Todo en torno a la expansión de BYD parece no estar exento de polémicas. La planta brasileña de Camaçari, en el Estado de Bahía (la que fue clausurada durante su construcción por una denuncia comprobada de trabajo esclavo) fue inaugurada al menos tres veces, y al margen de que se habló de que en sus instalaciones se producirían autos electrificados, de momento sólo se ensamblan tal como llegan desde China.
Esto fue denunciado oportunamente por el Sindicato de Metalúrgicos de Camaçari, quienes en todo momento expresaron sus dudas sobre las verdaderas intenciones de la automotriz.
Es que aún hoy hay un solo proveedor homologado por BYD en Brasil y es la firma Continental que provee los neumáticos; el resto de los Dolphin MINI, Song Pro y King que se arman en suelo brasileño llega semi desarmado en contenedores (por SKD).
Ahora, este escenario puede llegar a cambiar, o al menos es lo que declararon públicamente quienes conducen los destinos de la automotriz asiática.
En la Argentina, BYD ya es la marca de origen chino que más vende, de la mano -claro- de los modelos que llegan beneficiados por el cupo para electrificados y que no pagan el arancel del 35% de extra zona.
Además, acabó febrero en el undécimo puesto de la tabla general de patentamientos, aventajando a otras rivales como BAIC, Chery y Haval.
Quizá envalentonados con estas perspectivas de crecimiento de volumen, es que del otro lado de la frontera alguien se animó a asegurar que Argentina ya le encargó 50.000 unidades a la planta de BYD de Brasil para abastecer la demanda.
¿50.000 autos? ¿En cuánto tiempo, desde cuándo, y con qué tecnologías? Y más importante aún, ¿cómo lo lograrán si hoy BYD no tiene desarrollada una red de proveedores para garantizar la regionalización de partes que exige el Mercosur?
Alexandre Baldy, Vice-presidente de BYD Brasil, adelantó que a fin de julio de este año comenzarán con esta tarea, lo cual comienza a echar algo de claridad. Vale recordar que de este lado, Bernardo Fernández Paz, Director Comercial de BYD Argentina, había dicho en un par de oportunidades que en 2027 comenzarían a llegar unidades hechas en Brasil.
Cualquier conocedor de esta industria que sabe los procesos que hay detrás descreería de esos tiempos, pero tratándose de BYD -que ya destruyó los relojes varias veces- se le concede el beneficio de la duda. Siempre y cuando sean piezas legítimamente fabricadas en Brasil y por brasileños, y no una importación desde China por firmas brasileñas, con tal de acelerar los plazos.
Ojalá en este proceso también puedan sumarse autopartistas argentinos, ya que sería muy beneficioso para toda la cadena de valor. Difícil.

¿Cuáles son los planes ambiciosos de BYD?
BYD anunció la contratación de 3.000 empleados más, lo que eleva el total a 6.000 puestos de trabajo en el complejo bahiano. Este nuevo contingente permitirá la apertura del segundo turno de producción, y apuntar a satisfacer una supuesta demanda regional.
Según Stella Li, Vice-presidenta global y Directora General de BYD para América y Europa, dijo que la fábrica de Camaçari ya recibió 100.000 pedidos de vehículos para exportación, 50.000 destinados a Argentina y la otra mitad a México.
Además, indicó que otros países vecinos también recibirán vehículos BYD producidos en Brasil, y -además- la compañía no descarta una posible expansión de las ventas a países de la Unión Europea.
Li se lo comunicó personalmente al Presidente Luiz Inácio Lula da Silva, a quien ya visitó en reiteradas ocasiones, y el mandatario no dudó en subirse al anuncio.
"Somos muy optimistas porque desde aquí en Brasil tendremos producción para exportar a Argentina, a México y quizás, después del acuerdo Mercosur-Unión Europea que firmamos, China comience a vender automóviles desde Brasil a la Unión Europea", declaró el mandatario.

En el encuentro que ambos mantuvieron la semana pasada, BYD confirmó que levantará un Centro de Pruebas y Evaluación Automotriz y Plataforma de Investigación y Desarrollo en Río de Janeiro, mediante una inversión de R$ 300 millones (unos US$ 57 millones), con inauguración prevista para 2028.
Las instalaciones ocuparán una superficie de 183.000 m2 en el complejo del Aeropuerto Internacional Tom Jobim, del Galeão, en la Zona Norte de Río. El objetivo de BYD es desarrollar y adaptar las tecnologías de sus vehículos eléctricos e híbridos al clima y las rutas brasileñas, y será la primera infraestructura de pruebas y evaluación automotriz de la marca fuera de Asia.
Y acá hay un punto saliente porque acaso por primera vez se piensa en hacer productos para los clientes de la región, algo que es habitual en la industria automotriz pero que en el caso de BYD parecía haberse pasado por alto.
Las imágenes de mulas de pruebas camufladas de distintas marcas se replican permanentemente por las rutas argentinas, ¿pero acaso alguien se topó jamás con un Dolphin MINI o un Atto 2 camuflado por las rutas de Ushuaia o La Quiaca?
BYD empezará a analizar la dinámica vehicular en un complejo propio que contará con pistas de pruebas específicas de velocidad y rendimiento para evaluar la resistencia y durabilidad de sus autos.
Esto le permitirá generar datos precisos en condiciones de uso más reales, lo que contribuirá a mejorar la eficiencia de los sistemas de baterías y el control térmico.
Stella Li destacó que el nuevo centro de I+D en Río de Janeiro refuerza el papel estratégico que Brasil ha adquirido para la compañía: "Además de expandir nuestra presencia en el país, este espacio nos permitirá generar datos en condiciones tropicales, lo cual es esencial para desarrollar y adaptar tecnologías con mayor precisión a los países donde operamos".
Acá se saldará otra deuda que es la de dejar de transpolar los datos de consumo de China, que son mucho más optimistas en función a la forma de conducción de los chinos, y vincularlos más a la realidad del Mercosur.
Para el "show", el espacio también contará con áreas dedicadas a demostraciones como un tanque para pruebas de flotación de modelos como el BYD Yangwang U8, y una pista de hielo para simulaciones de baja adherencia, calibrando los frenos y la tracción integral de los vehículos.

De la escenografía a la realidad
La parafernalia de BYD a veces encandila y sirve para atraer consumidores ávidos de tecnología y novedades, pero también puede quedar hueca y sin sustento en poco tiempo.
Detrás de la flota propia de barcos y sus eventos ruidosos, comienzan a escribirse las primeras páginas del capítulo industrial, algo que debe analizarse incluso con mayor atención que al desembarco inicial.
Las automotrices chinas suelen cometer el error de querer imponer sus usos y costumbres sin indagar en la idiosincrasia de los mercados a los que llegan, por lo que montar una planta en serio (no escenográfica) y un centro de investigación y desarrollo, convierten a BYD en un peleador de peso completo.
La electrificación es algo que a nivel regional (y más aún en Argentina) avanza lento, lo que le dará tiempo para acomodarse, y a la vez le permitirá a los competidores encontrar respuestas y alternativas.
BYD -parecería- que empieza a dejar de ser china y comienza a ser brasileña, veremos.

