Este partido lo gana por goleada

Brasil recibe 17 veces más inversiones automotrices que Argentina

El país vecino acumula US$ 34.000 millones en anuncios de inversión en los últimos años, de once automotrices. Argentina, apenas US$ 2.000 millones. Un informe plantea que la falta de una estrategia para el sector y el libre comercio ponen en riesgo la industria automotriz local y toda su cadena de valor.

Brasil arrasa en inversiones comparado con Argentina.
Brasil arrasa en inversiones comparado con Argentina.
6 julio de 2026

En pleno fervor mundialista, vale decir que si hubiera un partido entre Brasil y Argentina que contabilizara el volumen de inversiones del sector automotor, nuestros vecinos nos ganarían por goleada. Acá sí que la alegría es sólo brasileña.

Es que en los últimos años, nuestro socio estratégico y principal destino de las exportaciones acumula anuncios de inversión automotriz y autopartista por aproximadamente US$ 34.000 millones hasta 2033, según datos del Ministerio de Desarrollo, Industria, Comercio y Servicios (MDIC), mientras que de esta lado de la frontera las inversiones rondan los US$ 2.000 millones.

Un informe de la consultora Misión Productiva sostiene que la falta de una estrategia específica para el sector y el avance hacia el libre comercio automotor con Brasil en 2029 ponen en riesgo nuevas inversiones, proveedores y empleo industrial.



¿Quiénes invierten en Brasil y en qué cantidad?

Al menos once automotrices anunciaron recientemente inversiones en suelo brasileño para levantar fábricas, ampliar existentes o producir nuevos modelos. Entre las principales se destacan Stellantis (US$ 5.500 millones), Volkswagen (US$ 2.900 millones), Toyota (US$ 2.100 millones), GWM (US$ 1.800 millones), General Motors (US$ 1.300 millones), Hyundai (US$ 1.000 millones) y BYD (US$ 1.100 millones).

¿Y en Argentina? Los principales anuncios de inversión de los últimos dos años corresponden a Volkswagen (US$ 580 millones) para la Nueva Amarok, Stellantis (US$ 385 millones) para 208, 2008, Titano y Dakota, y Renault (US$ 350 millones) para la Niágara, por un total cercano a US$ 1.400 millones. Sumando el programa de Ford (para Ranger), anunciado hace años pero ejecutado recientemente, llega a US$ 2.000 millones.

De esta forma, la brecha de inversiones entre ambos países llega a 17 veces, cuando históricamente se ubicaba en torno a 5 a 1, acorde al tamaño de las economías.



¿Qué plantea el informe? Que "mientras Brasil atrae inversiones de prácticamente todas las terminales globales presentes en la región -incluyendo nuevos fabricantes chinos como BYD y GWM-, Argentina registra una caída cercana al 20% en la producción automotriz durante 2026, enfrenta cierres y reestructuraciones en la cadena autopartista y observa una reducción en la cantidad de nuevos proyectos anunciados".

"La continuidad o reemplazo del régimen de fortalecimiento del autopartismo nacional sigue sin definiciones claras, mientras que el RIGI no termina de adaptarse a las características de la industria automotriz y no existen instrumentos específicos para atraer inversiones vinculadas a la electromovilidad y la nueva movilidad", sostiene.

"El futuro de la industria automotriz del Mercosur se está definiendo en estos años. Las inversiones que hoy se localizan en Brasil determinarán dónde se producirán los nuevos modelos, dónde se desarrollarán los proveedores y dónde se generarán los empleos industriales de la próxima década", subraya el reporte.



En este sentido menciona que la "ausencia de una estrategia específica para el sector amenaza con dejar a Argentina fuera de la nueva ola de inversiones que está transformando una de las industrias más importantes de su estructura productiva", y que en medio de "una profunda transformación impulsada por la electrificación, la digitalización y la irrupción de nuevos actores globales, Brasil emerge como el principal ganador de este proceso en América Latina".

¿Qué hizo a Brasil más atractivo?

No fue magia, para lograr estas inversiones Brasil desplegó una estrategia específica para fortalecer su industria automotriz a través del programa Mover, que combina incentivos fiscales, financiamiento, apoyo a la innovación, exigencias de eficiencia energética y estímulos a la producción local. El objetivo es posicionar al país como el principal polo automotriz de América Latina y captar las inversiones asociadas a la electrificación y a la nueva movilidad.

Mientras nuestro vecino avanza con una política activa para atraer tanto a las terminales tradicionales como a nuevos fabricantes chinos, Argentina carece de una estrategia integral para el sector. La consecuencia es que una parte creciente de las inversiones, los nuevos modelos, las tecnologías y los empleos asociados a la transformación de la industria se están localizando del otro lado de la frontera.



