Atento Scaloni

Cómo juega Austria: las fortalezas y debilidades del rival de Argentina en la fase de grupos del Mundial 2026

El seleccionado europeo es dirigido por el "creador del gegenpressing", tiene a David Alaba como capitán y usa la presión alta para compensar la falta de estrellas

Al igual que Argentina, Austria también empezó con el pie derecho en el Mundial 2026. (@oefb1904)
Al igual que Argentina, Austria también empezó con el pie derecho en el Mundial 2026. (@oefb1904)

Austria dejó de ser hace tiempo una selección menor dentro del fútbol europeo. Después de volver a un Mundial tras 28 años de ausencia, el elenco comandado por Ralf Rangnick se transformó en uno de los equipos más incómodos, intensos y agresivos del torneo. Su clasificación, la buena actuación en la Eurocopa y el triunfo 3-1 sobre Jordania en el debut explican por qué Lionel Scaloni lo considera el rival más exigente del grupo para Argentina.

El sello de Austria lleva la firma de Rangnick, uno de los entrenadores más influyentes del fútbol alemán moderno y considerado el padre del "gegenpressing", un sistema basado en la recuperación inmediata de la pelota tras la pérdida. Su filosofía consiste en presionar en bloque, reducir espacios y atacar en pocos segundos. Para el DT alemán, los primeros seis segundos después de perder el balón son decisivos: si el equipo no logra recuperarlo en ese lapso, recién entonces retrocede y reorganiza sus líneas.

El seleccionado austríaco, ubicado en el puesto 23 del ranking FIFA, juega con una intensidad permanente. Presiona alto, intenta ahogar la salida rival y busca obligar al error para atacar rápidamente. No necesita largas posesiones ni grandes secuencias de pases. Su idea es recuperar y acelerar. Esa identidad convirtió al equipo en uno de los más incómodos de Europa y explica por qué logró clasificarse nuevamente a una Copa del Mundo después de casi tres décadas.



Rangnick suele utilizar un esquema 4-2-3-1 que muta constantemente durante los partidos. Cuando ataca, los laterales se proyectan y el sistema se transforma. Cuando pierde la pelota, el equipo puede pasar a un 4-4-2 más clásico para defender. La flexibilidad táctica y la disciplina colectiva son dos de las grandes virtudes del conjunto europeo.

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El corazón del equipo está en el mediocampo. Konrad Laimer, Marcel Sabitzer, Xaver Schlager y Nicolas Seiwald forman una zona central de enorme despliegue físico y gran experiencia internacional. Laimer, futbolista del Bayern Munich, es el motor del equipo: puede jugar en varias posiciones y es uno de los líderes de la presión. Sabitzer, por su parte, aporta llegada al área, remate de media distancia y una gran capacidad para romper líneas.



En ataque aparece la experiencia de Marko Arnautovic, máximo referente del plantel y uno de los futbolistas con más partidos en la historia de Austria. A sus 37 años continúa siendo una referencia dentro del área y aporta jerarquía en los momentos decisivos. También destacan Romano Schmid y otros jugadores capaces de atacar los espacios con mucha velocidad.

La gran figura y líder del equipo sigue siendo David Alaba. El ex defensor del Bayern Múnich y del Real Madrid aporta experiencia, salida limpia y capacidad para iniciar ataques desde el fondo. Aunque las lesiones le quitaron continuidad en los últimos años, continúa siendo la referencia futbolística y emocional del seleccionado austríaco.

Sin embargo, el estilo agresivo también tiene sus riesgos. La presión constante obliga a que el equipo juegue adelantado y, cuando la primera línea es superada, aparecen espacios detrás de los mediocampistas y de los laterales. Eso quedó expuesto ante Jordania en su debut en el Mundial 2026, que logró generar varias situaciones de peligro y encontró el empate en un momento en que Austria se desordenó defensivamente.



La zaga central tampoco aparece como el sector más sólido del equipo. Si bien Alaba aporta jerarquía, Austria puede sufrir en los retrocesos y en algunas situaciones de pelota aérea. El conjunto europeo pierde solidez cuando el rival logra salir limpio de la presión y obliga a sus defensores a correr hacia su propio arco.

Otra preocupación para Rangnick pasa por algunas bajas y cuestiones físicas. La ausencia de Christoph Baumgartner, una de las piezas ofensivas más importantes del equipo, le quita desequilibrio entre líneas. Además, Stefan Posch llega entre algodones luego de sufrir una lesión facial y jugará con una máscara protectora.

Presión intensa, la herramienta que tiene Austria para ser competitiva.
Presión intensa, la herramienta que tiene Austria para asfixiar al rival y llegar al gol



El triunfo 3-1 ante Jordania en el debut dejó señales positivas, pero también algunas dudas. Austria dominó largos pasajes del partido, aunque sufrió cuando el encuentro se volvió más abierto. El resultado terminó ampliándose en los minutos finales con un gol en contra y un penal, pero la sensación fue la de un seleccionado peligroso, intenso y al mismo tiempo vulnerable.

Para Argentina, el gran desafío será superar esa primera presión. Si la Selección consigue salir limpia desde el fondo y conectar rápidamente a Alexis Mac Allister, Enzo Fernández, Rodrigo De Paul, Thiago Almada o Lionel Messi, encontrará espacios muy valiosos a espaldas del mediocampo austríaco. Allí pueden aparecer las corridas de Lautaro Martínez, Julián Álvarez o Nicolás González.

Scaloni ya advirtió que Austria es un equipo que presiona muy bien y juega con sus líneas adelantadas. El propio Rangnick, en tanto, reconoció que Argentina es un rival con múltiples variantes ofensivas y muy pocas debilidades.



La diferencia con Argelia será evidente. Mientras el seleccionado africano esperó y defendió cerca de su área, Austria intentará disputar el partido lejos de su arco, presionar y llevar el encuentro a un ritmo muy alto. Tratará de incomodar a Messi, cortar los circuitos del mediocampo argentino y convertir el partido en un intercambio constante de golpes.

Por eso, más allá de que la Argentina aparezca como favorita, Austria representa probablemente el examen más exigente de la fase de grupos. Es un equipo disciplinado, intenso y convencido de su idea. Y aunque sabe que llega como punto frente al campeón del mundo, también cree que su presión y su agresividad pueden darle la oportunidad de dar uno de los grandes golpes del Mundial.

Selección de Austria - g
Alexander Schlager y David Alaba, piezas clave en la defensa austríaca



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