Volvió para quedarse

La revolución silenciosa del pádel: cómo pasó de ser una moda noventosa a una industria en expansión

Tras el furor de los '90 y un largo período de estancamiento, la disciplina resurgió impulsada por inversión, tecnología y una base amateur que sostiene su crecimiento

El pádel vuelve a ocupar un lugar central en la escena deportiva.
El pádel vuelve a ocupar un lugar central en la escena deportiva.

El pádel atraviesa un proceso de expansión que ya no puede explicarse como una moda pasajera, sino como la consolidación de un hábito deportivo, social y cultural profundamente arraigado. A más de 30 años después del furor de la década de 1990, el deporte volvió a ocupar un lugar central, pero esta vez impulsado por inversión, profesionalización, tecnología, estrategia empresarial y una comunidad sólida que lo sostiene. Lejos de la nostalgia, su crecimiento responde a una lógica de mercado, de consumo y de vida cotidiana que lo transformó en un fenómeno estable y duradero.

La disciplina nació en México en 1969, llegó a la Argentina a mediados de los '70 y explotó con fuerza en las décadas siguientes. Pero después del boom inicial atravesó un período prolongado de estancamiento. Muchas canchas cerraron, complejos enteros se reconvirtieron y el deporte quedó asociado al recuerdo de una época. El renacer comenzó después de la pospandemia, empujado por la necesidad de socializar, la búsqueda de actividades recreativas accesibles y el interés por el bienestar físico.

Desde entonces, la cantidad de jugadores, la oferta de canchas y la aparición de clubes y emprendimientos crecen de manera sostenida, superando ampliamente la lógica del entusiasmo momentáneo.



El boom original del pádel y las claves de su transformación

El recorrido histórico también se refleja en las trayectorias personales de quienes vivieron el auge inicial del deporte. Esteban Poletti, ex jugador profesional y cofundador de la Academia Lasaigues Poletti, reconstruyó en diálogo con El Economista los orígenes del pádel desde su experiencia propia y recordó un deporte muy distinto al actual: "Arranqué a jugar en el '90 porque mi tío Hugo había abierto un club de pádel en Tigre (Boulevard Padel) y en ese momento jugaba un poquito lo que es al tenis, a la pelota paleta. En esa época se jugaba con paletas de madera, las paredes eran de cemento y el alambre lateral tenía cuatro metros de altura, no tres como ahora. Era otro pádel. Se jugaba saque y resto: la pelota volvía a tu cancha, tenías que dejar picarla y recién ahí empezaba el punto. Ahora se juega saque y red. Había paletas de madera y recién estaban apareciendo las paletas de goma".



Ese cambio fue determinante y ayuda a entender parte de la transformación del pádel. "Uno de los principales cambios entre el pádel profesional de antes y el de ahora fue la aparición de la paleta de goma, un invento argentino. La marca Sane, entre 1989 y 1990, diseñó la paleta de foam. Fue una revolución porque hasta entonces se jugaba con paletas de madera y eran muy frecuentes las lesiones en los antebrazos. La incorporación de la goma modificó por completo el impacto en el cuerpo, redujo las lesiones y aceleró notablemente la velocidad del juego. También cambiaron las pelotas", explicó Poletti, que en 2019 llegó a ubicarse en el puesto 52 del ranking de la Asociación de Jugadores Profesionales de Pádel (AJPP).

Pádel
Primer paleta de goma SANE 1989-1990.

A eso se sumó, más tarde, la incorporación de las canchas de vidrio, que transformaron la técnica, la táctica y también la manera de mostrar el deporte. "Antes se jugaba en canchas de muro, de cemento. El pádel se filmaba desde arriba porque, al tener muros, no se podía grabar desde los costados ni desde atrás. Entonces la transmisión era aérea y el juego no se apreciaba tanto. Con la llegada del vidrio, eso fue una evolución enorme", señaló el nacido en San Fernando.



Y agregó: "Después cambiaron las paletas, la goma, las pelotas, las zapatillas. Las canchas de vidrio hicieron que la pelota salga mucho más rápido y eso dio lugar a golpes nuevos, cambió la técnica del pádel. También las redes sociales jugaron un papel clave. En los '90 era un deporte muy lindo y muy popular, pero no existían las redes sociales. Hoy eso ayudó muchísimo a su crecimiento, a que se sumen muchos famosos y futbolistas profesionales, y eso empujó al deporte hacia otro nivel".