Un elemento adicional vuelve más urgente la discusión: el régimen automotor bilateral con Brasil bajo el ACE 14 avanza hacia el libre comercio en 2029. Hasta ahora, el esquema de flex funcionó como un mecanismo de comercio administrado que preservó cierta complementariedad productiva entre ambos países.

Pero, si el sendero hacia el libre comercio no se modifica o se acompaña con una negociación técnica sobre reglas de origen, contenido regional y nuevas tecnologías, la creciente concentración de inversiones en Brasil puede traducirse en una pérdida estructural de producción y proveedores en Argentina y la ruptura de la complementariedad entre los países.

La nueva geografía automotriz de la región se está definiendo ahora, y Argentina corre el riesgo de que esta nueva ola de inversiones la encuentre sin rumbo y cada vez más rezagada. 



El problema no es sólo vender menos vehículos, es quedar fuera de las decisiones sobre dónde y qué plataformas, autopartes, tecnologías e ingeniería se localizarán en el Mercosur durante la próxima década.

El Presidente Lula da Silva dejó un fuerte mensaje en el acto de inicio formal de operaciones de GWM en Brasil.
El Presidente de Brasil, Lula da Silva durante la inauguración de la planta de GWM en Brasil.

La evolución reciente del sector automotriz en Argentina

La situación actual del sector automotor argentino muestra señales de deterioro que contrastan con el dinamismo observado en otros países de la región. La producción automotriz acumula fuerte caída en 2026. 



Entre enero y mayo se fabricaron alrededor de 205.000 vehículos, un 18,3% menos que en el mismo período del año anterior. La caída también se refleja en las ventas a concesionarios y en los niveles de utilización de capacidad instalada.

A este escenario se suman decisiones empresariales que generan preocupación sobre el futuro de la cadena de valor. Nissan anunció el fin de la producción local de la Frontier y posteriormente avanzó con la venta de su operación en Argentina. 

También comenzaron a registrarse cierres y reestructuraciones entre proveedores autopartistas, incluyendo el cierre de la planta de Adient en Santa Fe, que abastecía a General Motors.



Al mismo tiempo, los anuncios de nuevas inversiones son escasos y varios proyectos relevantes permanecen demorados o sin definiciones. Mientras Brasil concentra nuevas plataformas, modelos, tecnologías e inversiones asociadas a la electrificación, Argentina enfrenta dificultades para sostener su participación en una industria que constituye uno de los principales complejos manufactureros y exportadores del país.

La industria automotriz genera cerca de 80.000 empleos directos, sostiene una extensa red de proveedores, exporta en torno a US$ 9.000 millones al año y concentra capacidades tecnológicas acumuladas durante décadas. 

Ha llegado a representar el 10% del PBI industrial y más del 40% de las exportaciones manufactureras. La combinación de caída de actividad, menor inversión y pérdida de proveedores constituye una señal de alerta sobre su futuro.



Incertidumbre y falta de estrategia para el sector

La preocupación dentro de la industria no responde únicamente a la caída reciente de la actividad. También existe incertidumbre sobre cuál será la estrategia de largo plazo para uno de los principales complejos manufactureros del país.

Los anuncios de inversión realizados en Argentina durante los últimos dos años se concentran en un número reducido de proyectos automotrices. En septiembre de 2024, Stellantis anunció US$ 385 millones para producir nuevos vehículos y motorizaciones en su planta de Córdoba, y Renault confirmó US$ 350 millones para fabricar una nueva pick-up en Santa Isabel.

En abril de 2025, Volkswagen anunció US$ 580 millones para producir una nueva generación de la Amarok en Pacheco. A estos se suma la inversión de US$ 50 millones de Toyota para la producción de la Hiace en Zárate. En conjunto, estos cuatro proyectos suman alrededor de US$ 1.400 millones.



A estos anuncios puede agregarse el programa de transformación de Ford en Pacheco, dotado de US$ 660 millones y destinado a la producción de la nueva Ranger. Aunque fue anunciado en 2020, gran parte de su ejecución tuvo lugar durante el período considerado.

Marcellus Puig, Presidente y CEO de Volkswagen Argentina, en el momento de develar la inversión en Pacheco.
Marcellus Puig, Presidente y CEO de Volkswagen Argentina, en el momento de develar la inversión en Pacheco.

Si bien en el sector existe expectativa por nuevos anuncios de inversión en los próximos meses -particularmente vinculados a Toyota y a la futura generación de Hilux-, también existen dudas respecto de los proyectos Titano y Amarok, ambas basadas en plataformas chinas, tanto respecto del volumen que puedan alcanzar, inserción externa e integración de componentes nacionales.



