelotas más gastadas para peloteos o entrenamientos.
"Hoy la demanda supera claramente a la oferta. No hay turnos ni canchas suficientes", describen desde Slavon, y advierten que esa situación explica por qué el pádel se muestra hoy como un negocio sostenible, aunque con una condición clave hacia adelante: cuando el mercado se equilibre, lo que va a prosperar será la infraestructura de alta calidad, con buena arquitectura, materiales durables y una experiencia de usuario cuidada. El resto, anticipan, deberá reconvertirse o quedará fuera del circuito competitivo.
Desde Empire Padel, empresa argentina dedicada a la comercialización mayorista y minorista de productos de pádel, explican que la demanda de canchas creció con fuerza en los últimos tres años, tanto en clubes exclusivos como en proyectos de reconversión: canchas de cemento que pasan a blindex o espacios de fútbol sintético que se transforman en pádel. "El mercado en un futuro cercano va a seguir creciendo por la fácil instalación, el bajo costo dentro de lo que es un negocio deportivo y la alta rentabilidad o rápida recuperación de la inversión", señalan, aunque advierten que, a más largo plazo, el mercado tendrá un techo, coinciden en que el momento actual sigue siendo una ventana de oportunidad.

Cuánto cuesta construir una cancha de pádel profesional y en qué plazo se recupera la inversión
Si el fenómeno se mira desde el lado de la inversión, construir una cancha de pádel profesional requiere hoy una inversión cercana a los US$ 20.000-25.000, según el tipo de proyecto, el diseño -clásico o panorámico-, importación de materiales y terminaciones.
Tanto Slavon como Empire Padel coinciden en que el piso es uno de los elementos más críticos del presupuesto, ya que no admite desniveles ni imperfecciones, y que en las canchas cubiertas el techo representa otro de los costos más relevantes. A eso se suman iluminación, drenaje, cristales templados, césped sintético, redes y la obra civil del predio cuando se apunta a complejos integrales con vestuarios, recepción y áreas sociales.
"Hay varias opciones de canchas, nosotros tenemos tres tipos pero la más económica ya terminada lista para usar (estructura, instalación eléctrica, césped, base de hormigón) podemos estar hablando de US$ 24.000 a US$ 25.000. Y las variable que más preguntan es el tema de la clásica o full panorámica (estilo de canchas), porque las luces, el césped, la base de hormigón es lo mismo para cualquier tipo de canchas, entonces la variable a la hora de elegir es mas que nada el estilo de cancha y la calidad de la misma", explicaron desde Empire Padel.
La construcción de una cancha de pádel profesional requiere el uso de materiales de alta calidad que aseguren seguridad, durabilidad y bajo mantenimiento. La estructura debe contar con rejas y mallas metálicas de 4 milímetros de espesor, vidrios templados de alta resistencia, iluminación LED apta para uso deportivo y perfiles galvanizados, especialmente recomendados para zonas costeras o de alta humedad.
El campo de juego se completa con césped sintético específico para pádel, diseñado para ofrecer un pique parejo de la pelota y buen agarre. Todo el sistema se monta sobre una base de hormigón armado perfectamente nivelada que soporta la estructura, garantizando condiciones óptimas de juego y el cumplimiento de los estándares utilizados en clubes y complejos deportivos del país.
En términos de negocio, la rentabilidad del modelo suele describirse como atractiva, aunque lejos de ser automática. Mientras algunos inversores estiman plazos de recuperación de entre tres y cinco años para complejos completos, desde Slavon aseguran que, en el caso de una cancha individual bien ubicada y con demanda comprobada, la inversión puede recuperarse en no más de 10 meses. Sin embargo, advierten que ese plazo depende de evitar errores frecuentes, como no realizar un estudio de mercado previo, subestimar la oferta de clubes cercanos y contratar personal inexperto, lo que puede derivar en problemas estructurales, roturas de cristales y mayores costos de mantenimiento.