Además, a comienzos del 2000, en plena crisis del gobierno de Fernando de la Rúa, la Argentina atravesaba una situación económica muy complicada y muchos jugadores profesionales emigraron a España. Allí encontraron sponsors, estructura y un proceso de profesionalización sostenido. El alto nivel que existía en el país durante los '90 se trasladó y terminó de consolidarse en ese mercado, que hoy es uno de los grandes motores de la expansión global del pádel.

Pádel
La primera cancha de vidrio de pádel.



En paralelo, Poletti describe un camino profesional marcado por el sacrificio y la constancia: "Empecé a jugar en una escuelita de pádel cuando tenía 10 años, ahora tengo 45 años. Hice todo el recorrido en escuelitas y después jugué en las categorías menores, cadetes, juveniles hasta llegar a primera profesional. A los 18 años empecé a jugar las qualys de los torneos profesionales y la verdad que era muy duro. Entrenaba todos los días, hacía preparación física, tenía nutricionista. Viajé por todos lados y en Argentina fue especialmente difícil porque siempre fue todo a pulmón. Algunos sponsors colaboraban: en ese momento una marca de paletas que era Steel Custom me ayudaba con las paletas y la indumentaria. Después tenía otra persona que también en la remera yo podía poner el sponsor y me ayudaba con los viajes. Pero la realidad que era todo a pulmón".

Ese "todo a pulmón" fue una constante en la Argentina de los '90. "Teníamos que bancar el hotel, el traslado, la comida. Era un número, digamos", recordó Poletti. Con el tiempo, el oriundo del partido de zona norte dejó atrás el circuito profesional de alto ranking para volcarse de lleno a la enseñanza, una tarea que desarrolla junto a Mariano Lasaigues, seis veces campeón del mundo por equipos, con quien acumula más de 30 años de trayectoria dedicados a la formación de jugadores de todos los niveles.

El secreto del nuevo auge

A diferencia de los '90, el motor principal del auge actual no es el circuito profesional, sino el uso recreativo. La mayoría de quienes juegan lo hacen por placer, salud y sociabilidad. Torneos amateurs, ligas internas, partidos entre amigos, after office y clases grupales constituyen el corazón del fenómeno, con una fuerte presencia de jugadores ocasionales y semanales que no buscan competir al máximo nivel, sino sostener una rutina deportiva y social.

El auge actual del pádel se explica, en gran parte, por su baja barrera de entrada. No exige una formación previa compleja, se juega en espacios reducidos, siempre en dobles -aunque técnicamente se puede jugar individualmente-, y permite que personas de distintos niveles compartan la cancha sin grandes desventajas. Esa dinámica lo volvió especialmente atractivo para quienes buscan una actividad física accesible, social y sostenida en el tiempo. Además, el "progreso rápido" -sentir que uno mejora en pocas semanas- funciona como incentivo y empuja la continuidad.



Los números que confirman que no es una moda

Las cifras respaldan una tendencia que ya se percibe con claridad en las canchas. Según datos brindados por Easycancha, plataforma tecnológica líder en Latinoamérica dedicada a la gestión de centros deportivos y a la reserva de canchas de diversas disciplinas, el pádel fue el deporte más reservado de toda la región en 2025, con más de 2,3 millones de turnos, consolidando su crecimiento sostenido y dejando atrás la idea de un fenómeno pasajero.

En Argentina, la plataforma registró un incremento del 11% en las reservas durante 2025 comparado con el año anterior. Dentro de esa expansión, el pádel concentra el 46,3% del total de turnos, muy por encima del tenis (26,9%), el fútbol (9,4%) y el squash (5,8%). "Esta preferencia no sólo refleja moda, sino una adopción sostenida por parte de jugadores amateurs que buscan actividades accesibles, sociales y compatibles con estilos de vida urbanos", explicó Daniela Baytelman, CEO y cofundadora de Easycancha.

La misma dinámica se replica en otras plataformas del sector. "Nosotros tenemos el 80% de los clubes de las cinco ciudades más grandes de Argentina: Capital, Mendoza, Córdoba, Rosario, Tucumán, y tenemos el 15% de los clubes de toda Argentina, trabajando con nosotros. El pádel hoy está ocupando más o menos el 60% de la demanda, y creció un 50% del 2024 al 2025. Es claramente uno de los deportes con más crecimiento en la plataforma y en Argentina", comentó a este diario Sebastián Vekselman, CEO de ATC Sports.