Esto refleja una realidad preocupante: no sólo la magnitud de los proyectos actualmente confirmados continúa muy por debajo de los niveles observados en Brasil, sino que también existen asimetrías en su calidad, las inversiones en I+D, proveedores y de mayor captura de valor en la cadena se concentran también en el país vecino.

La comparación con Brasil resulta elocuente. Sólo Stellantis anunció inversiones por aproximadamente US$ 5.500 millones en Brasil (con desarrollos de motorizaciones Bio-Hybrid), más de cuatro veces el monto conjunto de los principales anuncios realizados en Argentina durante los últimos dos años.



Durante los últimos años, el régimen de fortalecimiento del autopartismo nacional contribuyó -con limitaciones y aspectos perfectibles- a sostener inversiones, producción local y desarrollo de proveedores. Sin embargo, su continuidad o reemplazo sigue sin definiciones claras, generando incertidumbre en terminales y autopartistas sobre las reglas que regirán las futuras decisiones de inversión.

Al mismo tiempo, la industria automotriz ha quedado relativamente al margen de los principales instrumentos de promoción impulsados recientemente. Si bien el RIGI ha sido concebido para atraer grandes inversiones, su diseño y escala lo vuelven poco adecuado para la mayoría de los proyectos vinculados a la cadena automotriz y autopartista, donde predominan inversiones de menor monto, procesos graduales de modernización tecnológica y desarrollo de proveedores.



Tampoco existen avances significativos en materia de electromovilidad, nuevas tecnologías o atracción de inversiones vinculadas a la transformación global del sector. Mientras prácticamente todos los países con industria automotriz compiten activamente por atraer fabricantes de vehículos eléctricos y nuevos proyectos industriales, sobre todo de origen chino, Argentina carece hoy de una estrategia específica para posicionarse en esa carrera.

La combinación de caída de actividad, incertidumbre regulatoria, ausencia de nuevos instrumentos sectoriales y escasez de proyectos de inversión genera preocupación en toda la cadena de valor. Terminales, autopartistas, proveedores y trabajadores observan con inquietud cómo la nueva ola de inversiones automotrices se concentra en otros países mientras Argentina corre el riesgo de perder participación en una de las industrias más relevantes de su estructura productiva.

La principal preocupación, además de la actividad, es que Argentina quede al margen de las inversiones que moldearán el futuro de una de sus industrias más importantes. La falta de una estrategia clara amenaza con dejar al país fuera de un proceso de transformación que ya está en marcha en el resto de la región.



Fábrica de Stellantis en Córdoba. - Stellantis
Stellantis invirtió en Córdoba para fabricar dos pick-ups.

Frenar la sangría: lineamientos para atraer inversiones

La primera prioridad debería ser recuperar una política específica para el sector automotor. Esto implica avanzar en un nuevo régimen de incentivos a las inversiones que reemplace y mejore los instrumentos actuales, incorpore previsibilidad para terminales y proveedores y contemple los desafíos de la nueva movilidad. 

La transición hacia vehículos híbridos y eléctricos, la digitalización de los procesos productivos y el desarrollo de nuevas tecnologías requieren herramientas adaptadas a esta nueva etapa de la industria.



En segundo lugar, resulta necesario repensar la estrategia de integración productiva y comercial con Brasil, con foco en el ACE14. La creciente concentración de inversiones en el país vecino plantea desafíos para el equilibrio del esquema automotor regional

Argentina necesita una agenda activa que permita atraer nuevos proyectos, fortalecer el desarrollo de proveedores locales y preservar capacidades industriales estratégicas dentro del Mercosur.



Finalmente, el país debe desplegar una política agresiva de atracción de inversiones. Así como Brasil logró captar proyectos de fabricantes chinos como BYD y GWM y posicionarse como plataforma regional de la nueva movilidad, Argentina debería desarrollar una estrategia específica para atraer inversiones de Asia, Europa y América del Norte vinculadas a vehículos, baterías, autopartes, software y nuevas tecnologías.

El desafío es competir por las inversiones que definirán el futuro de la industria automotriz en la región.



Informe elaborado por Misión Productiva, una red de profesionales vinculados al desarrollo productivo y un espacio de pensamiento, articulación y propuestas. Buscamos contribuir al debate público sobre el desarrollo argentino combinando el seguimiento de la coyuntura productiva con una mirada estructural y una visión de largo plazo. 

A través de informes, eventos, investigaciones y espacios de intercambio, promueve una discusión seria y plural sobre los desafíos de la producción, la innovación, el empleo, las exportaciones y la transformación productiva del país.

Logo de Google
Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos.
+ Agregar