La facturación depende de la ocupación y la rotación horaria. En semanas de alta demanda, algunos complejos mencionan ingresos diarios superiores a los $3 millones, lo que proyectado a un mes fuerte puede superar los $50 millones brutos, antes de descontar gastos operativos, mantenimiento, personal, servicios y seguros, claves para definir el margen real. El punto de equilibrio, según los constructores, suele alcanzarse con un promedio de tres a cinco horas diarias de alquiler por cancha, y la rentabilidad se consolida cuando se combinan horarios pico con escuelas, torneos, eventos, ligas y membresías.
"Yo siempre digo que lo barato sale caro, creo que a la hora de hacer una inversión de este tipo, hay que tratar de poner lo mejor, y más ahora que cada vez hay más canchas. Entonces es ahí donde uno tiene que dar el salto de calidad y ser diferente al otro. Por ende hay que ser lo más profesional posible y darle una vuelta de tuerca desde el inicio", comentó Empire Padel.
En paralelo, también se expandió con fuerza el mercado de insumos. Hoy se comercializan céspedes sintéticos de alta gama, como los de la línea SPORTLINK que vende Empire Padel, con valores en torno a los US$ 4.800 y una duración de cuatro a cinco años. Las paletas, tanto importadas como nacionales, también cubren un rango amplio, desde $89.300 hasta $744.100, junto con una oferta creciente de accesorios que alimenta un ecosistema comercial cada vez más robusto.

Del deporte a la experiencia: el nuevo modelo de club
La diferencia central con los '90 se resume en una idea que se repite entre inversores, constructores y proveedores: el pádel ya no es solo la cancha. Es una experiencia completa que combina deporte, sociabilidad y permanencia en el club. Ese cambio de lógica explica por qué también mutó el perfil del inversor y el tipo de proyectos que se ponen en marcha.
"Hoy el inversor suele ser un joven emprendedor o empresario que busca otra inversión para tener una ganancia extra, que se juntan entren dos o tres socios, buscan dar un salto de calidad y apuestan a diversificar servicios para que el jugador no solo juegue su turno, sino que se quede, consuma y vuelva", explican desde Empire Padel. La cancha dejó de ser un activo aislado y pasa a formar parte de un modelo de negocio más amplio, donde importan el bar, los espacios comunes, las clases, los torneos y la experiencia social.
En la misma línea, desde Slavon advierten que hoy se acerca al pádel un perfil de inversor cada vez más diverso, pero con un denominador común: la búsqueda de proyectos profesionales, rentables y con identidad clara. "Por un lado, aparecen grandes desarrolladores y operadores de academias y clubes, tanto a nivel nacional como internacional, que apuntan a proyectos ambiciosos: centros completos con múltiples canchas, amenities y una propuesta integral. Este tipo de inversor busca diferenciación, una imagen de marca consistente, una experiencia de usuario cuidada -desde la recepción y la circulación hasta la iluminación y el confort- y un modelo de operación que maximice la ocupación a través de escuelas, torneos, eventos, membresías y alquiler corporativo. Por otro lado, se suman clubes tradicionales y corporaciones que incorporan el pádel como unidad de negocio o como servicio premium para socios y colaboradores. en estos casos, la prioridad pasa por la calidad constructiva, la durabilidad, el bajo mantenimiento y el cumplimiento de estándares de seguridad, iluminación y accesos. la cancha debe integrarse al ecosistema del club y funcionar sin sobresaltos, con costos previsibles en el tiempo. Finalmente, sigue existiendo un universo de inversores pequeños y medianos, desde quienes abren emprendimientos con pocas canchas hasta proyectos particulares", destacaron.
Y agregaron: "En general, buscan asesoramiento para "hacerlo bien desde el inicio": buena elección entre cancha cubierta o descubierta, materiales adecuados, drenaje, iluminación y una configuración que permita operar con eficiencia y sin costos ocultos. en todos los casos, lo más valorado al momento de construir es la excelencia en la experiencia de juego, la visibilidad y la estética, la seguridad, la durabilidad, el mantenimiento previsible y un diseño pensado para el negocio, que contemple circulación, zonas de espera, sonido, iluminación y soporte para actividades comerciales".
El puente entre todos estos perfiles es claro y marca la madurez del mercado: el pádel dejó de crecer solo por cantidad de canchas y empezó a hacerlo por calidad de proyecto. La consigna que atraviesa a todo el sector es competir por calidad y propuesta integral, no solo por metros cuadrados de juego.
En definitiva, el pádel dejó de ser un recuerdo noventoso para convertirse en una industria con lógica de mercado, números claros y una comunidad que sostiene el crecimiento más allá de la coyuntura. Para quienes juegan, es una rutina social y deportiva; para quienes invierten, una oportunidad concreta; y para quienes lo enseñan y lo construyen, un espacio donde el deporte se proyecta hacia el futuro. Todo indica que, esta vez, llegó para quedarse.