Argentina, una potencia histórica del pádel

Ese crecimiento amateur convive con una escena profesional de altísimo nivel y con un peso histórico que sigue funcionando. Históricamente, Argentina es una potencia del pádel, con 12 títulos mundiales masculinos y ocho femeninos, y una presencia constante en la elite internacional. Figuras como Agustín Tapia, actual número uno del mundo junto al español Arturo Coello, Federico Chingotto, Franco Stupaczuk, Martín Di Nenno y, durante dos décadas, Fernando Belasteguín, consolidaron una tradición de excelencia.



"Bela", retirado de la actividad profesional en diciembre de 2024, es considerado el máximo referente histórico del pádel. Ostenta un récord inigualable de 16 años consecutivos como número uno del mundo (2002-2017) y acumuló 230 títulos en 286 finales a lo largo de su carrera, entre ellos seis Campeonatos Mundiales. Además, recibió 11 premios Olimpia de Plata, distinción que reconoce a los deportistas argentinos más destacados de cada temporada.

Imagen
Fernando Belasteguín es considerado una de las mayores leyendas del pádel mundial.

Un fenómeno global con respaldo de ex deportistas

El impacto generacional también es notable. Jóvenes, adultos y mayores de 50 años comparten cancha con naturalidad, una transversalidad poco frecuente en otros deportes. A eso se suma la irrupción de ex futbolistas, que encontraron en el pádel un nuevo espacio competitivo, social y de pertenencia, donde pueden prolongar la lógica del vestuario, la competencia y el entrenamiento, pero en un formato más flexible. La creación del primer Circuito de Pádel para Futbolistas (FUPA) es un ejemplo elocuente de este fenómeno y tuvo a figuras como Alejandro "Chori" Domínguez, Darío Cvitanich, Mariano Pernía, Franco Cángele, Pablo Mouche, Ricky Álvarez, Renato Civelli, Carlos Matheu, José "Pepe" Chatruc, Lucas Mareque, Ignacio Canuto, Roberto "Toro" Acuña, Emanuel Rivas, Miguel Caneo, Guillermo Pereyra y Valentín Viola.



"Tuve la suerte de conocer a muchos futbolistas argentinos y están todos entusiasmados con el pádel. La semana pasada estuve jugando con Carlos Tevez, que ahora está por abrir su primer club de pádel en Bella Vista. También pasa con Lasaigues Padel, que no paran de expandirse: la semana pasada inauguraron un club en Pinamar y en todas sus sedes se llena de jugadores. Van futbolistas como Rodrigo Mora, Enzo Francescoli, Martín Palermo, Rolando Schiavi y podría nombrar a cientos más que se animan a jugarlo. Muchos de los que se retiran del fútbol encuentran en el pádel esa competencia que le falta, además de una gran forma de mantenerse en forma. Al principio, varios creen que no se corre tanto, pero cuando conocen el deporte se dan cuenta de que es muy dinámico y rápido. La verdad es que es un deporte muy lindo y adictivo porque empezás jugando de manera simple y, con el tiempo, vas viendo que tiene mucha técnica y táctica. Aprendés a pegar con top, con slice, y eso es lo lindo del deporte, toda la variedad que ofrece", contó Poletti.

La base atlética adquirida durante años aparece como un plus evidente, aun cuando muchos deban adaptarse a la técnica específica de la paleta, la lectura del rebote en las paredes y la dinámica en pareja, claves del juego. "El pádel me sacó del pozo en el que me encontraba, y ahora le estoy devolviendo un poco lo que me dio a mí", reconoció Ezequiel Garay en diálogo con DSports Noticias Lite. El ex defensor, campeón olímpico con la Selección Argentina y subcampeón del mundo en 2014, colgó los botines a los 33 años a raíz de una lesión y encontró en esta disciplina una vía de escape y reconstrucción personal; incluso, impulsó su propio club en Madrid, sellando un nuevo capítulo fuera del fútbol profesional.

Se larga el primer circuito de padel para ex futbolistas :: Olé - ole.com.ar
Los ex futbolistas y un gran pasatiempo: el pádel.



Un recorrido similar se observa entre los ex tenistas argentinos, que encontraron en el pádel una continuidad natural tras el retiro. David Nalbandian, Gastón Gaudio, Guillermo Cañas, Juan "Pico" Mónaco, Mariano Zabaleta y José Acasuso se volcaron a este deporte con distintos grados de compromiso. Algunos lo practican como actividad recreativa, mientras que otros decidieron dar el salto competitivo. Nalbandian y Cañas, por ejemplo, llegaron a disputar clasificatorios y torneos vinculados al World Padel Tour (WPT), el circuito internacional más importante, que tiene en Buenos Aires una de sus paradas más relevantes del calendario.

