Trump pisó el acelerador: los aranceles contra México y Canadá reconfiguran el mapa de la industria automotriz
Este martes entraron en vigor los nuevos aranceles del 25% que que EE.UU. le impuso a México y Canadá por decisión del Presidente Donald Trump, quien alega que ambos países son responsables del ingreso de fentanilo y de inmigrantes dentro de sus fronteras.
A esto se le suma el incremento de 10 puntos (de 10% a 20%) para las importaciones chinas, en el marco de una batalla comercial que escala en lugar de serenarse.
Si bien esta medida afecta a diversos sectores, la industria automotriz está preocupada por los efectos concretos que tendrá en el corto y en el largo plazo, donde ya que como hemos dado cuenta en las últimas semanas, hay muchas compañías que tienen sus plantas en suelo mexicano o canadiense, donde se habían beneficiado oportunamente de mejores condiciones.
Varias automotrices habían comenzado a incrementar las importaciones para no llegar a este 4 de marzo sin stock pero se inicia ahora un proceso que obliga a cada marca a redefinir su cadena de suministros.
No son decisiones que se tomen de la noche a la mañana e implican conocer las políticas de largo plazo para no poner en riesgo millones de dólares de inversión y miles de fuentes de trabajo.
Está claro que lo de Trump pasó en poco tiempo de la amenaza a la concreción (apenas con un mes de delay), pero resta saber si hay margen para negociar excepciones o si se tratará de algo temporal.
Los especialistas advierten que los efectos de este cambio radical pondrá en riesgo a la propia industria estadounidense que tenían toda su operatoria armada de una manera y deben modificarla con el consecuente incremento en los costos.
¿Qué empresas están afectadas?
Son varias las automotrices afectadas por esta nueva barrera arancelaria impuesta por Trump, incluidos los dos grandes de Detroit, símbolos de la industria del auto de EE.UU.
Ford tiene tres plantas en México donde produce, por ejemplo, Bronco Sport, Maverick y Mustang Mach-E; su Presidente y CEO, Jim Farley intentó convencer al Congreso de poner freno a estos aranceles, anticipando los efectos en la actividad de la industria.
General Motors tiene cuatro plantas en México (da empleo a 23 mil trabajadores de forma directa) de donde salen distintos modelos con marcas como Chevrolet y GMC, pero también fabrica en Canadá.
A fin de enero, la CEO de la compañía Mary Barra dijo que más que mudar la producción de lugar se estaba evaluando cambiar el destino de los vehículos hacia otros mercados.
Stellantis (al que podemos considerar el tercer grande de Detroit) hace nada menos que la RAM y el Jeep Compass para el mercado estadounidense, mientras que en dos plantas que posee en Canadá hace modelos Chrysler y planeaba reanudar la producción de un nuevo modelo de Jeep.
Toyota hace en dos plantas de México la pick-up Tacoma y su principal destino son los concesionarios estadounidenses; lo mismo sucede con Nissan que fabrica los modelos Sentra, Versa y Kicks en dos fábricas.
Volkswagen, en tanto, fabrica el Audi Q5 en su planta mexicana de San José Chiapa, mientras que BMW produce en San Luis Potosí, el Serie 3, el Serie 2 coupé, y el M2, con casi toda la producción destinada a EE.UU.
Kia fabrica y exporta desde México a EE.UU., lo mismo que Mazda, y para ambas supone un golpe importante esta decisión de la gestión Trump.
¿Alguna automotriz decidirá mudar su producción?
Si bien es prematura determinar qué ocurrirá, ya hay rumores que señalan que hay automotrices pensando en trasladar su producción a suelo estadounidense en el mediano plazo.
La agencia Reuters asegura que una de ellas es Honda, y que la próxima generación del Civic no se fabricará en México sino en EE.UU., más precisamente pasaría de Guanajato (donde hace actualmente la ZR-V) a Indiana.
Si bien en noviembre lo había dejado entrever, ahora parece ser un hecho concreto, según la agencia de noticias que dice tener chequeada la información con tres fuentes.
Al margen del lugar, esto supone además una demora ya que el Nuevo Civic iba a comenzar a fabricarse en noviembre de 2027 y el cambio de radicación dilataría su llegada a mayo de 2028.
¿Cómo afectará esto a los clientes argentinos?
El Civic arriba actualmente a la Argentina procedente de Tailandia, abonando arancel extra zona del 35%; de ser fabricado en México, llegaría libre de impuestos por el acuerdo vigente, pero ahora si lo hará desde EE.UU. seguirá viniendo con ese 35% (a no ser que se llegue a un tratado de libre comercio). Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar