De cara al Mundial 2026

La FIFA evalúa cambios en el reglamento que podrían redefinir el fútbol moderno

La iniciativa busca que el juego sea más ofensivo y menos polémico.

Gianni Infantino, presidente de la FIFA, piensa en el Mundial 2026.
Gianni Infantino, presidente de la FIFA, piensa en el Mundial 2026.
2 enero de 2026

La FIFA evalúa una serie de cambios reglamentarios históricos que podrían modificar aspectos centrales del juego de cara al Mundial 2026, que se disputará en Estados Unidos, México y Canadá. El eje principal de las reformas apunta al fuera de juego, uno de los puntos más polémicos de la era del VAR, aunque no es el único aspecto bajo revisión. El objetivo del organismo es lograr un fútbol más fluido, ofensivo y menos condicionado por interpretaciones milimétricas de la tecnología.

El cambio más relevante en estudio establece que un jugador atacante solo será sancionado por posición adelantada si está completamente por delante del penúltimo defensor en el momento del pase. De prosperar, situaciones que hoy se anulan por diferencias milimétricas pasarían a considerarse legales si alguna parte del cuerpo habilitada para disputar la pelota se encuentra alineada o detrás del defensor.

La iniciativa, conocida como la "Ley Wenger", busca corregir uno de los puntos más cuestionados del uso del VAR. Actualmente, una rodilla, un hombro o la punta de un botín pueden definir una infracción incluso cuando la ventaja deportiva es imperceptible. Con el nuevo criterio, se eliminarían los offsides por milímetros, se reducirían las intervenciones tecnológicas y se favorecería un juego más dinámico y comprensible para jugadores, árbitros y público.



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La "Ley Wenger" eliminaría los fueras de juego por milímetros.

El principal impulsor de esta propuesta es Arsène Wenger, exentrenador del Arsenal y actual director de Desarrollo Global del Fútbol de la FIFA, quien sostiene que "el fútbol debe ser un juego de movimiento, no de geometría". 

Su planteo apunta a que el fuera de juego vuelva a sancionar ventajas claras y visibles, y no posiciones determinadas por líneas virtuales trazadas con precisión milimétrica. La idea no es nueva: Wenger la presentó por primera vez en 2020, pero recién ahora encuentra un contexto político, tecnológico y deportivo más favorable para avanzar.



El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, confirmó públicamente que la reforma está en evaluación y la enmarcó dentro de un proceso más amplio de modernización del juego. "Introdujimos el VAR para que el fútbol fuera más justo, para que el árbitro pudiera corregir errores que millones de personas ven en tiempo real. Ahora seguimos preguntándonos cómo hacer el juego más ofensivo y atractivo", explicó durante el World Sport Summit. En ese sentido, reconoció que modificar la regla del offside podría ser un paso clave para alcanzar ese objetivo.

Arsene Wenger, ex DT de los Gunners y actual Jefe de desarrollo del fútbol de FIFA. (REUTERS)
Arsene Wenger, ex DT del Arsenal, trabaja como Jefe de desarrollo global del fútbol.

Desde el punto de vista institucional, la propuesta será analizada por la International Football Association Board (IFAB), el organismo encargado de definir las reglas del fútbol. La "Ley Wenger" figura en la agenda del evento anual que se realizará el 20 de enero en Londres, y luego será debatida en la Asamblea General de febrero en Gales. Para aprobar un cambio reglamentario se necesita una mayoría calificada de seis votos. De prosperar, la intención es que se aplique a partir de la temporada 2026-27, con el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá como escenario ideal para su estreno.



Las pruebas piloto ya arrojaron resultados alentadores. En competiciones juveniles de Suecia, Italia y Países Bajos, se registró un aumento de más del 10% en la cantidad de goles, además de una reducción significativa en las intervenciones del VAR. Estos datos refuerzan el argumento de que el cambio no solo mejora el espectáculo, sino que también simplifica el arbitraje y disminuye la polémica.

La posible reforma del fuera de juego se inscribe, además, en una historia de cambios clave de la Regla 11. En 1990 se permitió que el atacante estuviera en la misma línea que el defensor, y en 2003 se incorporó el concepto de offside pasivo. La "Ley Wenger" sería el siguiente gran paso: un giro conceptual que favorece al ataque, prioriza la intención del juego y busca devolverle al gol un protagonismo menos condicionado por la tecnología.

De haberse aplicado en torneos recientes, el impacto habría sido inmediato. Incluso en el Mundial de Qatar 2022, varias jugadas anuladas por posiciones milimétricas -incluidos goles de Lionel Messi y Lautaro Martínez ante Arabia Saudita- habrían sido convalidadas. Ese ejemplo resume el espíritu de la propuesta: menos líneas, menos polémica y más fútbol. El veredicto final llegará en los próximos meses, pero todo indica que la FIFA se prepara para un cambio que puede redefinir la manera de entender el fuera de juego en la era moderna.



En paralelo, la FIFA y la IFAB analizan otras modificaciones complementarias para el Mundial 2026. Entre ellas, se estudia ampliar las facultades del VAR para intervenir en saques de esquina dudosos y segundas tarjetas amarillas, con el objetivo de reducir errores decisivos. Así lo anticipó Pierluigi Collina, jefe arbitral de la FIFA, al señalar que "sería una lástima que el resultado de una competición se defina por un error involuntario y no por lo que hacen los jugadores en la cancha". También se evalúan medidas para combatir la pérdida deliberada de tiempo, como la exclusión temporal de jugadores que reciban asistencia médica, una regla ya testeada con éxito en torneos recientes.

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La imagen del gol de Lautaro Martínez a Arabia Saudita que fue anulado por posición adelantada.

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