Cañas fue pionero en ese camino. En 2015 disputó las etapas preliminares de un torneo del World Padel Tour, marcando un antecedente para otros ex tenistas. Más tarde se sumó Nalbandian, quien debutó en el circuito argentino en un certamen disputado en Córdoba, una plaza clave para el desarrollo del pádel nacional. De ese circuito local surgieron varias de las figuras que hoy compiten en la elite internacional, lo que refuerza su peso formativo y competitivo.



Tras una de sus primeras victorias, el "Rey David" resumió su vínculo con el deporte: "Siempre me gustaron todos los deportes. Mientras jugaba al tenis no podía practicarlos. Hoy con el pádel me pasa que conseguís mucha más gente para jugar y divertirte. Una vez por semana juego y la paso bien". Sus declaraciones, realizadas a ESPN en agosto de 2018, marcaron simbólicamente su debut profesional en el pádel argentino luego de su retiro del tenis.

Gaudio también destacó el clima que rodea a la disciplina: "Me divierte jugar al pádel, le estoy agarrando la mano. Nos juntamos con los chicos, se armó un lindo grupo. Es competitivo, toman clases, está todo muy profesional", señaló en una entrevista con el programa Mundo Pádel. Y agregó un dato revelador sobre la evolución del circuito: "Hay un mercado paralelo que lo está manejando Mónaco, que ya tiene compañero fijo. Está hecho un profesional". Una frase que sintetiza cómo el pádel dejó de ser una actividad ocasional para convertirse en un nuevo escenario deportivo con reglas propias, estructura, mercado y proyección.



Imagen
David Nalbandian, atrapado por el auge del pádel.

Los beneficios físicos y mentales también explican parte del éxito del pádel. Especialistas en medicina deportiva señalan que mejora la salud cardiovascular, fortalece músculos, quema entre 300 y 400 calorías por hora y presenta un bajo riesgo de lesiones. A nivel psicológico, se lo define como una "meditación activa": reduce el estrés, mejora el estado de ánimo, estimula la coordinación y refuerza el vínculo social. Al jugarse en dobles, la interacción constante combate la soledad y fortalece el bienestar emocional, un aspecto clave en sociedades cada vez más individualizadas.

A su vez, la difusión jugó un rol clave en la expansión del pádel. El streaming, las redes sociales y los torneos transmitidos en vivo multiplicaron su alcance y lo sacaron del circuito tradicional. Eventos con influencers, streamers y figuras públicas acercaron el deporte a nuevas audiencias: en 2022, por ejemplo, la Stars Padel se emitió por Twitch con Coscu a la cabeza, combinando competencia, espectáculo y entretenimiento digital.



Ese crecimiento no se detuvo en el plano local. A medida que el pádel ganaba terreno como fenómeno social y deportivo, su expansión cruzó fronteras y se consolidó como una tendencia global impulsada por figuras de primer nivel. Estrellas como Lionel Messi, Rafael Nadal, Novak Djokovic, Tiger Woods, Fernando Alonso, Zinedine Zidane, Cristiano Ronaldo, Tony Parker, Sergio Agüero, Carles Puyol, Xavi, Sergio Busquets, Jordi Alba, Gerard Piqué, o Zlatan Ibrahimovic no solo lo practican, sino que -en muchos casos- también invierten en complejos y academias, reforzando la proyección global del deporte.

En paralelo, la expansión se refleja en la infraestructura y en la lógica del negocio. En la Ciudad de Buenos Aires, el conurbano y el interior, los complejos se multiplicaron y en muchos barrios el pádel ya compite de igual a igual con el fútbol 5. La demanda se concentra en horarios nocturnos y fines de semana, cuando los turnos se agotan y aparecen listas de espera. Esa dinámica, además, empuja un mercado donde el costo de jugar varía por zona, franja horaria y servicios incluidos: el "turno" se paga por cancha y se reparte entre cuatro, lo que lo vuelve más accesible para sostener una rutina.

Así, tanto para quienes juegan como para quienes invierten, el pádel dejó definitivamente de ser una moda pasajera. Hoy es una industria con lógica de mercado, números claros y una comunidad activa que sostiene su crecimiento más allá de cualquier coyuntura.



Ver esta publicación en Instagram

Una publicación compartida por greenset (@greenset.courts)



Logo de Google
Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos.
+ Agregar

En esta nota